El manifiesto de los intelectuales en defensa de la lengua castellana, español para todo el mundo, está cosechando adhesiones de todo tipo. Pero la causa real no es que el español esté en peligro, pues es una lengua mundialmente extendida y hablada por cientos de millones de personas. El motivo es que en España y gracias a la pasividad del Gobierno y al ilegal e inconstitucional comportamiento de gobiernos de las comunidades autónomas más independentistas y nacionalistas, el español y a quienes lo hablan, se persigue y se intenta erradicar de la vida pública.
Esa pasividad del Gobierno al permitir semejante atentado a las libertades de los ciudadanos, merece de por sí la exigencia de responsabilidades. El Gobierno es el responsable de hacer cumplir la Ley. El Gobierno es el que tiene el poder delegado por los ciudadanos para obligar a que en cualquier territorio de España los españoles puedan ejercer sus derechos, sin coacciones, ni chantajes, ni barreras. La legislación autonómica siempre ha de estar en un plano inferior a la legislación del Estado.
El Estado, es decir, el Gobierno, es el responsable de garantizar la igualdad de todos los españoles y ha de velar para que ello se cumpla. Un manifiesto como el que acaban de publicar un grupo de intelectuales, es solo una bofetada moral para despertar la conciencia de unos gobernantes incapaces de hacer cumplir la Ley o peor, cómplices por omisión o connivencia política con los atropellos a las libertades en los feudos de unos nacionalismos beligerantes e insumisos con la Constitución.
Es sintomático que sean gobiernos donde el PSOE o sus partidos feudales nacionalistas gobiernan en coalición, donde se persiga con más furia todo lo que es o significa sentirse español. ES vergonzoso que el español sea considerado lengua extranjera en el propio territorio nacional. Es delictivo que esa actitud sea promovida por gobernantes como el Sr. Montilla, natural de Iznajar, Córdoba, Andalucía. Un charnego que no duda en traicionar sus orígenes, renunciar a ellos y perseguirlos con saña y odio. Eso es una actitud propia de traidores.
Pero más culpable es la actitud de un Gobierno de España que consiente que esa situación se haya enquistado y haya adquirido proporciones de auténtico genocidio al más puro estilo nazi. Porque la evidencia es que las técnicas nazis se han instalado en la mayor parte de las Autonomías con aspiraciones independentistas. Si el Gobierno no pone fin a esta situación, serán los ciudadanos los que deban tomar la iniciativa. Se ha empezado por un manifiesto, pero eso solo es el principio, un ¡Basta ya! de aviso.
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Caminant,
solo un provincianismo acomplejado puede optar por anular un idioma que hablan más de 400 millones de personas y además es el oficial en su País.
un fuerte abrazo
Es penoso comprobar la cortedad mental de aquellos que prefieren estar tuertos con tal de que los demás estén ciegos...
Nada hay más maravilloso que un idioma aposentado,válido,hermoso...
Pero eso no lo entiende todo el mundo y donde no hay, no se puede sacar...
Un saludo.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera