El PSOE puede perder las elecciones
17.02.08 @ 01:29:35. Archivado en España
Es posible que el Psoe pierda las elecciones por culpa de pequeños errores, más que por grandes problemas de política nacional. Quizás el voto de muchas personas se decida por hechos muy concretos que no tengan nada que ver con el diálogo con ETA o con la situación económica del país. Es muy probable que en un momento dado una persona decida no dar el voto al partido en el gobierno porque crea que le están tomando el pelo y se encuentran totalmente alejados de sus problemas cotidianos.
Por eso creo que el Psoe se puede estar jugando la reelección en la forma de enfocar determinados asuntos a los que quizás no dé la suficiente importancia porque cree que los electores confían en sus palabras ciegamente.
La mayoría de las personas no sabe si estamos en crisis, en recesión, en desaceleración o qué diablos es, pero lo que sí sabe es que con sus ingresos ya no puede hacer frente a los mismos gastos porque el carro de la compra parece una nave espacial y la hipoteca se está convirtiendo en una carga insoportable. Muchas de estas personas estarían dispuestas a aceptar que el gobierno no tiene la culpa y hasta admitir que tiene poco qué hacer para resolver estos problemas, pero seguramente no acepta de buen grado que le niegue lo que es incontestable.
Otro error, aunque éste involuntario, es haber descubierto que la crispación y la tensión con el PP, con la Iglesia, y quizás con otros colectivos, obedece a una estrategia de mantener la tensión, como le dijo el presidente Zapatero aGabilondo ante un micrófono abierto que debía estar cerrado. Es posible que gente que creía de buena fe que el PP, y sólo el PP, mantenía un tono demasiado crispado empiece ahora a cuestionarse el maniqueísmo del Psoe que se ha pasado cuatro años dividiendo a la sociedad en buenos y malos.
La remodelación del piso del ministro de justicia que ha costado más que lo que le cuesta a una familia comprar su vivienda tiene un mal pasar en un partido que insistemachaconamente en que hace políticas sociales y se preocupa por los más desfavorecidos. La impresión que ha dejado en mucha gente es que se habla y actúa de cara a la galería, pero, de puertas adentro, se derrocha el dinero de los contribuyentes en lujos injustificables. Si el presidente Zapatero fuera sincero y consecuente con su discurso habría cesado alSr . Bermejo de manera fulminante. Pero no lo ha hecho y la desaprobación de la conducta del que lo hace y del que lo consiente es palpable.
También le pueden restar unos cuantos miles de votos los pequeños trucos que quieren maquillar la estadísticas del paro. Son muchos los que toleran mal esas pequeñas trampas que no pueden tener otra intención que evitar que los datos del paro sean cada vez máspreocupantes. Todo el mundo sabe que los primeros que se quedan sin empleo son los trabajadores sin cualificación , sobre todo de la construcción y los servicios, por eso todos saben que es una trampa evitar que engorden las cifras del paro clasificándolos como demandantes de formación previa al empleo. El ministro Caldera ha querido pasarse de listo y eso puede pasarle factura a su partido.
Son estas pequeñas cosas, quizás más que los grandes temas como el terrorismo o la política territorial, las que pueden decidir el voto, por eso elPsoe hace mal en no rectificar su actitud, aunque en algunas de ellas ya es demasiado tarde.
También parece haber planteado mal su campaña, basándola, como toda la legislatura, en su enfrentamiento con el PP al que presenta como la causa de todos los males. Pero, aparte de la indiscreción con Gabilondo, la estrategia parece estar haciendo agua al encontrarse con un PP que va desgranando propuesta tras propuesta y a las que el Psoe no parece saber dar más alternativa que la descalificación burda y la consabidas muletillas de derecha extrema, reaccionaria, xenófoba,homófoba y todos los calificativos que repiten una y otra vez con cualquier excusa.
Aún hay campaña suficiente, de hecho ésta aún no ha empezado oficialmente (¡quién lo diría!), para corregir la estrategia, pero Zapatero parece tan encantado de haberse conocido que es improbable que se dé cuenta de la situación o que permita que alguien le abra los ojos.
La soberbia de Aznar, ayudada por las circunstancias, hizo al PP perder las elecciones de 2004. ¿Puede ocurrirle lo mismo a Zapatero? Soberbia no le falta y las circunstancias empiezan a serle especialmente desfavorables.
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Avelino Vallina
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