Las mil caras de la Navidad
24.12.06 @ 23:07:07. Archivado en Sobre el autor
La palabra Navidad nos recuerda muchas cosas. Un nacimiento, alegría, celebración, familia, regalos... Quizás no a todo el mundo.
No todos vivimos la Navidad de la misma forma. Creo que el mundo está degenerando demasiado. Estamos olvidando poco a poco qué es lo que esta clase de celebraciones significan.
Hace un ratito que estuve hablando con mis amigos de toda la vida para felicitarles la Navidad. Hablando con ellos, me dicen que están deseando terminar de cenar para salir de cachondeo. ¿Es que nadie se acuerda ya de que tiene familia?¿Por qué algunas personas que tienen la maravillosa suerte de celebrar las festividades con su familia no lo aprovechan?. Está la cosa muy mal.
El egoísmo, la dejadez, la desidia... Ya no le importa nada a nadie. Los buenos sentimientos, la ternura, el amor por la familia. Todo está desapareciendo. Quizás sean las nuevas generaciones. Los jóvenes de hoy son cada vez más independientes, menos apegados a la familia. El trabajo, los estudios, todo suma, y muchos de nosotros nos hemos visto en la obligación de buscarnos la vida fuera de nuestra ciudad.
Quizás la obsesión por lo material está trastornando a la humanidad. Bueno, quizás no. Lo material está trastornando a la humanidad. Seguro que muchos niños (generalizo), preferirían "echarse" unas partidas a la "Play" en vez de cenar con sus padres y hermanos. Resulta triste ¿verdad?.
A lo mejor es nuestra sociedad. A lo mejor es que sobran muchas cosas. A lo mejor, faltan otras.
Si pienso por un momento en los niños de algunos países subdesarrollados... La mayor parte de ellos seguro que nunca han visto un árbol de navidad, nunca han abierto un regalo, nunca han comido roscón de reyes, ¿los tres Reyes Magos?¿y quienes son esos?... Que mal repartido está el mundo. Algunos tienen tanto que quieren más, y no quieren saber nada de otros seres humanos. Otros tienen tan poco que dependen de otros seres humanos para seguir existiendo. ¿Y lo agradecen? Vaya si lo agradecen. Dile a cualquier niño de alguno de esos talleres textiles ilegales, donde trabajan mil horas al día, que tiene la jornada libre y que se puede ir a casa con su familia. Díselo a cualquier niño acomodado (vuelvo a generalizar). Oye niño, que hoy no hace falta que vayas al cole, que puedes pasar el día con tus padres. Bueno, a lo mejor se alegra por no tener que ir al cole, pero lo de pasar el día con los padres... Trae pa acá la consola.
Muchos estamos en casa, cenando, hablando, viendo la tele... Algunos, la única tele que ven es la de la cámara de seguridad del cajero donde estén pasando la noche. Muchos reímos, pero muchos lloran. Nadie siente la Navidad de la misma forma que otra persona. A cada uno nos atacan distintos sentimientos. Alegría, euforia, dolor, tristeza. Lo importante es sentir algo, eso te demuestra que aún tienes corazón. Cuando dejes de sentir, preocúpate. Cuando las cosas te empiecen a resultar indiferentes, trata de buscar motivaciones. Quizás te falte el cariño que todos necesitamos para seguir adelante.
Esta Nochebuena, es la segunda en veintiséis años que no paso con mi familia por motivos de trabajo. No me siento triste porque sé que están ahí, y que están más o menos bien. Soy consciente de que no siempre las cosas pueden salir como uno quiere, y sé, que en cuanto pueda ir a verles, iré. Y no celebraremos la Nochebuena, pero celebraemos el vernos, el estar juntos. Quizás el día no sea tan importante, sino la gente que te rodea. Da igual cuando. Amigos, familia, tu pareja... Todo eso es más importante que nada, la gente, sentirse. Ser feliz.
Feliz Navidad a todos.
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Guillermo Gutiérrez Gómez
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