Es necesario de vez en cuando abrir una ventana, ponernos frente a ella y respirar hondo.Contemplar lo que nos ha sido dado, el sol que cada día nos alumbra y calienta, sentir el soplo del viento en nuestra piel, ese vals que los árboles nos regalan con sus preciosos movimientos… tantas cosas que nos pasan desapercibidas pero que cada día nos son dadas…
¡Cuantas veces hemos sentido que la vida nos pone a prueba! En esos momentos todo se nos vuelve grandes montañas difíciles de escalar por muchos “arnés” y preparados que estemos, ¿quién no ha vivido esa sensación?
La vida nos pone frentes, situaciones difíciles que tenemos que saber torear, pero ¿cómo?, con fe. Habrá momentos en los que esto sea difícil, sobre todo cuando nos sentimos al límite, ahí el miedo nos hace dudar a pesar de saber que, cuando se cierra una puerta, siempre se abre una ventana. Es algo muy oído, pero es la realidad.En esos duros momentos es cuando tenemos que ser capaces de abrir esa ventana, confiar y dejarnos llevar, recordando que siempre hay una mano pendiente de que nosotros alarguemos la nuestra, ALGUIEN al otro lado esperando…
Quizá todo esto pueda sonar abstracto o complicado, pero pensemos que las cosas más sencillas a veces nos parecen las más complicadas…
Los comentarios para este post están cerrados.
Quienes hemos superado algunas decenas de años, y pertenecemos a la generación LX, conocemos la importancia de permitir la entrada de frescor a nuestras vidas.
Es un ejercicio obligado, para la supervivencia de algunos, aunque no somos conscientes de la necesidad de hacerlo.
Detenerse, otear el horizonte, sin salirse del camino, con opciones a decidir, en cada momento.
Y la alegría de aceptar, o errar, que no es otra cosa que el libre disfrute de la libertad.
Y si confías en Dios, ya es la repera.
Sábado, 2 de junio
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató