Un minuto para el encuentro

¿Ocultamos a Dios?

30.06.09 | 21:51. Archivado en Iglesia
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Es posible que nos pasemos la vida hablando de Dios, que pensemos en una Iglesia en la que como es normal, todo gira alrededor de Él:predicación, actividades, encuentros, Liturgia etc. Pero quizá podemos correr el riesgo de darle más importancia a todo esto, de centrarnos más en el celebrante, es sus dirigentes y dejar a Jesús en un segundo lugar poniendo como centro de nuestra vida las actividades de la comunidad.
La Eucaristía es lo más importante para un cristiano, en ella celebramos la vida, pasión y resurrección de Jesús, sin embargo, lo que destacamos como primer plano es al celebrante y aún más si el que preside es un Obispo. A partir de ahí estaremos más pendientes de los signos y formas que de lo que verdaderamente estamos celebrando, relegando a Dios a un segundo puesto.
Nos preocupa más atraer a los jóvenes a nuestras parroquias que de invitarles a vivir como Jesús. Siempre hemos oído que un buen cristiano es el que más comprometido está, también, que cuanta más gente hay en una parroquia, más eficaz es, pero sin embargo, en el corazón de los cristianos cada vez es más grande el vacío y la ausencia de la Presencia Viva. Cuanto menos conocido, por supuesto, menos seguido. Él es el motor de todo, pero nosotros mismos, puede que sin ser conscientes, lo ocultamos.
Las actividades de la Iglesia solo interesan a quienes ya están comprometidos, ¿por qué no conseguimos atraer a nuevos creyentes? Quizá los cristianos no seamos tan maravillosos y perfectos como a veces creemos serlo.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Juan Antonio 06.07.09 | 23:43

    Pues que razón tienes, Ana. Ciertamente los cristianos no somos maravillosos, al menos como individuos. Siempre he considerado que la grandeza del cristiano es Cristo mismo. Desde pequeño me han enseñado a amar a la Iglesia y a quererla igual que amo y quiero a las personas que Dios pone en mi vida: con sus virtudes y sus pecados. Quienes más me han enseñado a abrir mi corazón a Cristo nunca han ocultado sus defectos.
    Y sí, nos sobran palabras y nos faltan gestos, gestos de misericordia, de amor, de reconciliación, de humildad,..., que broten del corazón apasionado de Cristo, que VIVE EN NOSOTROS. Que VIVE RESUCITADO en todo aquel que quiera abrir su corazón a la Gracia de Dios y dejar que manen de él, fuentes de "agua viva". Pido a Dios para que actue en nosotros y nos ayude a darle siempre el primer puesto en nuestras vidas, para así poder dar "vida" allá dónde estemos, pues sólo El es el camino, la verdad y la VIDA.

Martes, 14 de febrero

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