Ungido para evangelizar a los pobres

La alegría del perdón, de la reconciliación y de la paz en Cristo Resucitado.

DOMINGO SEGUNDO DE PASCUA. 23.04.2017.

Siguiendo con nuestra vía de la alegría en este tiempo pascual, hoy nos encontramos con Cristo Resucitado, que se aparece a sus discípulos y a Tomás. (Juan 20, 19-29).
En estas dos nuevas estaciones,Jesús Resucitado,se aparece entregando perdón, reconciliación y paz.
Entonces hoy, hay dos estaciones de nuestra vía de la alegría en que Jesús se aparece en el perdón, reconciliación y en la paz.

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La alegría de vivir gracias a Cristo Resucitado.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN. 16.04.2017.

El evangelista Juan, 20,1-18, nos ayudará a encontrarnos con Cristo resucitado. He alargado unos versículos en el Evangelio de hoy, porque quiero referirme a la aparición de Jesús a María Magdalena.
Como siempre, les pido, que tomen el Evangelio, "tocando" con fe esperanza y amor a la persona de Jesús, pues el Evangelio no es "algo", es "Alguien", es la persona de Jesús, es la Buena Noticia, que Él personalmente nos comunica.
Les recuerdo: háganlo como aquella mujer enferma con flujos de sangre, que había gastado doce años en médico, no consiguiendo mejoría y salud; pero ella viendo a Jesús rodeado de una multitud,que lo apretujaba por todos lados, se dijo a sí misma: "Si logro tocar, aunque sea sólo su ropa,sanaré. Al momento cesó su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba sana... Pero también Jesús se dio cuenta del poder que había salido de Él y, dándose la vuelta, preguntó: ¿Quién me tocó el manto? Sus discípulos le contestaron: Cuando ves a esa gente que te aprieta, ¿cómo puedes preguntar quién te tocó?. Pero Él seguía mirando a su alrededor para ver quién era que lo había tocado". (Marcos 5,28-32). "Jesús replicó: Alguien me ha tocado; yo sentí que una fuerza salía de mí". (Lucas 8,46). Era la fe, la esperanza y el amor por Jesús de esta mujer que lo había tocado.
Lo tocó no de cualquier forma. Lo tocó de una manera especial. Así, quiero recomendarles, que "toquen" a Jesús en su Evangelio de su Resurrección de hoy día,y les llegará una fuerza y virtud especial de Jesús.

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Invito a hacer un momento de Retiro Espiritual en Semana Santa.

DOMINGO DE RAMOS: EVANGELIO DE LA PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS. 09.04.2017.

(Mc. 14, 1-15,47; Mt. 26,1-27,50; Lc. 22, 1-23,56; Jn. 18, 1-19,42)

La Cuaresma termina, la Semana Santa comienza, la Pasión de Jesús vuelve a comenzar. Jesús va a ser crucificado de nuevo,Jesús va a sufrir de nuevo entre nosotros. ¿Qué papel jugamos nosotros en todo ello?
He puesto las citas de la Pasión y Muerte de Cristo de los cuatro evangelistas. La intención es que en esta Semana Santa escuchen la Palabra de Dios, y tal vez, en la tarde del Viernes Santo o durante el día Sábado Santo, esperando la Liturgia de la Vigilia Pascual de la noche, busquen el modo de hacer su propio Retiro Espiritual, meditando o haciendo oración en una gran escucha de la Palabra de Dios en su Pasión y Muerte, y preparando una verdadera Resurrección con Cristo.

"En efecto la Palabra de Dios es viva y eficaz, más penetrante que espada de doble filo. Penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, sondeando los huesos y los tuétanos para probar los deseos y los pensamientos más íntimos. Toda criatura es transparente ante ella; todo queda desnudo y al descubierto a los ojos de aquel a quien deberemos dar cuentas". (Hebreos 4,12-13).

Esto quiere decir que la Palabra de Dios es actual, que está dicha en este momento, que se nos repite continuamente, que está naciendo constantemente en el corazón de Dios para dirigirse a todos y cada uno de nosotros; que es nueva cada día, nueva para cada hombre o mujer, que es personal, porque va destinada expresamente a nosotros para iluminarnos. "El Verbo - la Palabra de Dios - es la luz verdadera que ilumina a todo hombre". (Juan 1,9).

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Nuestra Resurrección y Liberación Integral.

Domingo Quinto de Cuaresma. 02.04.2017.

1.- Ezequiel 37,12-14.
2.- Romanos 8,8-11.
3.- Juan 11, 1-45.

En esta ocasión actualizaré lo que escribí, al respecto, en el año 2014.

1.-"Yo, Yavé voy a abrir sus tumbas. Pueblo mío los haré salir de sus tumbas y los llevaré de nuevo a la tierra de Israel. Ustedes sabrán que yo soy Yavé, cuando abra sus tumbas, pueblo mío, y los haga salir. Infundiré mi Espíritu en ustedes y volverán a vivir, y los estableceré sobre su tierra, y ustedes entonces sabrán que yo, Yavé, lo digo y lo pongo por obra". (Ezequiel 37, 12-14).

Los pueblos y las personas, no pueden alcanzar su madurez verdadera, sin pasar por la muerte de su orgullo y de su egoísmo. Es entonces cuando Dios manda la Palabra que hace levantar a los muertos.
Cuando hablamos de resurrección, siempre pensamos en la resurrección de las personas. De ella nos habla Juan:

"Sepan que viene la hora, y ya estamos en ella, en la que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que escuchen tendrán vida.
Así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo... . No se asombren de esto: llega la hora en que todos los que están en sepulcros oirán mi voz. Los que hicieron el bien saldrán y resucitarán para la vida; pero los que obraron el mal resucitarán para la condenación".
(Juan 5, 25-29).

Cristo llama a los muertos para que se levanten del pecado o de la muerte.
Pero la historia nos muestra también que Dios ha resucitado a su pueblo e incluso diariamente, como lo comprobamos en la historia de nuestra misma Iglesia. Es entonces, una resurrección de las personas que saldrán vivas de sus sepulcros; también de la resurrección de las personas, que saldrán por el Espíritu de su pecado (muerte) pasando a la gracia (vida).
Se trata de una resurrección y liberación integral.
El tema de este domingo es la gracia salvadora de Jesús como resurrección y liberación integral.

Pero, en esta lectura de Ezequiel, el profeta compara la renovación espiritual con la resurrección de cadáveres que vienen a la vida por el poder de Dios. El pecado por lo tanto es realmente una muerte espiritual.
Se trata de que en esta cuaresma, ya cercana a Semana Santa, busquemos activamente nuestra resurrección espiritual, nuestra conversión: pasar de muerte a vida.

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Jesús, Luz del mundo, nos convierte, haciéndonos pasar de la ceguera a la visión cristiana.

Domingo Cuarto de Cuaresma Año A. 26.03.2017.

Primera de Samuel 16,1-7.10-13.
Efesios 5, 8-14.
Juan 9,1-41.

La Sagrada Escritura de la liturgia de este cuarto domingo de cuaresma nos presenta varios mensajes para nuestra conversión, sólo profundizaré tres, y lo demás queda, para que ustedes, tomando las lecturas bíblicas indicadas al comienzo de este escrito, las mediten, y el Espíritu los encamine hacia más conclusiones acerca de vuestra conversión.

A través de este escrito encontrarán, si Dios lo dispone así, los tres mensajes antes avisados. Y se los enumero, para que al leer, los consideren y los hagan suyos, en este caminar cuaresmal hacia la pascua nuestra en Jesús Resucitado.

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Jesús, Luz del mundo, nos convierte, haciéndonos pasar de la ceguera a la visión cristiana.

Domingo Cuarto de Cuaresma Año A. 26.03.2017.

Primera de Samuel 16,1-7.10-13.
Efesios 5, 8-14.
Juan 9,1-41.

La Sagrada Escritura de la liturgia de este cuarto domingo de cuaresma nos presenta varios mensajes para nuestra conversión, sólo profundizaré tres, y lo demás queda, para que ustedes, tomando las lecturas bíblicas indicadas al comienzo de este escrito, las mediten, y el Espíritu los encamine hacia más conclusiones acerca de vuestra conversión.

A través de este escrito encontrarán, si Dios lo dispone así, los tres mensajes antes avisados. Y se los enumero, para que al leer, los consideren y los hagan suyos, en este caminar cuaresmal hacia la pascua nuestra en Jesús Resucitado.

1.- La conversión es un ver, un pasar de la ceguera a la visión.
2.- Jesús tiene el poder de hacer ver; la luz viene de Él.
3.- Los pequeños y rechazados, como el ciego de Evangelio de hoy, son llamados a una tarea y función muy importante. Y agreguemos aquí, que esto último es la idea madre de la Biblia: Dios se sirve de los pequeños para actuar entre los hombres.

Profundicemos el aspecto ceguera-visión.Yo creo que la mayor parte de nosotros somos egoístas. Nos creemos el "centro" y que todos los que nos rodean están obligados a servirnos. Si fuéramos más conscientes de lo que hacemos sufrir a los demás por nuestro egocentrismo, cambiaríamos. Mi experiencia es que con el egoísmo no ganamos nada y, que incluso nuestro egoísmo, nos hace infelices y hacemos infelices a los demás. Cuán hermoso sería si nos diéramos cuenta de nuestro egoísmo, y cambiáramos. Pero no sucede así, porque somos ciegos.

Hay otro tipo de ceguera de la cual también demos convertirnos. Me refiero a la ceguera de la confusión.
La encuentro en el poblador o en otro, que gasta su sueldo, para comprar vino y emborracharse, dejando a sus niños sin pan. La veo en el que tiene ansias de tener y no de ser: que envía sucios, casi desnudos, sin ropas, a sus hijos al colegio, y él gasta en cosas superfluas, objetos inútiles o pocos necesarios, y sus hijos crecen sin instrucción y menos educación; crecen sin alimentación, mal genio y agresivos con sus compañeros y amigos de la población, porque se miran en una situación de inferioridad... no "tienen" como los otros. Es el caso del hombre que va al supermercado donde se vende de todo, y confuso, no sabiendo que tener o comprar para su casa, toma lo primero que le cae en mano, lo que más le atrae a su vista. También es un tipo de ciego; ve y no ve; ve confuso.

Hay también la ceguera de no ver al ser humanos como prójimo.

Sucede a diario en nuestra sociedad, donde nos cruzamos con hechos y situaciones de extrema necesidad, como la que sufren los pobres y no los "vulnerables" como se dice ahora con ingenuidad, enajenación u oculta intención; si "viéramos", tal vez estaría de nuestra mano, de la mano del rico, del político y de la autoridad, hacer algo y dar una respuesta concreta a esa necesidad extrema que los pobres hace tiempo están gritando. El pecado está en que no vemos que esos hechos y situaciones nos conciernen, nos corresponde como deber socorrer y solucionar.

Aquí viene el tercer mensaje:
El Señor escoge a los más pequeños y menos sabios para confundir a aquellos que creen saberlo todo y enseñan, disparando su saber por todas partes. La posibilidad de tener nuestra mente llena de ideas justas, y de actuar en la práctica como ciegos, la tenemos todos, especialmente veo actuar así a los políticos de mi país; ahora que están saliendo tantos políticos como candidatos, incluso en un país que tiene pendiente una Constitución e Institucionalidad Legítima, y esto ellos lo saben, porque lo que hoy tenemos, es fruto de la negociación que hicieron a espaldas del pueblo con dictadura, y así, todo se convierte en una práctica política de ciegos. Seamos humildes y pidamos a Dios de no ser confusos ciegos, de ver claro.

Si la ceguera es lo que hemos visto, aparece claro que veamos nuestro yo no como centro de nuestro mundo, sino en relación a los demás, a los otros, siendo capaces de comprender, de tener una actitud de permanente servicio; de darnos a los demás, especialmente a los pobres. Se hace urgente ver las cosas en su verdadera dimensión y no engañarnos nosotros mismos ni dejarnos engañar por ocultas ansias de riquezas y poder político latentes; no tomándolo todo para sí, negándoselas a mis hermanos, particularmente a los pobres: los predilectos de Cristo. Hay que "ver" a los otros como prójimo, como hermanos. Hay que pensar: "si no lo ayudo yo, no lo ayuda nadie".

Jesús puede darnos la luz y la visión, puede abrirnos los ojos, pero debemos merecerlo. Esta gracia de "ver" la merecemos, cuando con fe se la pedimos al Señor, también teniendo el oído atento, la mirada abierta y el paso ligero; esto me lo enseñó el santo Obispo Don Manuel Larraín. Quiere decir, entonces, que hay que tratar de no perder las ocasiones que se presentan en nuestra vida diaria. Cuando mejor usamos nuestra "vista", este ver que nos viene dado, tanto más aumenta nuestra visión. No debemos esperar ver bien para comenzar a actuar, sino que debemos actuar, y así, poco a poco, veremos mejor.

Ahora nos conviene considerar en Evangelio de hoy, lo que sucedió al ciego cuando comenzó a ver . Todos se pusieron en contra de él. Se le fueron encima: la gente, los padres que se lavan las manos por miedo, los fariseos que lo expulsan de la sinagoga. Esto sucede cuando se ve. Cuando la visión y exigencia de la fe nos hace anunciar y denunciar a los ricos y a los pobres, los pecados, el egoísmo, a los opresores y a los oprimidos, a los que están mal y a los que están demasiado bien. Y no debemos esperar que la gente nos aplauda.

Podemos terminar con el mismo término del Evangelio de hoy: una conclusión muy bella.
El pobre ex-ciego, andaba al fin del día desconsolado y solo, por la calle, expulsado y abandonado de todos. Y se encuentra por casualidad con Cristo. Al encontrarlo Jesús le dice: "¿Crees en el Hijo del Hombre?" Éste contestó: "¿Quien es, Señor, para que crea en él?" Jesús le dijo: "Tú lo está viendo. Soy yo, el que habla contigo". El dijo: "Creo, Señor". Y se arrodilló ante Él.
Jesús dijo: "He venido a este mundo para iniciar una crisis : los que no ven, verán, y los que ven, van a quedar ciegos".

Y el ciego, desde ese momento supo, que jamás estaría solo.

Los pequeños, los pobres y rechazados, como el ciego, son los llamados y acompañados por el Señor. Dios se sirve de los últimos, de las cosas que no son para actuar entre los hombres. Amén.

Pbro- Eugenio Pizarro Poblete+


Jesús, Luz del mundo nos convierte, haciéndonos pasar de la ceguera a la visión cristiana.

Domingo Cuarto de Cuaresma Año A. 26.03.2017.

Primera de Samuel 16,1-7.10-13.
Efesios 5, 8-14.
Juan 9,1-41.

La Sagrada Escritura de la liturgia de este cuarto domingo de cuaresma nos presenta varios mensajes para nuestra conversión, sólo profundizaré tres, y lo demás queda, para que ustedes, tomando las lecturas bíblicas indicadas al comienzo de este escrito, las mediten, y el Espíritu los encamine hacia más conclusiones acerca de vuestra conversión.

A través de este escrito encontrarán, si Dios lo dispone así, los tres mensajes antes avisados. Y se los enumero, para que al leer, los consideren y los hagan suyos, en este caminar cuaresmal hacia la pascua nuestra en Jesús Resucitado.

1.- La conversión es un ver, un pasar de la ceguera a la visión.
2.- Jesús tiene el poder de hacer ver; la luz viene de Él.
3.- Los pequeños y rechazados, como el ciego de Evangelio de hoy, son llamados a una tarea y función muy importante. Y agreguemos aquí, que esto último es la idea madre de la Biblia: Dios se sirve de los pequeños para actuar entre los hombres.

Profundicemos el aspecto ceguera-visión.Yo creo que la mayor parte de nosotros somos egoístas. Nos creemos el "centro" y que todos los que nos rodean están obligados a servirnos. Si fuéramos más conscientes de lo que hacemos sufrir a los demás por nuestro egocentrismo, cambiaríamos. Mi experiencia es que con el egoísmo no ganamos nada y, que incluso nuestro egoísmo, nos hace infelices y hacemos infelices a los demás. Cuán hermoso sería si nos diéramos cuenta de nuestro egoísmo, y cambiáramos. Pero no sucede así, porque somos ciegos.

Hay otro tipo de ceguera de la cual también demos convertirnos. Me refiero a la ceguera de la confusión.
La encuentro en el poblador o en otro, que gasta su sueldo, para comprar vino y emborracharse, dejando a sus niños sin pan. La veo en el que tiene ansias de tener y no de ser: que envía sucios, casi desnudos, sin ropas, a sus hijos al colegio, y él gasta en cosas superfluas, objetos inútiles o pocos necesarios, y sus hijos crecen sin instrucción y menos educación; crecen sin alimentación, mal genio y agresivos con sus compañeros y amigos de la población, porque se miran en una situación de inferioridad... no "tienen" como los otros. Es el caso del hombre que va al supermercado donde se vende de todo, y confuso, no sabiendo que tener o comprar para su casa, toma lo primero que le cae en mano, lo que más le atrae a su vista. También es un tipo de ciego; ve y no ve; ve confuso.

Hay también la ceguera de no ver al ser humanos como prójimo.

Sucede a diario en nuestra sociedad, donde nos cruzamos con hechos y situaciones de extrema necesidad, como la que sufren los pobres y no los "vulnerables" como se dice ahora con ingenuidad, enajenación u oculta intención; si "viéramos", tal vez estaría de nuestra mano, de la mano del rico, del político y de la autoridad, hacer algo y dar una respuesta concreta a esa necesidad extrema que los pobres hace tiempo están gritando. El pecado está en que no vemos que esos hechos y situaciones nos conciernen, nos corresponde como deber socorrer y solucionar.

Aquí viene el tercer mensaje:

El Señor escoge a los más pequeños y menos sabios para confundir a aquellos que creen saberlo todo y enseñan, disparando su saber por todas partes. La posibilidad de tener nuestra mente llena de ideas justas, y de actuar en la práctica como ciegos, la tenemos todos, especialmente veo actuar así a los políticos de mi país; ahora que están saliendo tantos políticos como candidatos, incluso en un país que tiene pendiente una Constitución e Institucionalidad Legítima, y esto ellos lo saben, porque lo que hoy tenemos, es fruto de la negociación que hicieron a espaldas del pueblo con dictadura, y así, todo se convierte en una práctica política de ciegos. Seamos humildes y pidamos a Dios de no ser confusos ciegos, de ver claro.

Si la ceguera es lo que hemos visto, aparece claro que veamos nuestro yo no como centro de nuestro mundo, sino en relación a los demás, a los otros, siendo capaces de comprender, de tener una actitud de permanente servicio; de darnos a los demás, especialmente a los pobres. Se hace urgente ver las cosas en su verdadera dimensión y no engañarnos nosotros mismos ni dejarnos engañar por ocultas ansias de riquezas y poder político latentes; no tomándolo todo para sí, negándoselas a mis hermanos, particularmente a los pobres: los predilectos de Cristo. Hay que "ver" a los otros como prójimo, como hermanos. Hay que pensar: "si no lo ayudo yo, no lo ayuda nadie".

Jesús puede darnos la luz y la visión, puede abrirnos los ojos, pero debemos merecerlo. Esta gracia de "ver" la merecemos, cuando con fe se la pedimos al Señor, también teniendo el oído atento, la mirada abierta y el paso ligero; esto me lo enseñó el santo Obispo Don Manuel Larraín. Quiere decir, entonces, que hay que tratar de no perder las ocasiones que se presentan en nuestra vida diaria. Cuando mejor usamos nuestra "vista", este ver que nos viene dado, tanto más aumenta nuestra visión. No debemos esperar ver bien para comenzar a actuar, sino que debemos actuar, y así, poco a poco, veremos mejor.

Ahora nos conviene considerar en Evangelio de hoy, lo que sucedió al ciego cuando comenzó a ver . Todos se pusieron en contra de él. Se le fueron encima: la gente, los padres que se lavan las manos por miedo, los fariseos que lo expulsan de la sinagoga. Esto sucede cuando se ve. Cuando la visión y exigencia de la fe nos hace anunciar y denunciar a los ricos y a los pobres, los pecados, el egoísmo, a los opresores y a los oprimidos, a los que están mal y a los que están demasiado bien. Y no debemos esperar que la gente nos aplauda.

Podemos terminar con el mismo término del Evangelio de hoy: una conclusión muy bella.
El pobre ex-ciego, andaba al fin del día desconsolado y solo, por la calle, expulsado y abandonado de todos. Y se encuentra por casualidad con Cristo. Al encontrarlo Jesús le dice: "¿Crees en el Hijo del Hombre?" Éste contestó: "¿Quien es, Señor, para que crea en él?" Jesús le dijo: "Tú lo está viendo. Soy yo, el que habla contigo". El dijo: "Creo, Señor". Y se arrodilló ante Él.
Jesús dijo: "He venido a este mundo para iniciar una crisis : los que no ven, verán, y los que ven, van a quedar ciegos".

Y el ciego, desde ese momento supo, que jamás estaría solo.

Los pequeños, los pobres y rechazados, como el ciego, son los llamados y acompañados por el Señor. Dios se sirve de los últimos, de las cosas que no son para actuar entre los hombres. Amén.

Pbro- Eugenio Pizarro Poblete+


Jesús y la Mujer.

Tercer Domingo de Cuaresma Año A. 19.03.2017. (Juan 4,5-22).

Antes de referirme al Evangelio de este domingo que trata de Jesús y su encuentro con la mujer samaritana, quiero, al igual que el domingo pasado, entregarles algunos textos del Evangelio, para que se encuentren personalmente con Cristo en la oración. Jesús nos habla y se encuentra con nosotros en Evangelio. Hoy esta Palabra, que tiene variados y muchos anuncios, que ustedes podrán encontrar y meditar; a mí, me llama a tocar un tema que nos está urgiendo a salir del "machismo" y a dar valor y acogida a la mujer en nuestra sociedad. En el desarrollo de este escrito, encontrarán otras citas bíblicas, que recomiendo tomar en cuenta.

Hoy se está insistiendo contra todo tipo de discriminación. Se dictan leyes y condenaciones contra cualquier tipo de discriminación. Los insto, si el Espíritu les indica, a orar, a acoger y a valorar a la mujer como lo hace Jesús, el Camino, la Verdad y la Vida. Creo que es necesario hacerlo entre nosotros como una transformación nuestra en nuestro caminar cuaresmal vía a la gracia y resurrección pascual.

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Cuaresma: Caminar hacia Pascua y Resurrección de Jesús, pasando por nuestra propia cuaresma, hacia nuestra pascua y vida en Jesús.

Domingo Segundo de Cuaresma. Año A. 12.03.2017. (Mateo 17,1-9).

Lucas 9,28-36. Lucas 22,39-46.
Mateo 17,1-9. Mateo 26,36-46.
Marcos 9,2-10. Marcos 14,32-42.

Me ha parecido bien, escribir sobre esta domínica de Cuaresma, tomando en cuenta un escrito hecho anteriormente en febrero del año 2016. En esa oportunidad al referirme a la Transfiguración del Señor en Mateo 17,1-9, Evangelio de este domingo, hice una especie de parangón con Evangelio de Jesús en monte de los Olivos, usando otros textos evangélicos indicados más arriba. Tanto en el monte de la Transfiguración como en el monte de los Olivos, Jesús va con tres de sus discípulos: Pedro, Santiago y Juan, y se muestra ante ellos en oración. También hay otras semejanzas y comparaciones que, ustedes al leer, encontrarán. Todo irá en beneficio de una vital cuaresma nuestra.

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Invito a un momento de Retiro Espiritual en Semana Santa.

DOMINGO DE RAMOS: EVANGELIO DE LA PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS. 09.04.2017.

(Mc. 14, 1-15,47; Mt. 26,1-27,50; Lc. 22, 1-23,56; Jn. 18, 1-19,42)

La Cuaresma termina, la Semana Santa comienza, la Pasión de Jesús vuelve a comenzar. Jesús va a ser crucificado de nuevo,Jesús va a sufrir de nuevo entre nosotros. ¿Qué papel jugamos nosotros en todo ello?
He puesto las citas de la Pasión y Muerte de Cristo de los cuatro evangelistas. La intención es que en esta Semana Santa escuchen la Palabra de Dios, y tal vez, en la tarde del Viernes Santo o durante el día Sábado Santo, esperando la Liturgia de la Vigilia Pascual de la noche, busquen el modo de hacer su propio Retiro Espiritual, meditando o haciendo oración en una gran escucha de la Palabra de Dios en su Pasión y Muerte, y preparando una verdadera Resurrección con Cristo.

"En efecto la Palabra de Dios es viva y eficaz, más penetrante que espada de doble filo. Penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, sondeando los huesos y los tuétanos para probar los deseos y los pensamientos más íntimos. Toda criatura es transparente ante ella; todo queda desnudo y al descubierto a los ojos de aquel a quien deberemos dar cuentas". (Hebreos 4,12-13).

Esto quiere decir que la Palabra de Dios es actual, que está dicha en este momento, que se nos repite continuamente, que está naciendo constantemente en el corazón de Dios para dirigirse a todos y cada uno de nosotros; que es nueva cada día, nueva para cada hombre o mujer, que es personal, porque va destinada expresamente a nosotros para iluminarnos. "El Verbo - la Palabra de Dios - es la luz verdadera que ilumina a todo hombre". (Juan 1,9).

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Cuaresma: Caminar hacia Pascua y Resurrección de Jesús, pasando por nuestra propia cuaresma, hacia nuestra pascua y vida en Jesús..

Domingo Primero de Cuaresma Año A.05.03.2017.

Génesis 2, 7-9;3, 1-7.
Romanos 5, 12-19.
Mateo 4, 1-11.

I. HAGAMOS CON CRISTO Y LA IGLESIA NUESTRO CAMINAR CUARESMAL HACIA SU PASCUA QUE ES NUESTRA PROPIA PASCUA.

"Luego el Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto para que fuera tentado por el diablo. Y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre".

Jesús tiene una cuarentena antes de comenzar el camino de búsqueda de salvación de la humanidad. Jesús vive una cuaresma antes de "pasar por lo que pasó" para salvarnos. Pongo "pasar" y "paso" entre comillas porque se refiere a la Pascua= Pasar.

Podríamos decir, que Jesús vivió una cuarentena: una cuaresma, para tomar el camino que lo conducirá a su Pascua: su Muerte y Resurrección, que es nuestra propia pascua: vivir un tiempo en este mundo, para dar un "paso = pascua", de muerte a vida eterna. Y dar, en este mundo terrenal, también nuestro "paso" de muerte a resurrección: del pecado a la Gracia.
Se podría pensar, que la cuarentena de Jesús en el desierto, es figura de su vida terrenal y cuaresmal, que busca, por encargo del Padre, la salvación, redención y liberación integral de "todo el hombre y de todos los hombres". Vivió su cuaresma, haciéndose, como nosotros, igual en todo, menos en el pecado, asumiéndolo "todo y a todos" en su naturaleza humana. A "todo y a todos los hombres" los cargó en su Cruz y "cabalgadura", como Buen Samaritano, para redimirlo en su carne mortal crucificada, crucificándolo todo en su cuerpo, y haciéndolo morir en su muerte, para que el hombre todo, fuera salvado y liberado, haciéndolo vivir y resucitar integralmente en su Resurrección, para conducirlo a vida eterna. La vida de Jesús es una cuaresma, conducente a Muerte y Resurrección: Pascua, "paso" de muerte a vida. Todo, en una dinámica de cumplimiento de la voluntad de su Padre; de Salvación del mundo y de toda la humanidad empecatada.
Pero, Jesús es Camino, Verdad y Vida. A Él tenemos que tomar como nuestro Camino que nos conduce al Padre. Tomarlo como la Verdad que nos hará libres íntegros. Y como la Vida que nos hará vivir abundantemente y para vida eterna.
Podemos decir, entonces, que la cuaresma de Jesús, es figura de nuestro "paso", por este mundo, hacia el morir y resucitar, para vida eterna. Cristo nos conduce hacia la filiación, dándonos su Espíritu, por el cual, podemos decir o llamar Abbá (Papito) al Padre Dios. Éste es el misterio de nuestra fe. Este "paso" nuestro: morir y resucitar no es sólo para el fin de nuestros días terrenales. No. Siempre nuestra vida, desde aquí y desde ahora, debe ser un constante morir al pecado, resucitando a la Vida de la Gracia.

La Iglesia, como Madre y Maestra, ha querido propiciar pedagógicamente un tiempo litúrgico, que nos recuerde y nos haga vivir el Camino, la Verdad y la Vida: la cuaresma de Jesús y nuestra propia cuaresma.
El Miércoles pasado reciente, llamado de Cenizas, ha comenzado el tiempo llamado Cuaresma.
Recopilando, lo que he querido decir, hasta este momento, es lo siguiente:
1º. Jesús vive su cuaresma o cuarentena y la comienza en el desierto donde es tentado por el demonio.
2º. La cuaresma, la vida de Cristo, es conducente a su Pascua:Muerte y Resurrección.
3º. Nuestra vida debe ser a la manera de Cristo: una cuaresma en Cristo, para pasar de muerte a resurrección, de muerte a vida eterna.
4º. La Iglesia como madre y maestra nos hace vivir pedagógicamente este misterio de nuestra fe a través de un tiempo litúrgico que hace centrarnos en lo cuaresmal de nuestra vida peregrina. Pero la Iglesia no quiere que esto sea vivido en un sólo tiempo y momento. Nuestra vida toda debe ser considerada cuaresmal y conducente a nuestra pascua.
5º. Lo hace un tiempo litúrgico conducente a vivir el memorial de la Pascua de Cristo que es nuestra propia pascua de salvación: "Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección.¡Ven, Señor, Jesús!". Nos conduce litúrgicamente a celebrar la Semana Santa donde se concentra nuestro Mysterium Fidei.

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Chile es "capitalista neo liberal: "capitalismo salvaje", que hace el "pecado social".

Domingo Octavo Año Ordinario A. 26.02.2017.

(Mateo 6,24-34).

"Ningún servidor puede quedarse con dos patrones, porque verá con malos ojos al primero y amará al otro, o bien preferirá al primero y no le gustará el segundo.
Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero".

Es decir, este Evangelio, afirma algo que es primordial: No podemos ser fieles al mismo tiempo con Dios y con una idolatría - aunque sea sutil - como es el dinero como fin de una vida.

Jesús nos ejemplifica esta actitud, muy necesaria para ser sus seguidores, con comparaciones, como para qué fijarse tanto en alargar la vida; como para qué tanta preocupación por la ropa para vestirse; como la preocupación por la comida o por la bebida, y agrega: "Los que no conocen a Dios se preocupan por esas cosas. Pero el Padre de ustedes sabe que necesitan de todo eso". El Padre se preocupa por nuestra vida, por lo que vamos a comer, por la ropa que nos pondremos. Y nos hace mirar y comparar nuestras necesidades y preocupaciones con las de las aves del cielo que Él las alimenta , las viste y les da de comer, preocupándose por ellas. Y nosotros somos y valemos más que las aves. Y nos recalca acerca de cómo los lirios del campo son vestidos y crecen por el cuidado de Dios, sin que les falte nada. Y nosotros somos más que los lirios. Por lo tanto no debemos andar tan preocupados por nuestra vida, por nuestra ropa y de qué vamos a comer, porque si el Padre Dios se preocupa que no les falte nada a las aves y a las flores, más se preocupará de nosotros, porque en verdad, el Padre Dios, Padre de nosotros sabe lo que necesitamos, y se preocupa de nosotros, que ante Él, valemos más que las demás cosas comparadas. ¡Somos sus hijos! Y agrega: "Por lo tanto, busquen primero el Reino y la justicia de Dios, y esas cosas (las demás cosas) vendrán por añadidura".

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Lunes, 24 de abril

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