La nota de los obispos y la manipulación
03.02.08 @ 20:40:58. Archivado en España
Las reacciones suscitadas por la Nota de la Conferencia Episcopal ante las elecciones generales de este año sólo tienen una de estas dos explicaciones: o no han leído la nota o atribuyen interesadamente a la misma lo que en ella no se dice, con el ánimo de enardecer a los más radicales y despertar los peores instintos de sus simpatizantes.
Para quien quiera leer la nota y conocer su contenido literal, este es el enlace: http://www.conferenciaepiscopal.es/documentos/Conferencia/elecciones2008.html
Una lectura desprovista de prejuicios no puede menos que causar estupor en todos los que han oído las desmesuradas reacciones de políticos, periodistas, etc.
Una muestra, la edición del viernes de El País titulaba: "Los obispos entran en campaña pidiendo el voto contra el Psoe". Este es el enlace, para quien lo quiera ver con sus propios ojos http://www.elpais.com/elpaismedia/diario/media/200802/01/paginas/20080201elpepipag_1_Ies_LCO.jpg.
Seguramente este tipo de portadas son las que le han llevado a cambiar lo de "diario independiente de la mañana" por lo de "el periódico global en español" que reza ahora en su cabecera. ¿De verdad se puede sacar este titular en primera plana a raíz de la lectura de la nota de los obispos?
Pero peor que la manipulación de un medio de comunicación es la reacción de algunos partidos políticos y del gobierno de la nación. ¿Han leído la nota o se limitan a reaccionar en función de lo que dicen sus medios afines? Una vez leída la nota ¿puede decir cabalmente el presidente del gobierno que no han tolerado al PP el uso del terrorismo para hacer política y que tampoco se lo van a tolerar a los obispos? ¿o no la ha leído? ¿o sencillamente le da igual porque lo que se trata de armar bronca cargando contra la Iglesia Católica porque eso moviliza a determinado electorado?
El famoso punto de la nota en el que se habla de terrorismo dice textualmente:
El terrorismo es una práctica intrínsecamente perversa, del todo incompatible con una visión moral de la vida justa y razonable. No sólo vulnera gravemente el derecho a la vida y a la libertad, sino que es muestra de la más dura intolerancia y totalitarismo (n. 65). Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político
Pero ¿no se ha cansado el presidente del gobierno, sus ministros y todos los que le apoyan que no ha habido negociación política, que precisamente por la falta de concesiones políticas fue por lo que ETA rompió la tregua? ¿No va en ese mismo sentido la nota de la Conferencia Episcopal? ¿A qué estamos jugando?
Yo creo que nos toman a todos por tontos y creen que no vamos a descubrir sus mentiras y sus manipulaciones de la realidad. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar para cosechar votos? Creo que va siendo hora de que exijamos a los políticos un poco de respeto. Lo necesitamosnosotros y lo necesita nuestra democracia.
La nota de la Conferencia Episcopal dice en su primer punto que se dirigen a los católicos y a todos los que quieran escucharlos y en su punto nº3:
Respetamos a quienes ven las cosas de otra manera. Sólo pedimos libertad y respeto para proponer libremente nuestra manera de ver las cosas, sin que nadie se sienta amenazado ni nuestra intervención sea interpretada como una ofensa o como un peligro para la libertad de los demás. Deseamos colaborar sinceramente en el enriquecimiento espiritual de nuestra sociedad, en la consolidación de la auténtica tolerancia y de la convivencia en el mutuo respeto, la libertad y la justicia, como fundamento imprescindible de la paz verdadera.
Me parece mezquino y peligroso que determinados partidos políticos, y no digamos ya el mismo gobierno, busquen en determinados colectivos, como en este caso la Iglesia, el chivo expiatorio sobre el que hacer recaer las iras de sus seguidores. Algo parecido han hecho con la AVT porque sus opiniones no les favorecían.
En democracia todo el mundo puede defender sus ideas libremente, de manera individual o colectiva, sea víctima del terrorismo, obispo o ciudadano de a pie, favorezca ello al gobierno o le perjudique. El único límite es hacerlo pacíficamente, dentro de la ley y respetando la libertad de los demás.
A lo largo de esta legislatura se ha mezclado sin rubor alguno el gobierno con el partido que lo sustenta. Hemos visto a los ministros y a la vicepresidenta hacer política de partido en cada comparecencia tras el Consejo de Ministros cuando debería hablar en nombre del gobierno y no como miembro del Psoe. Hemos oído a José Blanco hablar como si fuera miembro del gobierno cuando es el secretario de organización del partido que sustenta al gobierno, pero, en ningún caso, miembro del gobierno. En democracia las formas son sustanciales.
Ahora hemos oído a miembros del gobierno decir que se va a estudiar la revisión de los acuerdos con la Santa Sede. No sé si deben revisarse o no, pero lo que sí sé es que ello no debe hacerse porque el partido del gobierno se sienta atacado por la Conferencia Episcopal, aunque ésta realmente lo hubiera hecho. Hay que separar el interés general del interés de un partido determinado. ¿Alguien aceptaría que un partido dijera que si llegara al poder revisaría las subvenciones a los sindicatos porque habían recomendado el voto para otras opciones?
El empobrecimiento y el encanallamiento de nuestra política está sobrepasando todos los límites y creo que es necesario que los ciudadanos demos una lección a todos estos individuos que enfangan la convivencia, negándoles nuestro voto el 9 de marzo. No los necesitamos. Otros mejores que ellos han de estar dispuestos a recoger el testigo.
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Avelino Vallina
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