Ante el stress al que estamos sometidos es importante saber encontrar espacios que nos permitan sentir, pensar, respirar, gozar de la amistad o la libertad.
La vida unificada y plena no se consigue desde el exterior con las circunstancias externas que me sean favorables. Ese ser pleno, unificado y feliz está en mí, por lo tanto, no busquemos fuera lo que tenemos ya dentro, solo hay que saber ser conscientes.
El desear esos espacios ya es algo importante. Aprender a hacer silencio, pensar en positivo, para ser capaces de llegar a la mayor plenitud posible y felicidad. También, sabiendo acoger las dificultades que la vida se encarga de ponernos por delante, descubriendo su lado positivo y práctico que siempre lo hay.
Ser consecuente con mis gestos, movimientos, mirada, o tono de voz que utilizo… ellos son auténticamente la transparencia del corazón.
Recordemos la famosa frase: “el rostro es el espejo del alma”
La vida siempre es un regalo que se nos concede cada día, por lo tanto, aprendamos a dar gracias por ella y, vivámosla con la mayor plenitud, alegría y felicidad posibles, porque si estamos aquí en este preciso momento, es por algo. ¿No crees?
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Feliz es el hombre cuyo tranquilo ánimo está libre de vanos deseos, a quien no atormenta la esperanza ni el temor, sino que vive en paz con su contento interior.
La felicidad no llega buscándola de una manera directa, sino como producto natural de una vida altruista, útil y humilde.
Sábado, 2 de junio
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató