¿Quién juzga a los jueces?. Se me responderá que el Consejo del Poder Judicial, pero hasta ahora salvo por presiones de la opinión pública, las acciones tomadas han sido meramente de maquillaje y en la práctica hacen de su capa un sayo, sabiendo que no tienen nada que temer. En el caso de los jueces “estrella”, con proyección internacional” como dice el Sr. Zapatero, aún es peor y su arrogancia y soberbia llega hasta límites obscenos.
Porque es cierto que hay jueces que se meten en todos los charcos, que se dedican a juzgar a magnatarios internacionales y a dar clases de ética y justicia por el orbe. Sin embargo, mientras se dedican a esa excelsa labor, dejan en suspenso sin resolver los temas de casa durmiendo en los archivadores de sus despachos, a los que solo de vez en cuando los servicios de limpieza les pasan el plumero para quitarles el polvo.
Eso sí, las operaciones policiales que montan suelen ser espectaculares y de auténtico “show”. Algunas hasta televisadas en directo para darles mayor publicidad. La mano de la Ley es larga y sus contactos con algunos medios de comunicación, demasiado cercanos y fluidos. Luego se querrá que los ciudadanos tengan fe en la Justicia. Se querrá que las sentencias sean asumidas y no criticadas. ¿Qué sabe el lego de leyes?. Se querrá que no se insinúe que hay “corporativismo”. Se querrá todo eso, pero para ello deberían cambiar de actitud y abandonar unas costumbres demasiado arraigadas en las togas.
Pero no toda la culpa es de los jueces, sino de los legisladores que consienten que se den estas situaciones de auténtico escándalo. Una Justicia domesticada tiene el coste de que deja de serlo y se convierte en cómplice del poder. Una Justicia politizada no tiene credibilidad y sus sentencias carecen de la legitimidad inherente a la libertad ,independencia y neutralidad de los criterios en los casos que se juzguen.
Llevamos 30 años de teórica democracia, pero no puede ser tal cuando los pilares básicos están contaminados y cuestionados por los ciudadanos. Mientras no se corrijan estas anomalías, lo que tendremos será un esperpento, una burda farsa y mala copia de lo que es la verdadera democracia.
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Caminant,
pero a pesar de la desilusión tenemos que seguir luchando para que se consiga una verdadera democracia.
un abrazo
Muchos de nosotros pensamos hace 30 años que despuntaría algo hermoso de tantas ilusiones. Ahora se puede comprobar que no todos estabamos dispuestos a ir por el camino recto.
Un saludo.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera