Presumiendo de demócrata
27.03.07 @ 20:33:37. Archivado en España
Cuando oí la noticia de la agresión al miembro del Foro de Ermua, militante socialista de la sección “apestados”, no pude menos que recordar a Emilio Olabarría.
Durante un viaje de trabajo iba en mi coche oyendo las intervenciones en la Comisión de Interior del Congreso, durante la comparecencia de Rubalcaba con ocasión de la excarcelación de De Juana Chaos. Sí, ya se que es un síntoma claro de que algo no va bien y que debo consultar al psiquiatra, pero, en fin, a veces tengo esas tendencias a autolesionarme.
Pero a lo que iba. En su intervención el Sr. Olabarría no me sorprendió demasiado. Puso unas gotas de victimismo, algo que nunca puede faltar en el discurso del buen nacionalista, y dijo que el PP siempre miraba hacia el País Vasco cuando deseaba recolectar votos. Luego añadió una pizca de cinismo criticando al PP por manifestarse en contra de las decisiones de las más altas magistraturas del Estado. Yo recordé en esos momentos las manifestaciones ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco en apoyo de Ibarretxe y otras similares en apoyo de Atutxa, y no pude menos que felicitarme porque las palabras de Olabarría me indicaban que el PNV y el gobierno vasco habían recapacitado y ya no tratarían de presionar a los jueces con manifestaciones de ese tipo. Y, como no, sacó su medidor de demócratas-defensores de la libertad-luchadores contra en franquismo-víctimas de la represión franquista y dijo que su partido con más de cien años no podía permitir que el PP patrimonializara el uso de la palabra libertad.
Yo ahí ya me di cuenta de que Olabarría no se había estudiado muy bien la historia de España y ni tan siquiera la de su partido, porque teniendo como fundador a Sabino Arana debería ser un poco más cauto.
El caso es que ayer oigo que el PNV y el gobierno vasco se concentran de nuevo ante la sede del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y siento lástima por el Sr. Olabarría, que estará sufriendo lo indecible viendo un comportamiento tan desestabilizador de sus compañeros. Y más tarde me entero de la patada que le dan al miembro del Foro de Ermua, mientras les dicen un montón de lindezas (que se muera, que atenten contra ellos, fachas, etc.) y lamento no saber el número de teléfono de Emilio Olabarría para llamarle y darle ánimos, porque estoy seguro de que él también lo habrá oído y estará moralmente destrozado. Hubiese querido transmitirle mi apoyo, lo hago desde aquí en estos momentos, pedirle que reflexionara antes de continuar redactando, como sin duda estaría haciendo, su carta de dimisión como miembro del PNV, incapaz de soportar esos comportamientos. Me hubiera gustado decirle que no todos vamos a igualarle con el energúmeno que agredió al Sr. Aguirre, porque no sería justo, ni vamos a pensar que el PNV es un partido amigo de la violencia y la agresión.
Le hubiera recomendado, en cambio, y lo hago, aún a sabiendas de lo improbable que es que tenga tiempo para leer estas líneas, que aproveche estas próximas vacaciones de Semana Santa para repasar la historia de España, que está visto que la tiene un poco olvidada y, también, la historia del PNV. Estoy seguro que después de ello y de este lamentable incidente, ya no tratará de dar pasaportes de demócratas y defensores de las libertades y también podrá tener la seguridad de que no hay ningún partido político en España que pueda hacerlo, y mucho menos apelando a su historia, por muy centenaria que sea.
En aquella comparecencia que yo recordaba al principio, el Sr. Olabarría citaba a Saramago cuando decía que un gobierno que analizaba su política penitenciaria se estaba desnudando. Pues bien, cuando un partido político español repasa su historia, se queda desnudo y avergonzado. Pero es que hay partidos que no necesitan mirar muy atrás para sentir vergüenza, les basta con el presente.
Pero, insisto, Sr. Olabarría, no sufra. Es una pena que la patada la haya recibido un militante del PSOE y se la haya dado otro del PNV; y que no la haya recibido uno del PNV de la bota de uno del PP. Ya ve, la vida tiene estas paradojas. Sin embargo debe alegrarse del comportamiento de muchos medios de comunicación que, sin duda para evitarle un mal trago, han decidido reducir este incidente a la mínima expresión. Son medios que defienden a capa y espada la libertad de expresión y el derecho a la información de los ciudadanos, pero si se puede evitar hacer sufrir a un amigo, por qué no esconder esa información en una página perdida del periódico.
No voy a decir nada de la policía vasca, que ni tan siquiera identificó al agresor que le entregaron los escoltas. No quiero cargar sobre mi conciencia el que pueda caer en una profunda depresión.
Por último, decirle que estoy seguro de que tampoco le parece decente, ni democrática la postura del gobierno de su partido que, por boca de su portavoz, ha dicho que los del Foro de Ermua habían cometido un delito de contramanifestación (no sé dónde oí o leí que eran siete) y que, resumiendo, habían empezado ellos… insultando. Yo no sabía que la ley en el Pais Vasco era tan contundente: tú te contramanifiestas y yo te doy una patada en los testículos. ¿eso lo hacen sólo los del mismo Bilbao o todos los vascos, pues?.
¡Ánimo, Sr. Olabarría!... y recuerde el refrán: dime de lo que presumes…
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¿ Es legítimo un Gobierno que desde el Poder organiza la subversión , persigue el patriotismo y ampara el asesinato ¿ ¿ Qué leguleyo , por empachado que esté de formalismo , sostendrá ser legítima la autoridad del guardia urbano que , presa de demencia o de arrebato criminal , acomete a los transeúntes en vez de proteger su pacífica deambulación ¿
No se hable , pues , de Gobierno legítimo . La primera condición para que un Gobierno sea efectivamente legítimo es que cumpla al menos las mínimas incumbencias de su misión . El Gobierno republicano no supo , no quiso o no pudo – es lo mismo – cumplirlas . Salvar el país era , pues , deber categórico de los buenos españoles , es decir , de la mayoría de los españoles.”
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Avelino Vallina
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