Hoy comienzan muchos españoles sus merecidas y ansiadas vacaciones. No hay nada tan sagrado para la mayoría que el seguimiento de la liga de fútbol y esas semanas de huida de la realidad. Al volver ya se pensará en qué hacer. Es digno de un estudio psicológico este comportamiento tan irracional y que practica la técnica del avestruz, lo que no se ve, no existe. En este caso se ve pero nadie se lo cree realmente.
Esa actitud, aunque irresponsable, en el caso de ciudadanos que no saben o no quieren asumir la realidad de su situación económica familiar, tratándose del Gobierno de España es constitutiva de delito. No solo es un delito negar la situación, sino no tomar acciones para solucionarla. El Gobierno no puede tomarse vacaciones. El Gobierno no puede aducir desconocimiento. El Gobierno no puede permanecer inactivo esperando que la situación se resuelva por sí misma.
Cada día los datos económicos son dramáticos y las empresas empiezan a notar síntomas de que lo que era una crisis ha pasado a ser una recesión cuyo final no está nada claro. Los índices reflejan una tendencia que va a contribuir a aumentar el agujero financiero y el aumento del déficit y la pérdida de la competitividad. A ello no va ayudar precisamente un Gobierno empeñado en despilfarrar los ahorros y seguir con una política suicida de falta de contención del gasto público.
Pero no solo es responsable el Gobierno. También la oposición, el PP como la fuerza política mayor que representa a más de diez millones de votantes, debe exigir al Gobierno que actúe y consensuar pactos de Estado para reflotar la economía . No es admisible permanecer a la expectativa de los errores del Gobierno. No es admisible quedarse en la posición del “ya se lo advertí”. Se precisa una unidad nacional para salir de la crisis y que todos pongamos de nuestra parte para contribuir a ese objetivo. Es deber de nuestros gobernantes concienciar a los ciudadanos y animarles a contener el gasto y mejorar la productividad. Pero es también su deber dar ejemplo.
Esta es una guerra contra la vulnerabilidad de la Nación y de nuestra propia subsistencia y garantía de futuro. En esta guerra solo podemos ser vencedores y para ello deberemos olvidar diferencias ideológicas y enfrentarnos juntos. Si no lo hacemos, perderemos todos.
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Caminant,
ese es el epitafio, murió por irse de vacaciones.Causas, apoplejía por insolación, infarto y al hoyo. Así es como se irá España por el desagüe.
un abrazo
Realmente se está notando la crisis económica: los precios de todo suben, los sueldos están depreciándose y los rectores de la política de brazos cruzados.
¿Qué solución tiene para esto el Gobierno?.
Cerrado por vacaciones...
Sábado, 2 de junio
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Vicente A. C. M.
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