Gurús de la economía (dedicado con todo cariño a D. Juan Iranzo)
14.04.08 @ 20:24:52. Archivado en España
Esta mañana he oído en la radio una breve entrevista que le realizaron a D. Juan Iranzo, Director del Instituto de Estudios Económicos y en la que le preguntaban por la situación económica y las medidas que debería adoptar el nuevo gobierno para afrontarla. Sus recomendaciones fueron las siguientes:
a) Reducción del impuesto de sociedades. Aumento del IVA si es necesario.
b) Aumento de la productividad, para lo cual, según repitió en varias ocasiones, había que hacer las reformas estructurales que no se habían querido acometer y que sólo concretó en una: la liberalización del mercado de trabajo.
c) Reducción de las cuotas sociales a cargo de las empresas.
El bueno de Iranzo no se molestó en explicarnos que el impuesto de Sociedades se ha reducido en los dos últimos años, pasando el tipo general del 35% al 30% vigente para el presente año. Se ve que le parece poco y que aún debe reducirse más. No parece verle muchas pegas al aumento del IVA, porque como es un impuesto indirecto que afecta a todos y que grava por igual a todas las rentas se ve que ese impuesto sí puede subir.
Respecto a la “liberalización del mercado de trabajo” no quiere decir que, por ejemplo, le puedan echar de su cátedra de economía para poner a otra persona más idónea (si fuera el caso, que estoy seguro de que no lo es, sólo es un ejemplo) indemnizándole con 45 días por año o con 20 días por año, según las causas. No. El bueno de Iranzo no estaba pensando en su cátedra, pero tampoco pensaba en “liberalizar” el mercado de trabajo. Lo que pensaba D. Juan era en abaratar el despido o en hacerlo gratuito, porque libre ya lo es y lo único que cuesta es dinero. Lo que ocurre es que hay algunas personas a las que sólo pronunciar las palabras “gratis” o “barato” les produce urticaria, aunque sea para algo que les favorezca, y por eso utilizan eufemismos como “liberalizar”.
También quiere reducir las cuotas sociales que abonan las empresas, pero lo que no dice el muy pillín es que eso que el llama cuotas sociales son costes salariales y, por tanto, en el fondo, lo que desea es reducir el capítulo de los costes laborales. Con esas cuotas patronales y con las de los trabajadores se paga la Seguridad Social y las pensiones, pero eso al Sr. Iranzo parece que no le preocupa, porque una persona enferma pierde rápidamente la condición de trabajadora y los pensionistas no lo son por definición, así que quizás piense que tendrá que encargarse de ellos la beneficencia. ¡Cuánto hemos retrocedido desde los comienzos del siglo XX! debe pensar.
Como me llamaron mucho la atención estas declaraciones, tan brillantes y, por otra parte, originales, he buscado alguna perla más de D. Juan Iranzo y he encontrado algunas como las que siguen:
1.La distribución del agua debería dejarse en manos del mercado. ¿No es genial?
2.El ahorro de energía sólo se conseguirá liberalizando las tarifas. Traduciendo: dejando que las empresas pongan los precios que quieran, de tal manera que cuando sean lo bastante altos habrá personas que ya no puedan pagarlos y deberán dejar de consumir o reducir su consumo drásticamente. Ésta es casi mejor que la del agua.
Si Vd. ha tenido la paciencia de leer hasta aquí ya se habrá podido imaginar que el aplicado D. Juan Iranzo no es sólo catedrático y Director del Instituto de Estudios Económicos. Pues está Vd. en lo cierto. En la reseña que he podido leer, también decía que pertenecía al consejo de administración de dos empresas. Quizás por eso no se le ha ocurrido, que yo sepa, ninguna medida que, por ejemplo, termine con las “stocks options” que, en las grandes empresas, engordan los bolsillos de sus ejecutivos quitándoselo a los legítimos dueños, es decir, los accionistas, en su inmensa mayoría pequeños ahorradores que no perciben el dividendo que justamente les corresponde. Tampoco he leído que sea partidario de prohibir el blindaje de los contratos que también afecta principalmente a las grandes empresas y que se hace de espaldas a los accionistas. ¿Beneficiará eso a la competitividad y a la productividad?
Tampoco creo que sea demasiado partidario de que las empresas paguen íntegramente los costes derivados de los accidentes de trabajo. No creo que lo sea ni siquiera a cambio de la rebaja de las cuotas sociales que propugna. Ni tampoco creo que sea demasiado crítico con las grandes reconversiones encubiertas que han hecho (y continúan haciendo) los bancos y las grandes empresas por medio de las prejubilaciones.
Nunca dejan de sorprenderme estas personas que quieren solucionar todas las crisis a costa de los trabajadores, a pesar de que somos precisamente nosotros los que pagamos buena parte de la factura de muchas de las cosa que he citado anteriormente y de otras muchas: subvenciones, ayudas a la formación, exenciones fiscales, infraestructuras, medio ambiente, y un larguísimo etcétera que o bien perciben las empresas, o se benefician de ellas.
Quizás alguien debería explicarle al Sr. Iranzo que una manera de progresar en el desarrollo de las empresas y de la economía en general es haciendo más equilibradas las relaciones entre las empresas y sus trabajadores y no al contrario, como pretenden él y otros muchos. Sólo hay que ver el desarrollo económico de los últimos cincuenta años, ¿alguien cree que habría sido posible aplicando recetas de capitalismo salvaje?
Una última pregunta: ¿por qué las patronales de cualquier sector están continuamente pidiendo ayudas, subvenciones y protecciones varias para sus productos, en contra de las leyes del mercado, y sólo apelan a éstas para lo que les conviene? Un siglo de estos un Iranzo cualquiera nos lo explicará.
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Avelino Vallina
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