La Iglesia, nuestra Iglesia, de la que todos formamos parte, unos por tradición y otros por convicción parece no estar pasando por su mejor momento a la vez que se va sumando cada vez más a un deterioro o marcha atrás con respecto al Vaticano II.
La voz del pueblo clama, pide, siente la necesidad de otro modelo de Iglesia y esto puede que sea posible. Una Iglesia donde volvamos a recuperar a Jesús como centro de ella y junto a Él: los pobres.
No olvidemos la palabra esperanza junto con una necesidad de conversión. Hoy, da la impresión que la institución asfixia olvidándose de lo que es su carisma, poniendo más énfasis en la “fachada” por miedo a perder lo que quizá en tantos siglos se ha tardado en conquistar. Posiblemente este sea uno de los motivos por los que los jóvenes de hoy no se apartan de Dios, pero sí de la institución. Falta libertad, algo tan importante para la persona unido a la necesidad del ser humano de generosidad, señal que se va consolidando en las diferentes ONG.
La sensación en este momento es como si se le hubiera escapado gran parte de lo que es su función como anunciadora del Reino de Dios, centrándose más en sus problemas internos siendo a la vez, más numerosos que los externos.
Se sigue echando de menos la palabra, la falta de libertad del pueblo de Dios, término que empezó a declinar después del C.V.II. El entonces cardenal, hoy Papa, propuso como alternativa “communio”.
¿Dónde está nuestra Iglesia, la Iglesia de los pobres que decía Juan XXIII? ¿Qué hemos hecho de ella? Jerárquica, política, que más…
Naturalmente hablando siempre de ella como institución, no como pueblo de Dios.
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La Iglesia católica refujio de obispos anglicanos misoginos.
La Iglesia católica le tiene miedo a las mujeres
La Iglesia española debe aceptar el laicismo del mundo actúal y ofertar el mensaje de Jesús, como uno más dentro de las multiples ofertas de otras religiones, sin creerse en la primacia.
Jesús dijo que eramos la sal solamente, y la sal lo único que hace es dar sabor (nada más). Todo lo que sean fastuosidades, grandiosidades, vestidos de armani (no tienen que ver nada con EL Evangelio)
Ana, la iglesia católica tiene problemas, pero yo creo que es porque está viva.
No tratemos de ver la iglesia como otra cosa que como comunidad de creyentes en Dios.
Nuestra jerarquía está saturada de años, de libertad de movimientos físicos, y posiblemente de un exceso de prejuicios, y connotaciones propias de la senectud, que ponen trabas a la diligencia en resolver asuntos, que podríamos considerar de cierta urgencia.
Por otro lado, la ancianidad sana está considerada como una buena fuente de sabiduría.
Y ya, entre Pinto y Valdemoro, estamos los creyentes, que pasamos por una de esas múltiples etapas o generaciones humanas de los últimos veintiún siglos.
Jesús de Nazaret no nos ha dejado.
Y creo que Jesús de Nazaret no tiene la misma prisa que nosotros, por resolver nuestros problemas.
Acabo de alzar los ojos, por encima del PC, y contemplo el mar azul, el cielo azul, la tarde bellísima.
Para sonreír y dar gracias a Dios..
Muy buenos tus posts......los sigo y los leo.
Un abrazo y ánimo.
Virtudes
Sábado, 2 de junio
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