Responsables del caso Mari Luz
31.03.08 @ 21:20:55. Archivado en España
El caso de Mari Luz, ha dejado al descubierto un sinnúmero de carencias que producen indignación y que dan más valor si cabe al comportamiento ejemplar de los familiares de la niña y muy particularmente de su padre.
Es digna de alabanza la serenidad y responsabilidad de un hombre que se encuentra en semejante trance y más si se la compara con la escasa dignidad que muestran los que han tenido y tienen alguna responsabilidad próxima o remota en el suceso. Más allá, evidentemente, del responsable directo que no es otro que el asesino de la niña.
En estos días hemos oído a los de siempre decir la tontería de que no deben tomarse decisiones en caliente cuando, por un lado, es imposible hacerlo porque nuestro sistema legislativo necesita unos procedimientos que, por rápido que se haga, nunca se podrá hablar de decisiones en caliente y, por otro, porque, una vez que los casos salen del foco de la actualidad informativa, ya nadie se acuerda de tomar las decisiones en frío.
También se nota un interés desmedido en buscar un cabeza de turco para lo que, por lo que vamos viendo, tiene todas las papeletas el juez de Sevilla responsable del juzgado que no hizo ejecutar la sentencia. Lo que se pretende con ello es también demostrar que no han fallado las leyes, sino la aplicación de las mismas.
Esto tiene dos aspectos que conviene examinar. Empezando por el tema de las leyes, difícilmente se puede entender que los abusos sexuales a un menor se salden con dos o tres años de cárcel, y mucho menos si la menor es además la propia hija. Tampoco es fácil entender que una condena de tres años se pueda dejar en suspenso si el juez entiende que debe ser así. Al menos esto no debería ser posible para determinados delitos en los que se sabe con seguridad que la reincidencia es prácticamente segura. ¿No han fallado las leyes? Yo creo que sí.
Respecto a la responsabilidad del juez, es posible que ésta exista y, en todo caso, se deberá depurar, pero debemos preguntarnos si es sólo el juez el responsable. ¿No hay otros responsables? ¿No tienen responsabilidad los ministros de justicia, actual y anteriores, y los presidentes de gobierno, actual y pasados, que han permitido que la administración de justicia siga anclada en mitad del siglo XX en cuanto a medios materiales y humanos?
La razón por la que una persona puede ser multada en Sevilla y notificada en su domicilio de Gijón y, si no abona la multa, embargada su cuenta bancaria o la devolución de su declaración de la renta es posible gracias a una legislación que permite cruzar datos y efectuar embargos y a unos medios tecnológicos que permiten llevarlo a la práctica.
Ejemplos como éste, relacionados con el tráfico o con la hacienda pública, se pueden poner cientos. ¿Por qué no se ha dotado así a la justicia? Seguramente porque nuestros políticos y nuestros gobiernos están más interesados en asegurarse de que paguemos religiosamente nuestros impuestos, tasas y multas que en que nuestras vidas y nuestros bienes estén debidamente protegidos.
También se puede poner otro ejemplo que, además, sirve para aquellos que enseguida salen con sus escrúpulos respecto al derecho a la intimidad de los delincuentes. Si una persona tiene una pequeña deuda con un banco, le incluyen en una lista de morosos de la que es misión casi imposible salir, incluso una vez pagada la deuda o aunque no existiera la misma. ¿Por qué se tiene más interés en proteger el negocio de determinadas entidades que en que los ciudadanos estemos protegidos frente a determinados delincuentes?
En fin, en el caso de Mari Luz, como ya he dicho más arriba, hay muchos responsables además del asesino. También lo son los que siguen empeñados en confundir el que las condenas deban conducir a la reinserción del delincuente, tal como prevé la Constitución, con el hecho de que sólo por cumplir la condena la reinserción sea un hecho. Lo que dice la Constitución impide las condenas a cadena perpetua, pero no a una condena los suficientemente larga, o incluso para algunos delitos por tiempo indefinido, en tanto no se compruebe la reinserción cierta del delincuente. Evitaríamos así algunos casos lamentables de pederastas, violadores, terroristas, etc.
Si una persona, enferma o no, es un peligro para la sociedad y así se acredita después de haber tenido un juicio con todas las garantías, es obligación de la sociedad tenerlo bajo control para evitar su comportamiento antisocial y peligroso.
Poner en un lado de la balanza los derechos individuales de los delincuentes y en otro los de sus víctimas reales o posibles e inclinarnos del lado de los primeros dejando desprotegidos a los segundos no es progresista, ni democrático, ni justo, es sencillamente absurdo y, lamentablemente, en algunos casos aberrante.
Y no se trata, como dice algún cursi, del eterno dilema entre libertad y seguridad, porque, la seguridad es imprescindible para poder tener libertad. En el barrio de Mari Luz están un poco más seguros desde que han detenido a su asesino y no por ello son menos libres, más bien al contrario.
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Avelino Vallina
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