Cuando estamos a punto de finalizar para comenzar un nuevo año, parece que ya va siendo costumbre que su inicio vaya seguido de bonitos y nuevos propósitos como por ejemplo: a partir de hoy dejo de fumar, o empezaré una nueva dieta, o me voy apuntar al gimnasio… pero ¿qué es lo que tienen los finales de año para que todo el mundo quiera cambiar actitudes con las que parece no sentirse a gusto de consigo mismo? Y ¿por qué el uno de enero? Si después de los 365 días volveremos hacernos el mismo propósito que el año anterior y el anterior…
Quizá la pregunta sería ¿por qué sentimos la necesidad de cambiar?, porque puede que el cambio que estamos buscando sea más interior que exterior y no lo percibamos, el problema es que este al ser más costoso, pocas o ninguna vez nos lo proponemos…
Por un año, no estaría mal que dejásemos de pensar en nosotros y nos centrásemos en aquello que nos está pidiendo Dios y que cada uno sabemos, aunque nos cueste reconocerlo. ¡Demasiados buenos propósitos y frases hechas en estos días! Pero no permitamos que se queden en eso, en simples frases escritas en un papel… Podíamos empezar por intentar poner al Niño Dios que acaba de nacer en el centro de nuestra vida, ¡este sí que sería un buen propósito!, y a partir de ahí, quizá las cosas empezarían a cambiar ¿lo intentamos?...
¡Feliz comienzo de año! Que en este 2012 nos haga ser un poquito menos egoístas dando un poco de nuestro tiempo a aquel que nos está tendiendo la mano necesitando simplemente que alguien le escuche… que sepamos decir “gracias” mirando a los ojos y con amabilidad… pequeños detalles que no nos suponen un gran esfuerzo, pero que con ellos podemos hacer la vida más agradable a los demás, ¡por qué no intentarlo!...
Mis mejores deseos de felicidad, de amor y de paz, para este año que ya ha comenzado.
Por primera vez en mi vida, no me he propuesto hacer algo en especial.
Ni siquiera ponerme a dieta, ni bajar el colesterol, y menos aún dejar de fumar, ya que de eso se encargó un médico, hace cinco años.
Sin crearme un compromiso u obligación, me voy a ir deteniendo a mirar los rostros de cuantos se crucen conmigo.
No sé aún cómo, pero deseo transmitirles mis deseos de paz, de ayuda, de solidaridad, pero de una forma sutil, sin soliviantarles, ni ponerme en evidencia, tan etéreo e íntimo como una oración.
¿Sabré proporcionar ese afecto, desde mis escasas dotes de actor?.
Lo que tengo que hacer, probablemente, es aprender a sonreír, de forma que produzca confianza en derredor.
Probaré primero con los míos, con aquellos que saben que les amo.
Y ES QUE les voy a dar amor, no a pedirles algo.
Podría ser un buen empeño, creo yo.
Da gusto leer un blog que, sin atacar a nadie y sin presumir de nada, nos da evangelio al cien por cien, con sencillez de vida cotidiana, ternura humana y esperanza cristiana.
Buho
feliz año nuevo y mucha fuerza para sacudir las conciencias
Sábado, 2 de junio
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató