Siglo XXI, primer mundo… Nos situamos en una época y momento determinados donde los medios de comunicación lo abarcan todo. Donde las prisas, las carreras desde que nos levantamos, nos acompañan constantemente. Ni si quiera en vacaciones somos capaces de prescindir del portátil, móvil o móviles…
A este tipo de vida es lo que llamamos “la sociedad del bienestar” donde la gente tiene que dormir con tranquilizantes o visitar al psiquiatra o psicólogo porque las circunstancias nos superan. Ellos son los que nos diagnostican una nueva enfermedad que ya comienza a formar parte de nuestra cotidianidad y a la que denominamos “estrés”. Ésta llevada al límite, puede acabar incluso con nuestra salud, pero parece que aún no somos lo suficientemente conscientes de ello…
La raíz está en la huida, huimos de nosotros mismos, soñamos y nos convertimos, de alguna forma, en ese ser que vemos anunciado constantemente a través de todo tipo de publicidad. Alguien con éxito, dinero y poder.
Esta es una de las muchas formas de evadirse para no encontrarnos de frente con nuestro “yo”. Intentamos evitar el silencio, de ahí la música constante o el ruido. Al final llegamos a convertirnos en lo que el otro quiere que seamos porque hemos llegado a perder nuestro “yo”, nuestra libertad, nuestro ser y llega un momento, en el que nos da miedo preguntarnos quien soy, o qué es lo que quiero…
El problema en esta sociedad es la soledad de muchas personas supliéndola con el hacer más que con el ser junto con los medios de comunicación.
Quizá podríamos probar a escuchar el silencio porque este también habla. Posiblemente descubriríamos muchas cosas de nosotros mismos que en este momento desconocemos.
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Yo prefiero la contemplación solitaria
El eterno dilema de los pensadores es elegir entre la contemplación solitaria, con todo su atractivo, y el placer de compartir ideas con los demás.
Lo ideal es una combinación de las dos cosas. Sería conveniente para casi todos pasar más tiempo a solas, aunque sola fuera para reflexionar sobre la calidad y el valor personal de lo que recibimos de los demás.
Sábado, 2 de junio
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató