La serie de hechos que se están produciendo en el ámbito judicial al respecto de ETA , es altamente preocupante. Los hechos nunca son algo casual, sino que aparentan tener un objetivo, y parece ser querer transmitir un mensaje nítido a la banda terrorista de que el Sr. Zapatero y su Gobierno siguen dispuestos a reanudar “el diálogo”. Si no ¿qué otra explicación existe para que tenga sentido este trato de favor tan descarado?
Ha sido el propio Sr. Zapatero, de acuerdo con las manifestaciones del Sr. Erkoreka del PNV y no desmentidas, el que ha dejado abierta la puerta a ese “diálogo” político. La realidad es que si se abandonó – y eso está en cuestión - , fue exclusivamente porque ETA no aceptaba el paso lento y cansino que se estaba imponiendo en las negociaciones, sin actuaciones claras que demostraran la buena voluntad de alcanzar los preacuerdos de Loiola. Una realidad constatable es no estar dispuesto a revocar el permiso a dialogar con ETA obtenido en el Congreso en unas determinadas circunstancias y otra, ser remisos a disolver a las formaciones políticas del entorno de ETA como son ANV y PCTV y echarles de los cargos que ostentan en los municipios vascos y en el Parlamento Vasco.
El tema del etarra de Juana Chaos es solo una parte de lo laxa que puede ser la Justicia en que, además de haber obtenido reducción de condena mediante falsos estudios o trabajos, eluda la acción civil de responder a las indemnizaciones a las víctimas. La falta de seguimiento efectivo de los derechos de autor y la investigación tardía del patrimonio del etarra, no contribuye precisamente a confiar en una Justicia que parece seguir dispuesta a mancharse las togas con el polvo del camino, siempre que “la jugada lo aconseje”.
La liberación de una etarra como Elena Beloki, bajo el pretexto de someterse a un tratamiento de fertilidad, incompatible con su estancia en prisión, es una aberración legal que debe ser inmediatamente corregida. El hecho insólito de que un juez haya dictado ese Auto de libertad es discriminatorio con el resto de reclusas, la mayoría de ellas en edad fértil y cuyo único derecho es disponer de unas horas de intimidad con su pareja, si la tienen, para mantener unas relaciones sexuales normales tendentes o no a una posible maternidad.
La liberación de la alcaldesa del Ayuntamiento de Mondragón, la Sra. Galparsoro por las razones contrarias a las que aconsejaron su ingreso en prisión preventiva, “riesgo de fuga”, es todo un símbolo en el que lo que se ha conseguido es que su vuelta se convierta en un triunfo y exista la posibilidad real de que recupere su cargo de alcaldesa, al no haber sentencia firme que la condene a una inhabilitación, siquiera preventiva.
Algunos dirán que todas estas actuaciones son normales y acordes con la Ley. No lo dudo, ya que si no se habrían cometido delitos por aquellos que han tomado esas decisiones u omisiones. Sin embargo, otra interpretación posible es que se quiera poner en la mesa hechos tendentes a demostrar la buena voluntad para proseguir lo que se dejó. Sería deseable que el Sr. Zapatero, el Fiscal general, los jueces de la Audiencia Nacional, el Ministro de Justicia o el Ministro de Interior, dieran algún tipo de respuesta que tranquilizara a los ciudadanos en que no se volverá a las andadas con ETA.
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Caminant,
haría bien enteneles respeto. nadie está seguro al 100%, ni siquiera el Presidente de los USA. Por eso lo mejor es intentar detenerles y cortar el vínculo social que tienen en el País Vasco.
un abrazo
Para el sr.Rodriguez,la ETA es mucha ETA. No sé si le tiene respeto,miedo,admiración o temor...
Cualquiera de estas cosas para un político que ostenta la Presidencia de un Gobierno es malo. Próximo al síndrome de Estocolmo.
Que se deje de zarandajas y si es de los que se visten por los pies haga al menos una acción que pueda honrarle.
Dudo que lo haga...No tiene lo que hay que tener.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
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Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera