¿Retirada de Rajoy o cambio de estrategia? (II)
20.05.08 @ 22:14:56. Archivado en España
Escribía yo el 11 de marzo pasado sobre el dilema que da título a este “post”. ¿Debe el PP cambiar de líder o sólo es necesario un cambio de estrategia? No voy a repetir lo entonces escrito y que, a la luz de los acontecimientos, parece perfectamente válido. Sigo sin saber qué piensa realmente Rajoy, pero parece claro que ha llegado a la conclusión de que, para ganar las elecciones, debe moverse hacia el centro, debe rodearse de un equipo sin reminiscencias de los peores años de Aznar y debe dar una imagen moderada que le permita llegar a acuerdos puntuales, cuando sea necesario, con los nacionalistas.
Estas conclusiones son perfectamente lógicas, por varias razones. El electorado español siente, en su mayoría, atracción por los mensajes moderados y huye de la bronca y del enfrentamiento continuo. El PSOE es especialista en envolver sus mensajes más duros y sus posiciones más intransigentes con una apariencia de moderación que lo hace resultar más amable a los ojos de los ciudadanos, a la vez que, ayudado por su medios afines, es capaz de destrozar la imagen de cualquier político que se le ponga en el camino. Hay muchos ejemplos, pero sólo hay que ver el rencor que todavía hoy tienen muchas personas hacia Aznar y el halo de intolerante y fascista que le han cargado como un sambenito, cuando en sus gobiernos ha habido infinitamente menos corrupción que en los de Felipe González y, por su puesto, no ha habido casos de terrorismo de estado o malversación de fondos públicos. Sin embargo, nadie pone en duda el talante democrático de González y puedes mostrarte partidario suyo sin que te insulten o te presente como un hombre de las cavernas.
Quiero decir con todo esto, que vivimos en una democracia mediática en la que es más importante la envoltura del mensaje que el mensaje mismo.
Zapatero inició unas negociaciones con ETA que fracasaron estrepitosamente. Nadie duda ya que la banda aprovechó la tregua para buscar un respiro, reorganizarse y rearmarse. Hubo varias concesiones menores y una mayor y muy importante como fue el permitir la actividad política de HB y la presencia de ANV en las elecciones municipales. Pero muy poca gente reprocha a Zapatero no ya que hubiese negociado, sino que esas negociaciones fracasasen. Al fin y al cabo a un político se le juzga por los resultados.
El PSOE es una adversario difícil, pero no porque tenga un programa deslumbrante y un un curriculum de gestión inigualable. Por el contrario, su programa es similar al del PP y sólo se diferencia en matices que, curiosamente, no son los que afectan a la vida de la mayoría de los votantes. Y su gestión es mucho peor que la realizada por el PP. Pero sabe vender bien su mensaje y, sobre todo, sabe socavar el del contrario y destrozar cualquier gestión por brillante que sea. Puede hacer una cosa y la contraria, puede defender la salida de la OTAN, convocar un referendum para ello y pedir después el voto a favor de la permanencia y cargarle el baldón de la indefinición a la entonces Alianza Popular de Fraga. El PSOE siempre tiene razón, cuando hace una cosa y cuando rectifica. Y tiene muchos millones de votantes dispuestos a disculpárselo. Y luego dicen que los votantes de derechas votan siempre y que lo suyos son muchos más críticos y más dispuestos a castigarles con la abstención. Y lo bueno es que hay mucha gente que lo cree y que hace sus análisis partiendo de esas premisas. El resultado es claro, en las elecciones no hay votante del PSOE que no vaya a votar y aún muchos de izquierdas terminan por votarlos para contrarrestar esa supuesta fidelidad de la derecha.
Parece claro el camino que debe seguir Rajoy y hacia donde debe llevar al PP si no quiere quedarse eternamente en la oposición, viendo como poco a poco va perdiendo su suelo electoral.
La pugna actual en el partido ha llegado a un punto de casi no retorno en el que es muy posible que se produzca una escisión y creo que Rajoy se equivocaría si cierra la crisis en falso con el congreso de junio sin permitir que haya debate y confrontación entre las dos corrientes del partido. Mariano no debería tener miedo porque yo creo que son más los que están con su nueva orientación aunque no hagan tanto ruido como los que defiende la línea continuista de dureza y confrontación. Además, si pierde da igual porque, si no lo hace así, le pasarán factura rápidamente en cuanto tenga el primer revés electoral, algo que se producirá muy fácilmente ya que si algo han demostrado hasta ahora los electores es que siempre abandonan a los partidos divididos.
En el congreso ha de haber candidatos, debate y elección del líder que quiera el partido, es decir, sus afiliados. Es cierto que los que ahora piden eso estaban muy contentos con el modelo anterior que les permitió a ellos llegar a los puestos de decisión, pero es hora de cambiar y de que también ellos demuestren que tienen detrás a los militantes.
Aznar ganó dos elecciones dando una imagen de hombre moderado y vendiendo honradez y gestión y perdió la tercera, entre otras razones, porque la mayoría absoluta se le subió a la cabeza. Y aún no se le ha bajado.
Ayer decía que hay que rodearse de los mejores. Supongo que era una alabanza a Rajoy, pues lo tuvo en sus gobiernos y lo designó como sucesor. ¿O era un acto de contrición imperfecto?
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Avelino Vallina
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