Un grano de mostaza

Imaginemos

15.01.19 | 17:05. Archivado en Iglesia

Imaginemos que un par de meses antes del Sínodo les hubiera llegado esta encuesta a todos los convocados (Patriarcas, Jerarcas de las Iglesias Católicas Orientales, Arzobispos, Obispos, Vicarios, Jefes de Dicasterios vaticanos, Prelados, religiosos representantes de la Unión de Superiores Generales, expertos, auditores, miembros de nombramiento pontificio y jóvenes:

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Cuentecillo navideño

27.12.18 | 16:44. Archivado en Acerca del autor

Las codornices no es que sean la especie más inteligente de entre los animales pero tampoco son tontas del todo. El Séptimo Día de la creación descansaron según lo establecido por el Señor pero, al amanecer del día siguiente, volaron en bandada hasta la presencia del Santo, bendito sea, y su portavoza dijo en nombre de todas: -“Señor del Universo, hemos estado muy atentas a las palabras que has dirigido a las criaturas que creaste al final del Sexto Día y nos han llenado de preocupación.

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Pedestales

17.11.18 | 10:37. Archivado en Religion

Reconozco una resistencia que raya en lo maniático hacia las imágenes espaciales (relativamente frecuentes en la Biblia ¡ay!) en las que para hablar de majestad, victoria o soberanía, aparece algo o alguien bajo los pies de otro. A veces son los enemigos puestos “como estrado de tus pies” (Sal 110,2); o “Él tiene que reinar hasta poner a todos sus enemigos bajo sus pies” (1 Co 15,25). Otras veces es la dichosa serpiente aplastada por la mujer (Gen 3,15), mirándonos con ojillos malévolos desde las peanas de las estatuas.

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Fotofobia

02.11.18 | 12:54. Archivado en Vida

No sé si ir a confesarme o empezar una terapia. El asunto es que hace tiempo me aqueja una rara modalidad de fotofobia , consistente en una resistencia casi patológica al visionado de fotos. Desde siempre me ha aburrido mirar tanto las propias como las ajenas, pero la llegada del móvil y sus efectos secundarios de cámara + galería incorporadas, acentúa mi problema hasta niveles alarmantes.

Si me llegan vía whatsap, y el clip-vigía me anuncia: “Precaución: ¡Fotos!”, la solución salvo raras excepciones, es un sencillo click de envío a la papelera; pero si la demanda de exhibición es en vivo y en directo (míralas-tú-misma-en-mi-móvil o te-va-a-encantar-verlas), me encuentro pillada entre el deseo de que no se moleste el demandante de visionado y el de ejercer esa asertividad que tanto se nos recomienda hoy.

Lo de no-me-he-traido-las-gafas no suele darme buen resultado porque, si el interlocutor/a es más o menos de mi edad, me ofrece las suyas y se me cierra esa vía de escape. Si las voy viendo a toda mecha sin preguntar por ej. : “¿Quién es la que está sentada en el suelo?”, “¿En qué restaurante estabais?” o “¿Qué tiempo tiene el bebé?”, el efecto suele ser contraproducente: mi evidente desgana provoca en el exhibidor una renovada solicitud por explicarme cada foto para que mi distracción no me prive de su disfrute.

Atrapada sin remedio en este frenesí de intercambios fotográficos y víctima del acoso “compártelo con tus amigos”, me agobio a veces pensando si esta apatía será pecaminosa, a pesar de que en general me gusta la gente y me interesan casi siempre sus historias, sus relatos, su conversación y su proximidad.

Una escena del evangelio (Mc 13,1-2 un poco amañado, eso sí), me tranquiliza bastante: “Le dijeron sus discípulos: - ‘Maestro, fíjate qué construcciones tan espectaculares’. Pero él, sin levantar los ojos del suelo, les dijo: -‘Paso de mirarlas, chicos: a todo ese tinglado le quedan tres telediarios’”. Y siguió jugando a las canicas con un grupo de niños.


Plagios

17.10.18 | 10:53. Archivado en Acerca del autor

Por si nos faltaba algo después de lo de la pederastia, ahora un plagiocha circulaba como rumor pero el salto a la prensa es inminente: ¿hay en el evangelio de Mateo un texto presuntamente plagiado? El asunto se comentaba hace tiempo de manera discreta entre los biblistas, pero los recientes acontecimientos lo han sacado a la luz pública: siempre hay gente malintencionada dispuesta a sacar los trapos sucios de la Iglesia.

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Moabitas y otras extranjerías

01.10.18 | 19:32. Archivado en Evangelio

He estado animando un taller bíblico sobre el libro de Rut y a todos nos llamó la atención la insistente repetición de “Rut la moabita¸ que hacía imposible no recordar el turbio episodio del incesto de las hijas de Lot con su padre que no voy a ponerme a contar aquí.

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Anchuras

15.09.18 | 19:21. Archivado en Evangelio

Me parece que pocos recuerdan hoy que Jesús tuvo una antepasada que se llamaba Rajab, (La Ancha en hebreo). La nombra Mateo en su genealogía, pero comentaristas y predicadores han preferido pasar sobre su nombre como sobre ascuas, quizá para evitar que algún listillo curioso se pusiera a buscarla en la Biblia y se quedara estupefacto al enterarse de que Rajab se dedicaba activamente a la prostitución en la ciudad de Jericó (Cf Jos 2).

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Entornos

16.07.18 | 10:54. Archivado en Evangelio

Leo en un artículo sobre la sociedad americana actual que en su ejército se ha acuñado el término VUCA (acróstico en inglés de Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad) para designar la realidad para la que deberán prepararse.

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Metamorfosis

04.07.18 | 10:21. Archivado en Oración

LI-TUR-GIA. Hasta la palabra misma empieza a resultar incomprensible para mucha gente y no digamos los objetos asociados tradicionalmente a ella. Lo demuestra esta historia reciente en un convento de la que atestiguo la veracidad: a la hermana sacristana, ya anciana, ha empezado a ayudarle una empleada joven que trabaja en la casa.

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Apoteosis

15.06.18 | 10:31. Archivado en Evangelio

El domingo de Pascua me llegó una presentación con el título: Apoteosis de la Resurrección. Me apresuré a mandarlo sin abrir a la papelera, movida por el convencimiento de que, si algo está ausente en las apariciones del Resucitado tal como las cuentan los evangelios, es precisamente la apoteosis.

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Postraciones

01.06.18 | 17:42. Archivado en Iglesia

Voy constatando sin demasiada sorpresa que el imaginario mariano se mantiene resistente al cambio. De niña, en mi colegio cantábamos en Mayo: «Mira a tus plantas Virgen pura las hijas de tu corazón...» y aunque de eso hace ya una pila de años, he vuelto a escuchar este mes en una iglesia una versión casi idéntica: «De nuevo aquí nos tienes purísima doncella, más que la luna bella, postrados a tus pies».

El gesto de postrarse es un clásico en todas las religiones  y no soy yo quién para criticarlo, que cada  cual es muy dueño de elegir la postura que le parezca oportuna, siempre que se lo permitan sus rodillas.

Solo quiero  aportar un par  de consideraciones en torno al tema: una, que situarse tan abajo solo permite ver las baldosas del suelo o, todo lo más los angelitos descabezados que pueblan las peanas de las estatuas, cosa que resulta una penosa limitación.

Otra objeción, más sólida ésta y con la ventaja añadida de ofrecer un fundamento bíblico a mi falta de  entusiasmo por las postraciones: cuando Israel allá por el s. VIII a.C. se preguntaba cómo agradar Dios (¿inmolamos holocaustos? ¿hacemos reverencias? ¿más golpes de muñeca con el incensario?), el profeta Miqueas se lo dejó clarísimo: “Ni sacrificios, ni ofrendas, ni inclinaciones, ni canturreos: lo que el Señor espera de vosotros es que aprendáis a amar con fidelidad y con ternura y que caminéis humildemente con Él”. (Cf Mi 6,8). Resumiendo: que menos postraciones, más honradez y más ternura.

Es más que probable que María escuchara ese texto de Miqueas detrás de la celosía de la sinagoga de Nazaret, así que me atrevo a pensar que, si le dejáramos elegir y como “verdadera hermana nuestra” que es (así reza el título del libro de la teóloga Elizabeth Johnson sobre su lugar en la comunión de los santos…), ella preferiría seguramente tenernos a su lado caminando mejor que arracimados a sus pies. Es solo una opinión.


Sueños e insomnios sobre la vida religiosa

16.05.18 | 17:18. Archivado en Vida Religiosa

“Ahí viene el soñador”, dijeron los hermanos de José al verle venir hacia ellos. No es el único personaje al que la Biblia relaciona con los sueños: soñó Abrán que Dios lo bendecía aunque aún no había recibido su nombre definitivo (Gen 15,12); soñó Jacob y vio una escalera que comunicaba el cielo con la tierra (Gen 28,12); soñó el Faraón y vio vacas gordas y vacas flacas pastando junto al Nilo (Gen 41,2-3); soñó Nabucodonosor y se agobió tanto, que buscó a Daniel para que le explicara su pesadilla (Dn 2,1); habló Joel (y con lenguaje inclusivo, qué detalle) de un pueblo en el que iban a profetizar jóvenes y muchachas (Jl 3,1).

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Sábado, 19 de enero

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