Ungido para evangelizar a los pobres

Jesús, Luz del mundo, nos convierte, haciéndonos pasar de la ceguera a la visión cristiana.

Domingo Cuarto de Cuaresma Año A. 26.03.2017.

Primera de Samuel 16,1-7.10-13.
Efesios 5, 8-14.
Juan 9,1-41.

La Sagrada Escritura de la liturgia de este cuarto domingo de cuaresma nos presenta varios mensajes para nuestra conversión, sólo profundizaré tres, y lo demás queda, para que ustedes, tomando las lecturas bíblicas indicadas al comienzo de este escrito, las mediten, y el Espíritu los encamine hacia más conclusiones acerca de vuestra conversión.

A través de este escrito encontrarán, si Dios lo dispone así, los tres mensajes antes avisados. Y se los enumero, para que al leer, los consideren y los hagan suyos, en este caminar cuaresmal hacia la pascua nuestra en Jesús Resucitado.

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Jesús, Luz del mundo, nos convierte, haciéndonos pasar de la ceguera a la visión cristiana.

Domingo Cuarto de Cuaresma Año A. 26.03.2017.

Primera de Samuel 16,1-7.10-13.
Efesios 5, 8-14.
Juan 9,1-41.

La Sagrada Escritura de la liturgia de este cuarto domingo de cuaresma nos presenta varios mensajes para nuestra conversión, sólo profundizaré tres, y lo demás queda, para que ustedes, tomando las lecturas bíblicas indicadas al comienzo de este escrito, las mediten, y el Espíritu los encamine hacia más conclusiones acerca de vuestra conversión.

A través de este escrito encontrarán, si Dios lo dispone así, los tres mensajes antes avisados. Y se los enumero, para que al leer, los consideren y los hagan suyos, en este caminar cuaresmal hacia la pascua nuestra en Jesús Resucitado.

1.- La conversión es un ver, un pasar de la ceguera a la visión.
2.- Jesús tiene el poder de hacer ver; la luz viene de Él.
3.- Los pequeños y rechazados, como el ciego de Evangelio de hoy, son llamados a una tarea y función muy importante. Y agreguemos aquí, que esto último es la idea madre de la Biblia: Dios se sirve de los pequeños para actuar entre los hombres.

Profundicemos el aspecto ceguera-visión.Yo creo que la mayor parte de nosotros somos egoístas. Nos creemos el "centro" y que todos los que nos rodean están obligados a servirnos. Si fuéramos más conscientes de lo que hacemos sufrir a los demás por nuestro egocentrismo, cambiaríamos. Mi experiencia es que con el egoísmo no ganamos nada y, que incluso nuestro egoísmo, nos hace infelices y hacemos infelices a los demás. Cuán hermoso sería si nos diéramos cuenta de nuestro egoísmo, y cambiáramos. Pero no sucede así, porque somos ciegos.

Hay otro tipo de ceguera de la cual también demos convertirnos. Me refiero a la ceguera de la confusión.
La encuentro en el poblador o en otro, que gasta su sueldo, para comprar vino y emborracharse, dejando a sus niños sin pan. La veo en el que tiene ansias de tener y no de ser: que envía sucios, casi desnudos, sin ropas, a sus hijos al colegio, y él gasta en cosas superfluas, objetos inútiles o pocos necesarios, y sus hijos crecen sin instrucción y menos educación; crecen sin alimentación, mal genio y agresivos con sus compañeros y amigos de la población, porque se miran en una situación de inferioridad... no "tienen" como los otros. Es el caso del hombre que va al supermercado donde se vende de todo, y confuso, no sabiendo que tener o comprar para su casa, toma lo primero que le cae en mano, lo que más le atrae a su vista. También es un tipo de ciego; ve y no ve; ve confuso.

Hay también la ceguera de no ver al ser humanos como prójimo.

Sucede a diario en nuestra sociedad, donde nos cruzamos con hechos y situaciones de extrema necesidad, como la que sufren los pobres y no los "vulnerables" como se dice ahora con ingenuidad, enajenación u oculta intención; si "viéramos", tal vez estaría de nuestra mano, de la mano del rico, del político y de la autoridad, hacer algo y dar una respuesta concreta a esa necesidad extrema que los pobres hace tiempo están gritando. El pecado está en que no vemos que esos hechos y situaciones nos conciernen, nos corresponde como deber socorrer y solucionar.

Aquí viene el tercer mensaje:
El Señor escoge a los más pequeños y menos sabios para confundir a aquellos que creen saberlo todo y enseñan, disparando su saber por todas partes. La posibilidad de tener nuestra mente llena de ideas justas, y de actuar en la práctica como ciegos, la tenemos todos, especialmente veo actuar así a los políticos de mi país; ahora que están saliendo tantos políticos como candidatos, incluso en un país que tiene pendiente una Constitución e Institucionalidad Legítima, y esto ellos lo saben, porque lo que hoy tenemos, es fruto de la negociación que hicieron a espaldas del pueblo con dictadura, y así, todo se convierte en una práctica política de ciegos. Seamos humildes y pidamos a Dios de no ser confusos ciegos, de ver claro.

Si la ceguera es lo que hemos visto, aparece claro que veamos nuestro yo no como centro de nuestro mundo, sino en relación a los demás, a los otros, siendo capaces de comprender, de tener una actitud de permanente servicio; de darnos a los demás, especialmente a los pobres. Se hace urgente ver las cosas en su verdadera dimensión y no engañarnos nosotros mismos ni dejarnos engañar por ocultas ansias de riquezas y poder político latentes; no tomándolo todo para sí, negándoselas a mis hermanos, particularmente a los pobres: los predilectos de Cristo. Hay que "ver" a los otros como prójimo, como hermanos. Hay que pensar: "si no lo ayudo yo, no lo ayuda nadie".

Jesús puede darnos la luz y la visión, puede abrirnos los ojos, pero debemos merecerlo. Esta gracia de "ver" la merecemos, cuando con fe se la pedimos al Señor, también teniendo el oído atento, la mirada abierta y el paso ligero; esto me lo enseñó el santo Obispo Don Manuel Larraín. Quiere decir, entonces, que hay que tratar de no perder las ocasiones que se presentan en nuestra vida diaria. Cuando mejor usamos nuestra "vista", este ver que nos viene dado, tanto más aumenta nuestra visión. No debemos esperar ver bien para comenzar a actuar, sino que debemos actuar, y así, poco a poco, veremos mejor.

Ahora nos conviene considerar en Evangelio de hoy, lo que sucedió al ciego cuando comenzó a ver . Todos se pusieron en contra de él. Se le fueron encima: la gente, los padres que se lavan las manos por miedo, los fariseos que lo expulsan de la sinagoga. Esto sucede cuando se ve. Cuando la visión y exigencia de la fe nos hace anunciar y denunciar a los ricos y a los pobres, los pecados, el egoísmo, a los opresores y a los oprimidos, a los que están mal y a los que están demasiado bien. Y no debemos esperar que la gente nos aplauda.

Podemos terminar con el mismo término del Evangelio de hoy: una conclusión muy bella.
El pobre ex-ciego, andaba al fin del día desconsolado y solo, por la calle, expulsado y abandonado de todos. Y se encuentra por casualidad con Cristo. Al encontrarlo Jesús le dice: "¿Crees en el Hijo del Hombre?" Éste contestó: "¿Quien es, Señor, para que crea en él?" Jesús le dijo: "Tú lo está viendo. Soy yo, el que habla contigo". El dijo: "Creo, Señor". Y se arrodilló ante Él.
Jesús dijo: "He venido a este mundo para iniciar una crisis : los que no ven, verán, y los que ven, van a quedar ciegos".

Y el ciego, desde ese momento supo, que jamás estaría solo.

Los pequeños, los pobres y rechazados, como el ciego, son los llamados y acompañados por el Señor. Dios se sirve de los últimos, de las cosas que no son para actuar entre los hombres. Amén.

Pbro- Eugenio Pizarro Poblete+


Jesús, Luz del mundo nos convierte, haciéndonos pasar de la ceguera a la visión cristiana.

Domingo Cuarto de Cuaresma Año A. 26.03.2017.

Primera de Samuel 16,1-7.10-13.
Efesios 5, 8-14.
Juan 9,1-41.

La Sagrada Escritura de la liturgia de este cuarto domingo de cuaresma nos presenta varios mensajes para nuestra conversión, sólo profundizaré tres, y lo demás queda, para que ustedes, tomando las lecturas bíblicas indicadas al comienzo de este escrito, las mediten, y el Espíritu los encamine hacia más conclusiones acerca de vuestra conversión.

A través de este escrito encontrarán, si Dios lo dispone así, los tres mensajes antes avisados. Y se los enumero, para que al leer, los consideren y los hagan suyos, en este caminar cuaresmal hacia la pascua nuestra en Jesús Resucitado.

1.- La conversión es un ver, un pasar de la ceguera a la visión.
2.- Jesús tiene el poder de hacer ver; la luz viene de Él.
3.- Los pequeños y rechazados, como el ciego de Evangelio de hoy, son llamados a una tarea y función muy importante. Y agreguemos aquí, que esto último es la idea madre de la Biblia: Dios se sirve de los pequeños para actuar entre los hombres.

Profundicemos el aspecto ceguera-visión.Yo creo que la mayor parte de nosotros somos egoístas. Nos creemos el "centro" y que todos los que nos rodean están obligados a servirnos. Si fuéramos más conscientes de lo que hacemos sufrir a los demás por nuestro egocentrismo, cambiaríamos. Mi experiencia es que con el egoísmo no ganamos nada y, que incluso nuestro egoísmo, nos hace infelices y hacemos infelices a los demás. Cuán hermoso sería si nos diéramos cuenta de nuestro egoísmo, y cambiáramos. Pero no sucede así, porque somos ciegos.

Hay otro tipo de ceguera de la cual también demos convertirnos. Me refiero a la ceguera de la confusión.
La encuentro en el poblador o en otro, que gasta su sueldo, para comprar vino y emborracharse, dejando a sus niños sin pan. La veo en el que tiene ansias de tener y no de ser: que envía sucios, casi desnudos, sin ropas, a sus hijos al colegio, y él gasta en cosas superfluas, objetos inútiles o pocos necesarios, y sus hijos crecen sin instrucción y menos educación; crecen sin alimentación, mal genio y agresivos con sus compañeros y amigos de la población, porque se miran en una situación de inferioridad... no "tienen" como los otros. Es el caso del hombre que va al supermercado donde se vende de todo, y confuso, no sabiendo que tener o comprar para su casa, toma lo primero que le cae en mano, lo que más le atrae a su vista. También es un tipo de ciego; ve y no ve; ve confuso.

Hay también la ceguera de no ver al ser humanos como prójimo.

Sucede a diario en nuestra sociedad, donde nos cruzamos con hechos y situaciones de extrema necesidad, como la que sufren los pobres y no los "vulnerables" como se dice ahora con ingenuidad, enajenación u oculta intención; si "viéramos", tal vez estaría de nuestra mano, de la mano del rico, del político y de la autoridad, hacer algo y dar una respuesta concreta a esa necesidad extrema que los pobres hace tiempo están gritando. El pecado está en que no vemos que esos hechos y situaciones nos conciernen, nos corresponde como deber socorrer y solucionar.

Aquí viene el tercer mensaje:

El Señor escoge a los más pequeños y menos sabios para confundir a aquellos que creen saberlo todo y enseñan, disparando su saber por todas partes. La posibilidad de tener nuestra mente llena de ideas justas, y de actuar en la práctica como ciegos, la tenemos todos, especialmente veo actuar así a los políticos de mi país; ahora que están saliendo tantos políticos como candidatos, incluso en un país que tiene pendiente una Constitución e Institucionalidad Legítima, y esto ellos lo saben, porque lo que hoy tenemos, es fruto de la negociación que hicieron a espaldas del pueblo con dictadura, y así, todo se convierte en una práctica política de ciegos. Seamos humildes y pidamos a Dios de no ser confusos ciegos, de ver claro.

Si la ceguera es lo que hemos visto, aparece claro que veamos nuestro yo no como centro de nuestro mundo, sino en relación a los demás, a los otros, siendo capaces de comprender, de tener una actitud de permanente servicio; de darnos a los demás, especialmente a los pobres. Se hace urgente ver las cosas en su verdadera dimensión y no engañarnos nosotros mismos ni dejarnos engañar por ocultas ansias de riquezas y poder político latentes; no tomándolo todo para sí, negándoselas a mis hermanos, particularmente a los pobres: los predilectos de Cristo. Hay que "ver" a los otros como prójimo, como hermanos. Hay que pensar: "si no lo ayudo yo, no lo ayuda nadie".

Jesús puede darnos la luz y la visión, puede abrirnos los ojos, pero debemos merecerlo. Esta gracia de "ver" la merecemos, cuando con fe se la pedimos al Señor, también teniendo el oído atento, la mirada abierta y el paso ligero; esto me lo enseñó el santo Obispo Don Manuel Larraín. Quiere decir, entonces, que hay que tratar de no perder las ocasiones que se presentan en nuestra vida diaria. Cuando mejor usamos nuestra "vista", este ver que nos viene dado, tanto más aumenta nuestra visión. No debemos esperar ver bien para comenzar a actuar, sino que debemos actuar, y así, poco a poco, veremos mejor.

Ahora nos conviene considerar en Evangelio de hoy, lo que sucedió al ciego cuando comenzó a ver . Todos se pusieron en contra de él. Se le fueron encima: la gente, los padres que se lavan las manos por miedo, los fariseos que lo expulsan de la sinagoga. Esto sucede cuando se ve. Cuando la visión y exigencia de la fe nos hace anunciar y denunciar a los ricos y a los pobres, los pecados, el egoísmo, a los opresores y a los oprimidos, a los que están mal y a los que están demasiado bien. Y no debemos esperar que la gente nos aplauda.

Podemos terminar con el mismo término del Evangelio de hoy: una conclusión muy bella.
El pobre ex-ciego, andaba al fin del día desconsolado y solo, por la calle, expulsado y abandonado de todos. Y se encuentra por casualidad con Cristo. Al encontrarlo Jesús le dice: "¿Crees en el Hijo del Hombre?" Éste contestó: "¿Quien es, Señor, para que crea en él?" Jesús le dijo: "Tú lo está viendo. Soy yo, el que habla contigo". El dijo: "Creo, Señor". Y se arrodilló ante Él.
Jesús dijo: "He venido a este mundo para iniciar una crisis : los que no ven, verán, y los que ven, van a quedar ciegos".

Y el ciego, desde ese momento supo, que jamás estaría solo.

Los pequeños, los pobres y rechazados, como el ciego, son los llamados y acompañados por el Señor. Dios se sirve de los últimos, de las cosas que no son para actuar entre los hombres. Amén.

Pbro- Eugenio Pizarro Poblete+


Jesús y la Mujer.

Tercer Domingo de Cuaresma Año A. 19.03.2017. (Juan 4,5-22).

Antes de referirme al Evangelio de este domingo que trata de Jesús y su encuentro con la mujer samaritana, quiero, al igual que el domingo pasado, entregarles algunos textos del Evangelio, para que se encuentren personalmente con Cristo en la oración. Jesús nos habla y se encuentra con nosotros en Evangelio. Hoy esta Palabra, que tiene variados y muchos anuncios, que ustedes podrán encontrar y meditar; a mí, me llama a tocar un tema que nos está urgiendo a salir del "machismo" y a dar valor y acogida a la mujer en nuestra sociedad. En el desarrollo de este escrito, encontrarán otras citas bíblicas, que recomiendo tomar en cuenta.

Hoy se está insistiendo contra todo tipo de discriminación. Se dictan leyes y condenaciones contra cualquier tipo de discriminación. Los insto, si el Espíritu les indica, a orar, a acoger y a valorar a la mujer como lo hace Jesús, el Camino, la Verdad y la Vida. Creo que es necesario hacerlo entre nosotros como una transformación nuestra en nuestro caminar cuaresmal vía a la gracia y resurrección pascual.

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Cuaresma: Caminar hacia Pascua y Resurrección de Jesús, pasando por nuestra propia cuaresma, hacia nuestra pascua y vida en Jesús.

Domingo Segundo de Cuaresma. Año A. 12.03.2017. (Mateo 17,1-9).

Lucas 9,28-36. Lucas 22,39-46.
Mateo 17,1-9. Mateo 26,36-46.
Marcos 9,2-10. Marcos 14,32-42.

Me ha parecido bien, escribir sobre esta domínica de Cuaresma, tomando en cuenta un escrito hecho anteriormente en febrero del año 2016. En esa oportunidad al referirme a la Transfiguración del Señor en Mateo 17,1-9, Evangelio de este domingo, hice una especie de parangón con Evangelio de Jesús en monte de los Olivos, usando otros textos evangélicos indicados más arriba. Tanto en el monte de la Transfiguración como en el monte de los Olivos, Jesús va con tres de sus discípulos: Pedro, Santiago y Juan, y se muestra ante ellos en oración. También hay otras semejanzas y comparaciones que, ustedes al leer, encontrarán. Todo irá en beneficio de una vital cuaresma nuestra.

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Cuaresma: Caminar hacia Pascua y Resurrección de Jesús, pasando por nuestra propia cuaresma, hacia nuestra pascua y vida en Jesús..

Domingo Primero de Cuaresma Año A.05.03.2017.

Génesis 2, 7-9;3, 1-7.
Romanos 5, 12-19.
Mateo 4, 1-11.

I. HAGAMOS CON CRISTO Y LA IGLESIA NUESTRO CAMINAR CUARESMAL HACIA SU PASCUA QUE ES NUESTRA PROPIA PASCUA.

"Luego el Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto para que fuera tentado por el diablo. Y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre".

Jesús tiene una cuarentena antes de comenzar el camino de búsqueda de salvación de la humanidad. Jesús vive una cuaresma antes de "pasar por lo que pasó" para salvarnos. Pongo "pasar" y "paso" entre comillas porque se refiere a la Pascua= Pasar.

Podríamos decir, que Jesús vivió una cuarentena: una cuaresma, para tomar el camino que lo conducirá a su Pascua: su Muerte y Resurrección, que es nuestra propia pascua: vivir un tiempo en este mundo, para dar un "paso = pascua", de muerte a vida eterna. Y dar, en este mundo terrenal, también nuestro "paso" de muerte a resurrección: del pecado a la Gracia.
Se podría pensar, que la cuarentena de Jesús en el desierto, es figura de su vida terrenal y cuaresmal, que busca, por encargo del Padre, la salvación, redención y liberación integral de "todo el hombre y de todos los hombres". Vivió su cuaresma, haciéndose, como nosotros, igual en todo, menos en el pecado, asumiéndolo "todo y a todos" en su naturaleza humana. A "todo y a todos los hombres" los cargó en su Cruz y "cabalgadura", como Buen Samaritano, para redimirlo en su carne mortal crucificada, crucificándolo todo en su cuerpo, y haciéndolo morir en su muerte, para que el hombre todo, fuera salvado y liberado, haciéndolo vivir y resucitar integralmente en su Resurrección, para conducirlo a vida eterna. La vida de Jesús es una cuaresma, conducente a Muerte y Resurrección: Pascua, "paso" de muerte a vida. Todo, en una dinámica de cumplimiento de la voluntad de su Padre; de Salvación del mundo y de toda la humanidad empecatada.
Pero, Jesús es Camino, Verdad y Vida. A Él tenemos que tomar como nuestro Camino que nos conduce al Padre. Tomarlo como la Verdad que nos hará libres íntegros. Y como la Vida que nos hará vivir abundantemente y para vida eterna.
Podemos decir, entonces, que la cuaresma de Jesús, es figura de nuestro "paso", por este mundo, hacia el morir y resucitar, para vida eterna. Cristo nos conduce hacia la filiación, dándonos su Espíritu, por el cual, podemos decir o llamar Abbá (Papito) al Padre Dios. Éste es el misterio de nuestra fe. Este "paso" nuestro: morir y resucitar no es sólo para el fin de nuestros días terrenales. No. Siempre nuestra vida, desde aquí y desde ahora, debe ser un constante morir al pecado, resucitando a la Vida de la Gracia.

La Iglesia, como Madre y Maestra, ha querido propiciar pedagógicamente un tiempo litúrgico, que nos recuerde y nos haga vivir el Camino, la Verdad y la Vida: la cuaresma de Jesús y nuestra propia cuaresma.
El Miércoles pasado reciente, llamado de Cenizas, ha comenzado el tiempo llamado Cuaresma.
Recopilando, lo que he querido decir, hasta este momento, es lo siguiente:
1º. Jesús vive su cuaresma o cuarentena y la comienza en el desierto donde es tentado por el demonio.
2º. La cuaresma, la vida de Cristo, es conducente a su Pascua:Muerte y Resurrección.
3º. Nuestra vida debe ser a la manera de Cristo: una cuaresma en Cristo, para pasar de muerte a resurrección, de muerte a vida eterna.
4º. La Iglesia como madre y maestra nos hace vivir pedagógicamente este misterio de nuestra fe a través de un tiempo litúrgico que hace centrarnos en lo cuaresmal de nuestra vida peregrina. Pero la Iglesia no quiere que esto sea vivido en un sólo tiempo y momento. Nuestra vida toda debe ser considerada cuaresmal y conducente a nuestra pascua.
5º. Lo hace un tiempo litúrgico conducente a vivir el memorial de la Pascua de Cristo que es nuestra propia pascua de salvación: "Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección.¡Ven, Señor, Jesús!". Nos conduce litúrgicamente a celebrar la Semana Santa donde se concentra nuestro Mysterium Fidei.

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Chile es "capitalista neo liberal: "capitalismo salvaje", que hace el "pecado social".

Domingo Octavo Año Ordinario A. 26.02.2017.

(Mateo 6,24-34).

"Ningún servidor puede quedarse con dos patrones, porque verá con malos ojos al primero y amará al otro, o bien preferirá al primero y no le gustará el segundo.
Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero".

Es decir, este Evangelio, afirma algo que es primordial: No podemos ser fieles al mismo tiempo con Dios y con una idolatría - aunque sea sutil - como es el dinero como fin de una vida.

Jesús nos ejemplifica esta actitud, muy necesaria para ser sus seguidores, con comparaciones, como para qué fijarse tanto en alargar la vida; como para qué tanta preocupación por la ropa para vestirse; como la preocupación por la comida o por la bebida, y agrega: "Los que no conocen a Dios se preocupan por esas cosas. Pero el Padre de ustedes sabe que necesitan de todo eso". El Padre se preocupa por nuestra vida, por lo que vamos a comer, por la ropa que nos pondremos. Y nos hace mirar y comparar nuestras necesidades y preocupaciones con las de las aves del cielo que Él las alimenta , las viste y les da de comer, preocupándose por ellas. Y nosotros somos y valemos más que las aves. Y nos recalca acerca de cómo los lirios del campo son vestidos y crecen por el cuidado de Dios, sin que les falte nada. Y nosotros somos más que los lirios. Por lo tanto no debemos andar tan preocupados por nuestra vida, por nuestra ropa y de qué vamos a comer, porque si el Padre Dios se preocupa que no les falte nada a las aves y a las flores, más se preocupará de nosotros, porque en verdad, el Padre Dios, Padre de nosotros sabe lo que necesitamos, y se preocupa de nosotros, que ante Él, valemos más que las demás cosas comparadas. ¡Somos sus hijos! Y agrega: "Por lo tanto, busquen primero el Reino y la justicia de Dios, y esas cosas (las demás cosas) vendrán por añadidura".

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Amar a "todos" es un llamado a ser perfectos como el Padre Dios.

Domingo Séptimo del Año ordinario A.19.02.2017
(Mateo 5, 17-37. Lucas 6,27-ss.)

"Ustedes saben que se dijo: Ama a tu prójimo y guarda rencor a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos,... hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen,...y recen por sus perseguidores... . Así serán hijos del Padre que está en los cielos. Él hace brillar el sol sobre malos y buenos, y caer la lluvia sobre justos y pecadores... . Por lo tanto sean perfectos como es perfecto su Padre que está en el Cielo".

He citado, en este mandato evangélico, a los evangelistas Mateo y Lucas, que hacen una muy buena complementación de este mandato del Señor. Una mandato que nos hacer ver de nuevo como Jesús vino a darle plenitud a la Ley. Pero los mandatos de Jesús no siempre son fáciles de entender por nuestro criterio humano. A muchos cristianos, estas exigencias evangélicas de Jesús, sobre todo las referentes al amor, les parecen difíciles, incluso hasta las consideran impracticables; algunos se las dejan a los santos, como si ellos no estuvieran llamado a la santidad y perfección de vida.

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Ser de Dios es ser de nuestro hermano y prójimo.

Evangelio de Domingo Sexto Año Ordinario A. 12 de febrero 2017.

"Por eso, cuando presentes una ofrenda al altar, si recuerdas allí que tu hermano tiene alguna queja en contra tuya, deja tu ofrenda ante el altar, anda primero a hacer las paces con tu hermano y entonces vuelve a presentarla".

Esta misma actitud evangélica esta indicada en las palabras del Evangelio de hoy, que sigue a la cita anterior de este Evangelio:

"Llega a un acuerdo con tu enemigo mientras van de camino, no sea que tu enemigo te entregue al juez y el juez al carcelero y te echen al calabozo".

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El cristiano no puede ser mediocre en la hora presente.

03.02.17 | 02:00. Archivado en La Iglesia necesita cristianos de espíritu

Evangelio Domingo 5º Año Ordinario . 05.02.2017. (Mateo 5, 13-16).

“Ustedes son la sal de la tierra… Ustedes son la luz del mundo”.

El cristiano y la Iglesia deben ser como la sal y la luz para todo el mundo.

¿Qué significa esto?

Significa un estilo de vida de un verdadero cristiano. Significa una vida de servicio al mundo y a los demás. Si nos hemos fijado, la sal y la luz siempre dicen relación al servicio.
La sal para darle gusto a la comida y la luz para ver mejor en el caminar y accionar de la vida diaria. Tanto la sal como la luz prestan un servicio de mejoría a la vida de hombres y mujeres: para gustar mejor, para ver mejor. La sal y la luz son importantes y necesarias en la medida que prestan ese servicio de mejoría, ya sea en el gustar alimentos, ya sea en el ver mejor.

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Jesús, la Buena Nueva, propone las bienaventuranzas como camino de la felicidad (Mateo 5, 1-12),

Domingo Cuarto Año Ordinario A. 29.01.2017.

El Evangelio de las bienaventuranzas es la Buena Noticia de Jesús, es el camino de la felicidad.
Lo que el Señor nos propone como camino de la felicidad está condensado en el camino de las bienaventuranzas, porque, en verdad, el bienaventurado es aquel que verdaderamente es feliz.
En las bienaventuranzas debemos subrayar la actitud de espíritu nuestra, necesaria para poner en práctica el estilo de vida que nos lleva a la felicidad según el Evangelio: estilo de pobre, de compromiso por la justicia interior y social, sufrido, fraternal, solidario y contemplativo.

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"Conviértanse porque el Reino de los Cielos está cerca.

AÑO A. DOMINGO TERCERO ORDINARIO. 22.01.2017. (Mateo 4,12-23).

"Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías":

"Oigan, territorios de Zabulón y Neftalí y los de las orillas del Mar y de más allá del Jordán, escúchame, Galilea, tierra de paganos.
A tus habitantes postrados en tinieblas los iluminó una luz grande. Estaban sentados en la región sombría de la muerte, pero apareció para ellos una luz".

El Evangelio de hoy se está refiriendo a Jesús, que una vez encarcelado Juan Bautista, comienza su misión de predicar y Evangelizar.

"Allí, dejando Nazaret, fue a vivir en Cafarnaún, cerca del lago, en los límites de Zabulón y Neftalí".

"Jesús recorría toda la Galilea enseñando en las sinagogas. Predicando la Buena Nueva...".

La Iglesia de estos tiempos ha entendido que es de mucha importancia la Evangelización. Los Obispos Latinoamericanos han insistido bastante al respecto. Nuestro continente necesita urgentemente una misión evangelizadora. Tal vez, porque no se ha evangelizado con prioridad, es que nuestro continente, mayoritariamente católico, está sufriendo una merma en la cantidad de sus fieles.

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Sábado, 25 de marzo

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