Campaña electoral: impuestos y gastos
27.01.08 @ 21:08:23. Archivado en España
En todas las campañas electorales los partidos nos dicen todo lo que van a hacer, es decir, todo lo que van a gastar, y en esta campaña no está siendo distinto, al contrario, ya hace varios meses que el gobierno abrió la chequera y que el PP se ha dedicado a realizar diversas promesas que implican más gasto. A todo ello debemos añadir una carrera un tanto enloquecida para ver quien prometa mayores rebajas fiscales. ¿Cómo se pueden tomar medidas que implican mayores gastos y al tiempo rebajar la recaudación fiscal?. La respuesta es sencilla: no se puede. Al final la recaudación debe aumentar y lo que no se recaude vía impuestos directos se recaudará con impuestos indirectos.
El camino emprendido por nuestros políticos es especialmente más temerario teniendo en cuenta que sea crisis, recesión, desaceleración o como quiera llamarse, los próximos años no van a ser parecidos a estos último y una menor tasa de crecimiento traerá más paro, como ya se ha visto con las cifras del último trimestre, y será necesario gastar más dinero en políticas sociales, pues serán más las personas que necesiten ayudas de todo tipo y también será necesario gastar dinero en políticas de reeducación para muchas personas que perderán su puesto de trabajo actual y deberán formarse para poder volver al mercado de trabajo. La menor tasa de actividad también acarreará, probablemente, una menor recaudación.
Por eso, en estos momentos, y siempre, pero especialmente ahora, sería bueno oír a nuestros políticos hablar no sólo de gasto, sino de ahorro.
Como hace una empresa privada en momentos de fuerte competencia o de caída de las ventas, o como hace una familia cuando los ingresos disminuyen, lo primero que debería hacerse es un planteamiento de disminución del gasto. Que nadie se alarme, no estoy hablando de disminuir el gasto social (como ya he dicho, es más que probable que este capítulo de gastos deba aumentar en los meses venideros); de lo que estoy hablando es de disminuir lo que podríamos llamar los gastos suntuarios y corrientes. Me gustaría oír decir a los candidatos que lo que harían en la primera reunión del consejo de ministros sería pedir a cada ministerio un plan de ahorro. ¿Es posible?. Desde luego que lo es. Se puede ahorrar en publicidad, en publicaciones, en comidas, en gastos de viaje (estamos en la era de internet y la vídeo conferencia), en material de oficina, en gastos de limpieza, en energía eléctrica, en teléfono, en personal (seguro que hay muchas contrataciones temporales o muchas tareas que se subcontratan), en fin, hay decenas de capítulos en los que es posible gastar menos.
Ya sé que no van a hacer nada de esto, porque es mucho más cómodo aumentar los presupuestos. Gastar es fácil, ahorrar difícil y, además, luce menos. Pero los ciudadanos elegimos a nuestros gobernantes para que gestionen de la mejor manera los recursos que ponemos en sus manos, no para que gasten sin control lo que no es suyo y nos agobien con impuestos cada vez más altos.
Es necesario pagar impuestos, es necesario que todos contribuyamos a mantener el estado del bienestar y, si es posible, a mejorar sus prestaciones. Pero también es muy necesaria una gestión racional del gasto, porque el estado del bienestar es muy costoso y si no racionalizamos el gasto terminará por hacerse insostenible.
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Avelino Vallina
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