Un minuto para el encuentro

Obispos que quieren aprender

21.07.10 | 22:30. Archivado en Iglesia
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Podría narraros esto que a continuación os voy a escribir como una historia o relato.
A los niños siempre les encantan las historias, se meten dentro de los personajes creyéndose alguno de ellos…
Esto ha sido algo real aunque inusual en nuestra Europa occidental, por eso el hecho aconteció en Oriente hace apenas unos meses (enero 2010), ¿los protagonistas? Ocho Obispos y un diputado, ¿nombre? TANAKA SHOZO.
Corría el año 1892, cuando un buen día decidió enfrentarse al congreso de los diputados porque no soportaba las injusticias y estaba siendo testigo de una desde hacía tiempo. Existían unas minas de cobre cuyo contenido toxico derramado en el campo era un verdadero prejuicio no solo para el medio ambiente, también unido a una explotación de los trabajadores demasiado latente.
Tanaka era político, pero no cristiano, su conciencia no le permitía seguir aprobando lo que estaba aconteciendo en su país, por lo que decidió apelar al emperador.
Todos sabemos que el dios dinero está por encima de cualquier cosa y esta no iba a ser una excepción. Su reclamación cayó en saco roto (de momento) así que presentó su dimisión como diputado sin dejar de luchar hasta el fin de sus días, muriendo a la edad de 73 años sin haberlo conseguido. Hasta entonces su sueño aún seguía siendo un sueño y no una realidad, pero su esfuerzo y tesón con el paso de los años, dieron fruto y fruto abundante… 60 años después se condenaba y cerraba esa empresa tras el pago de una fuerte indemnización, pero nuestra historia aún va más allá…
Siete Obispos y un Arzobispo de aquel país de Oriente quisieron dejar a un lado sus mitras, báculos y despachos para pisar “tierra sagrada”, la tierra de los pobres que dice Casaldáliga, dicho y hecho. Fueron, no hablaron, solo se limitaron a escuchar haciendo noche en una humilde parroquia del lugar y aprendiendo de los campesinos lo que no estaba escrito en el derecho canónico.
Recorrieron los restos de las minas y el lugar donde se había dejado la piel Tanaka. (Cuando este falleció quiso que en la cabecera de su cama no faltase entre otras cosas en Ev. De Mateo)
De regreso en su grata experiencia, las palabras del Arzobispo fueron: “el Ev. No es para que lo comentemos como ensayistas, sino para que lo practiquemos como Tanaka”.
Cuando informaron a la Conferencia Episcopal sobre su visita, resumieron esos días en dos palabras: “lo que hoy necesitamos en la Iglesia es ese espíritu de servicio hacia las personas más vulnerables. Conviene que sigamos exponiéndonos directamente a estas realidades para aprender a practicar lo que predicamos”.
Ojala que en nuestra Iglesia Occidental dejemos de narrar para empezar a actuar. Nos queda mucho por hacer, pero la semilla tarde o temprano dará su fruto…

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por jalon 05.08.10 | 12:03

    Vamos a simplificar las cosas: inculcar ideologías a los niños sin el consentimiento de sus padres es un acto grave y nefasto (Porque entre sus frutos además de aprovechar de la inocencia de los menores, rompe las relaciones que debe ser fuerte con sus familias) Además de que estos Curas aprovechas de la necesidad de las familias (es como a costa de darte de comer me tienes que dejar inculcarte). Si es verdad que lo que pretenden es ayudar a esa gente (que no es el caso) pobre pues que lo hagan sin cambio y si quieren predicar que lo hagan en sus iglesias con los adultos. En Marruecos hay iglesias. Tan sencilla es la verdad.

  • Comentario por antiguo alumno salesiano 26.07.10 | 13:54

    ¡Felicidades, Ana!

  • Comentario por saruce 23.07.10 | 10:44

    Puedes creer que no tengo nada contra los obispos.
    Tampoco contra los cardenales, el mismo papa, o los sacerdotes.
    Pero lo cierto es que los percibo "demasiado" alejados de los creyentes de a pie.
    Porque un obispo, al contrario de lo que algunos creen, no es un príncipe de cuento, ni un embajador plenipotenciario, sino el responsable de una diócesis, y quien debe gestionar la problemática diaria o especial de la iglesia en la sede que le ha sido asignada.
    ¿Lo creen ellos así, o por el contrario, sus vestiduras de pavo real les impide encontrar la realidad de su ministerio?.
    Han de bajar al terreno, para que se les conozca.
    Un obispo (y de ahí para arriba en el rango eclesiástico) debe ser un maestro, un doctor del mensaje cristiano, y no un señor feudal inaccesible a los cristianos.
    Y sus prédicas no deben ser enlatadas, como por desgracia se oye en algunas ocasiones, sino palabras que salen del convencimiento, es decir, del corazón.

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