Ungido para evangelizar a los pobres

Evangelizar en el "mar" tormentoso del mundo.

Domingo Diez y Nueve Año Ordinario A. 13.08.2017. Mateo 14,23-33.

La Palabra de Jesús nos anuncia que es tener fe. Es creer y confiar en Jesús total y radicalmente.
No se trata de creer en "algo", sino en "Alguien": la persona misma del Señor Jesús.

A pesar de las dificultades del "mar", a veces bravo de la vida,"sacudido fuertemente por la olas", nuestra fe está puesta en Jesús.
Fe es creer en Jesús aunque todo se nos manifieste contrario, aunque sea como el "viento" en contra que sacude fuertemente nuestra "barca":

"Entre tanto, la barca estaba muy lejos de tierra, sacudida fuertemente por las olas, porque soplaba viento en contra".

Tener fe en Jesús significa poner toda nuestra confianza en Él aunque haya crisis en nuestra vida:

"¡Feliz el hombre que pone su confianza en Dios!"."Nunca quedará defraudado".

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De la oración a la acción y de la acción a la oración.

Domingo de la Transfiguración del Señor. 06.08.2017.

Mateo 17,1-9.
Marcos 9,1-9.
Lucas 9,28-36.

Al comenzar debo advertir que ya he escrito sobre la Transfiguración. Lo he hecho movido por el Espíritu del Señor. Ustedes podrán encontrar en mi Blog el comentario de la Transfiguración en el tiempo de Cuaresma. Los invito, si lo estiman conveniente, remontarse a lo escrito en Cuaresma desde 2013. Ahora, con la fe puesta en el Señor y su Espíritu, me nace escribir sobre la Transfiguración como un momento de "oración", pero también de una oración que lleva a un compromiso y "acción" cristiana. Ese compromiso y "acción" cristiana, a su vez, lleva de nuevo a la "oración", y así sucesivamente. Por eso: "De la oración a la acción y de la acción a la oración". Éste es el título de este escrito dominical.

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Jesús es el Reino.

Domingo Diez y Siete Año Ordinario A. 30.07.2017.

(Mateo 13, 44-52).

Jesús nuevamente nos evangeliza por medio de parábolas. Hoy nos habla de un "tesoro escondido en un campo", de una "piedra preciosa" y de una "red que se echa al mar" y que saca peces buenos y malos. En estas parábolas Jesús se está refiriendo al Reino de los Cielos.

Muchos piensan que el Reino de los Cielos está más arriba de nosotros y sobre las nubes. También piensan que el Reino sólo tiene que ver con algo posterior a la muerte. No. El Reino de los Cielos no está arriba, lejos de nosotros, y no tiene que ver con algo posterior a nuestra muerte. El Reino de los Cielos comienza aquí y ahora. Lo comenzamos aquí en la tierra, cuando nos encontramos con Cristo y comenzamos a amarlo,y por Él, comenzamos a amar a los demás; cuando comenzamos a vivir de verdad el amor y la comunión con Jesús y con nuestros hermanos. Lo que es cierto, es que esta comunión se hará plena y eterna de felicidad en el cielo de vida eterna.

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Parábolas de Jesús, hoy día, para la vida toda de hombres y mujeres.

Domingo Diez y Seis Año Ordinario A. 23.07.2017.

1. Parábola del trigo y la cizaña. Mateo 13, 24-30.
2. Parábola del grano de mostaza.
3. Parábola de la levadura en la masa.

El Evangelio de esta domínica nos trae tres parábolas sobre el Reino de Dios. El anuncio y la extensión de este Reino es la mayor preocupación de Jesús. Porque el Reinado de Dios significa impregnar y encarnar los valores liberadores del Evangelio.Se encarnan y se insertan en cada persona, en la sociedad y en la cultura y las culturas. En breve: estos valores podemos resumirlos en la amistad con Dios y la fraternidad entre los hombres y mujeres: una verdadera reconciliación.
La verdad acerca del Reino es de mucha profundidad y muy rica. Esa verdad del Reino comienza aquí y ahora. Jesús instauró el Reino y a través de nosotros, sus seguidores, Él lo va complementando, construyendo, y lo va llevando, a futuro, a su plenitud. Todo esto, Jesús, lo explica de diversas maneras, poniendo diversos ejemplos, haciendo comparaciones; lo evangeliza a través de parábolas.
Hoy escucharemos y meditaremos tres de estas parábolas explicativas de Jesús.

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Encarnar la Palabra, según el Espíritu, en sociedad actual.

Domingo Quince Año Ordinario A. 16.07.2017.

Lecturas:

1ª. Isaías 55,10-11.
2ª. Romanos 8,18-23.
Evangelio: Mateo 13,1-23.

Al comenzar, quiero dejar en claro, que mis reflexiones y comentarios, no pretenden ser una mera homilía o prédica dominical. Se trata de un escrito y documento elaborado, según la acción del Espíritu, para ayudar y aportar a los lectores, en su meditación, crecimiento y desarrollo de su vida cristiana. Y no pretende más que ser una mera ayuda a mis hermanos sacerdotes para poder hacer una preparación de la Evangelización dominical de ellos. Por lo tanto mi escrito no es una prédica y está muy lejos de ser una homilía express. Hay otros escritos de mis hermanos de Religión Digital que cumplen más bien los requisitos de una homilía. Con ese fin, con toda libertad, pueden tomar esos escritos, cercanos a una prédica. Esta aclaración, en ningún caso, pretende decir, que mis documentos dejan de ser una Evangelización, según el Espíritu Santo dictamine en mí. Tengo una profunda fe que todo es obra del Espíritu Santo. Y el Espíritu Santo, que anima a los distintos miembros del Cuerpo de Cristo, lo hace en forma distinta en cada miembro, y no por ser distinta hay que desecharla del Cuerpo. San Pablo al referirse a esto nos aclara que no por ser distintas no son del Cuerpo; son miembros distintos, pero necesarios, unidos a Cristo Cabeza del Cuerpo, complementando el Cuerpo, y haciéndolo uno en la diversidad de dones.

La Palabra de este domingo nos está señalando cómo la Palabra transforma nuestras vidas. El profeta Isaías hace una comparación simbólica del poder transformante de la Palabra:

"Como baja la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá sin haber empapado y fecundado la tierra y haberla hecho germinar, dando la simiente para sembrar y el pan para comer, así será la palabra que salga de mi boca. No volverá a mí sin haber hecho lo que yo quería, y haber llevado a cabo su misión".
(Isaías 55,10-11).

Así como la semilla empapada por la lluvia, que transcurriendo el tiempo llega a producir fruto fecundo, así también es el efecto de la Palabra de Dios en nuestras vidas, nos transforma y cambia nuestras vidas produciendo, con tiempo perseverante, una vida interior fecundada por Dios, que nos lleva a vivir y actuar de acuerdo a la voluntad de Dios expresada en su Palabra.

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Dios se manifiesta a los pequeños y en los pequeños.

Domingo Catorce Año Ordinario A. 09-07.2017. (Mateo 11, 25-30).

1. "Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios y prudentes y las revelaste a la gente sencilla. Sí, Padre, así te pareció bien". (Mt.11,25).

2. "Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente de corazón y humilde, y sus almas encontrarán alivio". (Mt.11,29).

Hay dos partes en el Evangelio de esta domínica. Y estas dos partes están relacionadas mutuamente. En la primera parte Jesús alaba la humildad. En la segunda Él se presenta como el modelo de humildad evangélica y cristiana.

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Urge un compromiso radical, sin término medio, con Cristo.

Domingo Trece Año Ordinario A. (Mateo 10,37-42). 02.07.2017.

"No es digno de mí el que ama a su padre o a su madre más que a mí; no es digno de mí el que ama a su hijo o a su hija más que a mí. No es digno de mí el que no toma su cruz para seguirme. El que procure salvar su vida la perderá , y el que sacrifique su vida por mí, la hallará".

Hay momentos definitorios en cualquier vida común y corriente. Hay momentos de situaciones límites, donde hay que elegir, sin ninguna otra alternativa, entre el bien o el mal. Sin tender a ningún término medio, y para mí, sin la excusa del "mal menor". Para mí, el bien es bien y el mal es mal. Por eso, no me parece una elección que hace tantos cálculos entre el bien y el mal. Y lamentablemente hay cierta tendencia humana que busca o tiene término medio. Tal vez, dicho de otra manera, en esos momentos cruciales y de definición, debe haber un solo sí o un solo nó.

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Hoy hay una distinta persecusión a los verdaderos discípulos de Cristo.

Domingo Doce Año Ordinario A. 25.06.2017. Mateo 10,16.23.

Por mandato de Dios, voy a hablar hoy día de los testigos comprometidos, verdaderos discípulos de Jesús; de una Iglesia que ha entendido la misión que Jesús le ha encomendado, y que está reflejada en Vaticano II y Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe y sobre todo en Jesús: Evangelio.

A estos verdaderos discípulos, Cristo les ha prevenido o pronosticado que sufrirán incomprensiones, injurias, calumnias e incluso persecuciones.

Esto, en todas las épocas de nuestra Iglesia ha pasado de diversos modos, de acuerdo a las épocas y distintas circunstancias, sobre todo en una Iglesia que tiene siglos de existencia.
Yo puedo ser testigo de lo que a mí personalmente me ha sucedido al respecto, pero no quiero ser autorreferente: "Es necesario que Él crezca y que yo disminuya". Pero los que me conocen podrían dar testimonio de lo que conmigo ha sucedido y sucede.

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"No hay amor más grande que dar la vida por los que se ama". Jesús entregó su Cuerpo y Sangre por nuestra salvación.

Domingo del Cuerpo y la Sangre de Cristo:
Pan de Vida y Bebida de Salvación. 18.06.2017.

Introducción.

Si hay algo que llena de alegría mi corazón de pastor es hablar y anunciar la Buena Nueva del amor eucarístico de Jesús.

"No hay amor más grande que dar la vida por los que se ama".

Así lo había dicho Jesús y Él con una consecuencia extraordinaria nos amó y nos ama en el Ara de la Cruz y en el Ara del Altar. Y nos dice:

"Ámense los unos a los otros como yo los amé"."Hagan esto en memoria mía".

Es el mandamiento del amor. Se trata de amar, no de cualquier modo, sino a la manera de Jesús.
Les diré, que este misterio de nuestra fe, le da sentido a mi sacerdocio:

"Mi vida es la Eucaristía y la Eucaristía es mi Vida".

Ustedes me habrán escuchado hablar sobre la Eucaristía, sobre el Cuerpo entregado y la Sangre derramado por un Jesús que nos ama con el amor más grande, y que este amor tenemos que vivirlo en nuestra vida diaria, en acontecimientos corrientes y en los difíciles y extraordinarios que tenemos en nuestro mundo actual.

Ciertamente citaré textualmente las palabras de Jesús al respecto, pero también lo haré desde el Jesús que "vive en mí". Hablaré "desde el corazón":

"Para mí el vivir es Cristo". (San Pablo).

Y quiero llegar a decir como Pablo:

"Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí".

Mis palabras, pretenden siempre ser de Cristo: Evangelio. Pero siempre encontrarán un "anuncio", una "denuncia" y una "convocación".

Sin más, vamos al Cuerpo y la Sangre de Cristo.

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Chile hoy no es una imagen y semejanza del Dios Uno y Trino.

Domingo de la Santísima Trinidad: Del Dios Uno y Trino. 11.06.2017.

Nota: El título se entiende en el Epílogo de este escrito dominical. Además el escrito del domingo anterior: Fiesta de Pentecostés, lo he corregido, por las muchas fallas que tenía mi computador, por eso lo podrán encontrar reeditado en mis post de mi Blog. Pueden leerlo nuevamente, ahora más entendible. Y sin más paso a mi reflexión sobre la Fiesta de la Santísima Trinidad.

A los creyentes, no obstante serlo, nos cuesta darle un sentido a la fiesta de la Santísima Trinidad. Se trata del misterio insondable de Dios; de un misterio imposible de explicar con nuestra sola inteligencia y con nuestra sola razón; se trata de tres Personas iguales en dignidad: el Padre es Dios; el Hijo es Dios; y el Espíritu Santo es Dios: no son tres dioses: se trata de un solo Dios. No podemos entenderlo . Por eso titulamos: Dios es Dios y yo soy una criatura humana. A Un Dios-Amor, perfecto infinitamente, no podemos aprehenderlo con la fuerza de nuestra sola naturaleza humana y de criatura. La Trinidad es un misterio más allá de nuestra inteligencia. Si pudiéramos entender completamente a Dios, querría decir que estamos entendiendo a un dios falso, parecido a nosotros. Con la humildad de los pobres de alma y corazón, de los "bienaventurados",tenemos que aceptar: Mi Dios es Dios, y yo no lo soy, ni con mi razón ni con mi inteligencia: yo no soy Dios. El misterio del Dios Uno y Trino es una verdad que requiere de nuestra fe.

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Pentecostés: La Iglesia, Pueblo de Dios, es urgida por el Espíritu Santo a salir en un verdadero éxodo

Domingo de Pentecostés. 04.06.2017.

Hechos 2,1-11.
1 Cor. 12,3-7.12-13.
Juan 20,19-23.

Los Apóstoles habían recibido la enseñanza de Jesús. Se podría decir que tenían en su cabeza todo lo aprendido junto a su Maestro. Sabían que todo había que "anunciarlo" a los demás; sabían, por Jesús, que tenían que hacer conocer la Buena Noticia: tenían que Evangelizar hasta los confines de la tierra. Sin embargo, después de la muerte de Jesús, estaban encerrados, por miedo a los judíos, que buscaban acabar con todo lo relacionado con Jesús de Nazaret. Temerosos, sabían de la Misión encomendada por Jesús, pero estaban perplejos y no sabían qué hacer. Parece que habían caído además en un gran desánimo y vacío. Estaban inscritos en la religión de Cristo pero les faltaba ser cristianos de espíritu.

En esas circunstancias, los Apóstoles en compañía de la Virgen Santa y Madre Nuestra,
tienen la hermosa experiencia y vieron cómo se cumplía la promesa del Espíritu Santo. Se viene sobre ellos y en ellos impetuosamente el Espíritu prometido por Jesús. Los Apóstoles: los Doce, se sienten trastornados, mejor dicho, se sienten transformados por una fuerza que los arrastra y los empuja hacia afuera; las palabras , en ellos, se convierten en un fuego que los quema por dentro, como a los profetas, que les impide quedarse encerrados y callados sin hablar "lo que habían visto y oído". Abren las puertas y salen valientes a enfrentar a la gente y hablarles, evangelizando a todos y cada uno en su propia lengua. La venida del Espíritu Santo los cambió en "cristianos de espíritu".

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Fiesta de la Ascensión del Señor.

FIESTA DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR. 28.05.2017.

-(Hechos 1,1-11).
-(Efesios 1,17-23).
-(Mateo 28,16-20).

La fiesta de la Ascensión no es ni una partida, ni una despedida de Jesús. Jesús no se marchó, ni nos dejó huérfanos. Él no se fue a "encielar" lejos de nosotros.
Cuando se dice que Jesús subió a los cielos y que se fue a sentar en un lugar especial a la derecha del Padre, lejos de nosotros, no estamos señalando que se trata de un viaje espacial. Lo que se quiere decir con estas palabras, es que Jesús está, después de su resurrección, en un estado y situación de glorificado y de crecimiento de su poder.Está, por su glorificación, en un estado y situación de omnipotente y de omnipresencia para siempre. No olvidemos las palabras de Jesús en la aparición del envío a Evangelizar dado a los Apóstoles antes de hacerse invisible: "Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo".

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Jueves, 17 de agosto

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