Sobre todo transparencia. La virtud de reconocer lo evidente cuando se ha sido descubierto “in fraganti” por escuchas legales telefónicas de la policía en la investigación de un caso de asesinato. Transparencia en que se ha cometido algo muy poco ético. Porque no es que sea muy “inocente” el “avísame cuando ese asunto llegue al Constitucional”. Lo querrán vestir de “imprudencia”, exceso de confianza (no sabía que estaba siendo grabada su conversación), de consejo que no asesoría legal (claro, no cobró por sus servicios).
Lo que ha quedado transparente y cristalino es el corporativismo. En cualquier lugar del mundo, esa juez debería haber sido cesada de su cargo. Pero en España que la Justicia y sus más altas Instituciones están politizadas, prima más mantener a las personas afectas a las tesis del Gobierno de turno, que ser un árbitro imparcial y defensor de los principios de las leyes y, en este caso, de la Ley de leyes, la Constitución. Vale demasiado el voto de la Presidenta del TC en estos tiempos en que se juega nada menos que la validez de un Estatuto con claros signos de separatismo, de insolidaridad y de preferencia de trato y desigualdad entre los españoles.
Una vez más la Justicia nos ha defraudado, pero ya casi nada nos puede sorprender en esta mal llamada democracia, que no es sino una partitocracia en la que dos partidos se van alternando en el poder y es su único objetivo, anularse mutuamente y permanecer lo máximo posible controlando todos los resortes que el Estado y su posición de fuerza les permite. Una clase política cuya máxima preocupación es blindarse económica y judicialmente, intentando asfixiar las críticas y la libertad de expresión.
Las palabras son el escudo de la indignidad y la perversión de un comportamiento. Un lenguaje farisaico al que ya nos tiene acostumbrados a usar el Sr. Zapatero y su Gobierno. La crisis es “desaceleración. Los muertos por el terrorismo de ETA son “accidentes”. Los terroristas son “hombres de paz”. La Nación es un concepto “discutido y discutible”. La ley es “lo que convenga a la jugada”. La crítica es “ser anti patriota”. El polvo es el de las obras que se empiezan y no se sabe cuando se acaban, el polvo es el que el Fiscal General Sr. Conde Pumpido dijo que mancharía las togas. El trasvase de agua es “conducción temporal”. El acoso del español como lengua es “la inmersión lingüística”, etcétera.
Lo único transparente es la indefensión total del ciudadano y de sus derechos más básicos. La prevaricación está tan arraigada como un cáncer, que para extirparla se acabará matando al cuerpo que la aloja.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera