Cuando deseamos una Feliz Navidad, estoy convencida de que lo que siempre hay detrás son nuestros mejores deseos hacia esa persona, sentimientos que parecen aflorar de manera especial durante estos días.
Es normal escuchar palabras como: Paz, Amor, Felicidad… deseos para quienes queremos, pero no olvidemos qué y cómo celebramos estas fiestas.
Lc 2, 7 nos dice: “Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no había encontrado sitio en la posada”.
Una noche fría, un bebe recién nacido, a la intemperie… así quiso nacer Él, Encarnándose en la pequeñez de la pequeñez. Así fueron sus primeras horas de vida y así es la Navidad para los más pequeños, los más débiles, los más frágiles de este mundo y es ahí donde debe de aflorar nuestra solidaridad, nuestras palabras, nuestros buenos deseos, sin que se queden en frases hechas, porque de eso ya tenemos mucho… no nos dejemos llevar por el envoltorio en una sociedad que incita constantemente a ello, atraídos por las luces de colores y consumismo. Sin ser conscientes, somos manipulados o dominados, porque ni siquiera me detengo a pensarlo, simplemente asumo que es así sin más…
No caigamos en esa tentación, porque acabaremos siendo igual de superficiales que el resto de la sociedad, perdiendo el verdadero significado y rumbo de la Navidad….
Mis mejores deseos para quienes lo sentís y vivís desde lo más hondo de vuestro ser.
Lo mismo para ti, Ana.
No pierdas nunca tu valentía femenina en la defensa de los más pequeños.
Un abrazo.
Como siempre la dulzura y delicada escritura de Ana nos llena el corazón de paz y en este caso Navidad.
Nuestros mejores deseos.
EQUIPO ECUMENICO SABIÑÁNIGO
Sábado, 2 de junio
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató