El último grito

Las grandes ligas

17.05.15 | 10:30. Archivado en Cultura, Sociedad, Deportes

Según parece, los jugadores de fútbol han amenazado con ir a la huelga. Si esto sucediera finalmente, no podría terminarse la liga y nadie sabría quién ha ganado el campeonato. Ante esta horrible posibilidad, los medios de comunicación y los aficionados se han llevado las manos a la cabeza aturdidos e indignados. A juzgar por la cobertura informativa que ha suscitado este asunto, da la sensación de que la no finalización de la liga sería una tragedia única en la historia; una tragedia mucho mayor que la crisis que padecemos, que los terremotos en Nepal o que la muerte de inmigrantes en el Mediterráneo.
Para ser sincero, no tengo ni idea del por qué de la huelga. He intentando descifrar las razones pero no consigo adivinar cuál es el verdadero motivo. Según parece, hay una lucha de intereses entre la Asociación de Futbolistas Españoles –AFE-, la Real Federación Española de Fútbol –RFEF- y el Gobierno de España –Rajoy y sus ministros-. Sin embargo, aunque no alcance a saber cuál es la razón, supongo que –como siempre- tendrá algo que ver con el poder y el dinero. Sobre todo con el dinero.
Si, al final, los jugadores de fútbol se fuesen a la huelga y no terminase la liga, no pasaría nada. El fútbol es un deporte que está por encima de los jugadores y que cualquiera de nosotros tiene en sus pies. Por ejemplo, Olivia. Olivia juega al fútbol. Tiene 14 años, es muy seria, con cara de mal humor y vive en Kampala, Uganda. Es la más joven del equipo, pero a pesar de su juventud lo más probable es que muera a los 23 o 24 años, porque tiene SIDA. Hace unos días, por fin consiguió jugar un partido. Fue gracias a Patricia Campo Doménech, una mujer que muy pocos conocen en España pero cuyo currículo es sencillamente espectacular. Fue la primera mujer piloto de reactor en España, la primera española entrenadora profesional de un equipo de fútbol femenino en Estados Unidos y la primera que ha logrado que en Kampala las mujeres con SIDA tengan esperanza. El único defecto que tiene es que es mujer; porque si fuese un hombre su historia saldría hasta en Sálvame diario. Gracias a su labor como voluntaria, Patricia consiguió hace unos días que esas mujeres de Kampala pudieran al fin jugar un partido contra un equipo rival, algo que fue muy difícil de conseguir debido a la marginación y rechazo que sufren por su enfermedad. Y el partido, aunque no tuvo cien mil espectadores, fue todo un hito en la historia de la humanidad. Lástima que ninguna cadena de televisión se dignara a retransmitirlo porque están demasiado ocupadas llenando de basura la parrilla.

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Siempre Rossi

15.11.14 | 18:38. Archivado en Cultura, Deportes

Este fin de semana pasado –para desgracia de los seguidores- finalizó en el circuito de Cheste, en la comunidad valenciana, el Campeonato del Mundo de Motociclismo. Los aficionados a las motos hemos disfrutado a lo largo de este año de grandes y emocionantes carreras en las tres categorías; Moto 2, Moto 3 y Moto GP. El genial Marc Márquez, campeón del mundo de Moto GP, ha sido a lo largo de este año el centro de todas las admiraciones y de todos los elogios. Y eso está muy bien, porque -sin duda- con lo que ha demostrado a lo largo de estos últimos años, se lo merece.
Está claro que Marc Márquez ha batido récords, ha realizado grandes carreras, ha ganado campeonatos y, por todo ello, hay que reconocer que es un grandísimo piloto. Es arriesgado, carismático, veloz y calculador cuando se requiere. Lo que sucede es que, en muchas ocasiones, a las personas nos encanta lo novedoso, y encumbramos a los cielos a quienes en un momento determinado parecen rozar la gloria. Pero la gloria, como todas las cosas, hay que ganársela. Cuando hace unos años Jorge Lorenzo ganaba su primer mundial de Moto GP, muchos fueron los que vieron en él al próximo gran mito del motociclismo. Y, por ahora, no lo ha logrado, porque, como bien dice el refrán, lo difícil no es llegar; lo difícil es mantenerse. Y si hablamos de “mantenerse”, tenemos que hablar obligatoriamente de Valentino Rossi.
Decía Ángel Nieto hace unos días que, antes de la llegada de Valentino al campeonato del mundo de motos, casi nadie reconocía a los pilotos de motociclismo cuando llegaban a los aeropuertos. Excepto para unos pocos, los pilotos pasaban prácticamente desapercibidos. Y es que hace treinta años, éramos cuatro gatos los seguidores de este deporte hasta entonces minoritario. Valentino Rossi, con su carisma, con su modo de pilotar, su valentía, sus adelantamientos, sus apuradas de frenada, modificó aquella situación y nos conquistó a todos el corazón. Desde su llegada y tras comenzar a ganar campeonatos, Valentino Rossi se convirtió en el referente del motociclismo y, actualmente, no hay país en el mundo donde “The Doctor” no sea recibido con cariño y admiración.
Valentino Rossi, es actualmente el piloto con más podios, poles y puntos en la historia del Mundial de Motociclismo, y tiene también el mayor número de victorias y podios en Moto GP. Ha ganado nueve títulos mundiales en las tres categorías -125cc, 250 cc y Moto GP- y cuatro subcampeonatos. Ha sido el único “gran” piloto que ha participado en la máxima categoría con tres grandes equipos de motociclismo: Honda, Yamaha y Ducati, arriesgándose con esta última cuando bien podría haber seguido cómodamente en Yamaha. Pero así es su carácter.
Hace una semana, con 35 años cumplidos, Valentino Rossi se proclamó subcampeón del mundo de Moto GP, algo que está destinado solo a unos pocos. Admiro a todos los pilotos de motociclismo. A todos sin excepción –los hermanos Márquez, Pedrosa, Bradl, Rins, Corsi, etc., etc.-. Todos ellos me hacen disfrutar cada fin de semana. Pero, para ser justos, todos le debemos a Valentino que el motociclismo sea lo que es hoy en día. Él es, sin duda, su historia.
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