El problema España
18.05.08 @ 22:32:46. Archivado en España
Es difícil que España pueda solucionar los graves problemas que tiene planteados: crisis económica, terrorismo, separatismos varios o modelo de estado. Y digo que es difícil porque aunque estoy convencido de que en nuestro país hay un gran número de personas con un talento excepcional y unas ideas no sólo perfectamente claras, sino, además, brillantes, están en su mayoría eclipsadas por unas élites económicas, comunicadoras o políticas que no permiten que el talento destaque porque creen que va en contra de sus intereses de poder o económicos (valga la redundancia). Y van en efecto en su contra, pero porque en su pequeñez e insignificancia, son incapaces de hacer que ese talento fructifique en beneficio de todos, porque, aunque ellos serían los primeros beneficiados, creen que es preferible que todos sean ciegos para ellos poder ser los tuertos.
La mediocridad que se ha instalado entre nuestras clases más poderosas políticas y económicas es de tal magnitud que, en un futuro no muy lejano, estoy seguro que dará lugar a un sinnúmero de estudios sociológicos que buscarán sus causas y efectos porque será algo digno de estudio, similar o incluso de mayor trascendencia que lo ocurrido en las postrimerías del siglo XIX con la pérdida de las últimas colonias de ultramar.
Cualquier proyecto que afecte a un colectivo de personas e incluso los proyectos individuales necesitan de una buena dosis de pragmatismo, pero también de un mínimo de idealismo, que nos haga mirar al frente y un poco hacia arriba, para poder ver más allá de nuestras narices y de los próximos cinco minutos. Sin embargo, quienes deberían liderar y guiar a la sociedad en busca de un futuro mejor sólo piensan en el beneficio económico inmediato o en la forma de presentar proyectos que les puedan dar votos. Y digo la forma de presentar los proyectos, no los proyectos en sí, porque eso no interesa. Por eso no hay diferencias notables entre un gobierno del PSOE o del PP. Sí hay diferencia en los mensajes que tratan de vender los proyectos. Sí hay diferencia en los puntos que se plantean como más sensibles para su proyecto, pero todo es una impostura.
No hay un proyecto de país que se pretenda conseguir en un futuro más o menos cercano, sólo hay lemas de campaña. No se tiene una idea de España que una a los ciudadanos de las diferente Comunidades Autónomas para alcanzar un futuro mejor. Por el contrario, cada vez más vemos a nuestro políticos buscando lo que nos diferencia de nuestros vecinos (lengua, cultura...), lo que podamos usar para nuestro propio beneficio o, por lo menos, que no beneficie o satisfaga una necesidad de otra región (agua...). Vemos cómo cada vez más políticos de todos lo signos, incluidos, sorprendentemente, los de izquierdas, reclaman compensaciones proporcionales a su creación de riqueza, es decir, como contribuyo mucho necesito que el estado me trate mejor. Es una visión retrógrada e insolidaria que sólo puede conducir a que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Esto que aplicado a los individuos sería rechazado por cualquier persona de cualquier ideología, excepto las extremistas, en los tiempos actuales en la sociedad occidental, es defendido sin rubor por políticos de diferente signo aplicado a sus propias comunidades.
Seguimos manteniendo la ficción de que determinados partidos son democráticos y rechazan el terrorismo cuando nos dan muestras una y otra vez de querer mantener una equidistancia intolerable entre las víctimas y los verdugos, cuando llevan gobernando en su Comunidad desde que hay democracia y han sido incapaces de liderar un movimiento social de rechazo, reprobación y aislamiento social de los terroristas y sus entorno.
Una buena parte de la sociedad ha aceptado que hace poco más de un año se permitiera de nuevo la participación en las elecciones municipales de un grupo político que defiende las tesis de una banda terrorista por el simple hecho de que el gobierno estaba empeñado en un proceso de negociación en el que sólo él creía.
No hay estrategias para el desarrollo a medio o largo plazo de nuestra sociedad, sólo hay un tactismo insufrible en busca del resultado inmediato en la próxima contienda electoral y, para nuestra desgracia, siempre hay alguna a la vuelta de la esquina.
Los poderes económicos sólo buscan la manera de conseguir un trato de favor con los gobernantes de turno que les permitan seguir a lo suyo es decir a ganar el mayor dinero posible en el menor tiempo. No importa que la economía no tenga bases sólidas. No importa que se destruya el paisaje o el medio ambiente. No importa que los trabajadores tengan un empleo precario y contratos de media jornada para trabajar jornada y media. No importa que tengan que endeudarse hasta las cejas para comprar una vivienda. Mejor, si tienen una hipoteca serán más dóciles y tendrán que aceptar cualquier cosa con tal de poder seguir pagando la letra de cada mes. Trabajarán los dos miembros de la pareja y apenas podrán ocuparse de sus hijos. Pero eso no tiene mayor importancia. Aumenta el fracaso escolar, el consumo de drogas en adolescentes y la delincuencia juvenil, pero eso es algo que no se puede evitar, es como el clima o las estaciones. No podemos hacer nada. No podemos proponer a nuestros jóvenes otros modelos que ser famoso (?) y ganar mucho dinero. Luego nos quejamos de la falta de valores de la sociedad actual, de la falta de compromiso y del individualismo. Pero eso es sólo porque queda bien y algo hay que decir, porque, a continuación, seguimos promocionando esos comportamientos y aprovechándonos de ellos.
Compra, consume, disfruta hoy y paga mañana. No te preocupes por la vejez porque los viejos son cutres, lo que mola y es guay es ser joven y vivir la vida. Todo está permitido y si no lo está debería estarlo, así que transgrede, no cumplas las normas, no te sacrifiques, no te esfuerces, no seas "freaky".
No propongamos utopías ni mundos mejores porque lo mismo hay muchas personas dispuestas a alcanzarlos. Mejor que se vuelquen en conseguir más dinero que les permitan comprar más cosas con las que poder gastar más dinero y aspirar a consumir más: viajes, coches, casas, lo que sea con tal de que sea más caro.
El país que estamos construyendo terminará por tener sólo tres tipos de personas: los que salen en los programas basura de las televisiones estercolero, los que devoran toda esa basura con fruición y los que de una manera u otra se enriquecen con el embrutecimiento de todos ellos.
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Avelino Vallina
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