El último grito

Está tó pagao!!

14.06.16 | 19:16. Archivado en Política, Sociedad, Economía

Hace ya varios años, mi padre comentaba que en algunas obras de las que era responsable le era difícil encontrar y contratar a trabajadores. Al parecer, esto se debía, por un lado, a las exigencias desmesuradas de los sindicatos y, por otro, a que, entre las ayudas municipales y el paro, muchas personas cobraban casi igual sentados en el sofá de su casa que trabajando. Por aquellos años, recuerdo que alentadas por políticas sociales erróneas, muchas personas se inscribían en el paro -incluso personas que nunca habían trabajado ni pensaban trabajar jamás- por si podían rascarle algo al estado. Ya sé que este tipo de declaraciones molestan a algunas personas, especialmente a aquellos que jamás han dado un palo al agua y a los que les gusta disponer del dinero de los demás, pero que sea incomodo de oír no significa que no sea rotundamente cierto. Y todos sabemos de lo que hablamos.
Hoy en día, debido a la crisis, la situación ha cambiado, pero tampoco sustancialmente. De cada 10 euros que ingresa el estado en sus arcas, 9 proceden de los sueldos de los trabajadores. En España hay alrededor de 17 millones de ocupados y unos 47 millones de habitantes. Es decir, que cada ocupado sustenta los servicios de 3 personas.

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Yo soy español, español

28.05.16 | 17:57. Archivado en Cultura, Política, Sociedad, Educación

Desde hace unas semanas, he decidido comportarme como un español medio. Es decir; he decidido pensar solo en mí y en mis huevos toreros. Para ser sincero, ahora que me comporto como un español medio, tengo que reconocer que soy muchísimo más feliz. Por ejemplo, ahora que soy un español medio, aparco donde me sale del pijo. Me importa un mojón si ocupo dos sitios de aparcamiento o un campo de fútbol entero, igual que hacen la mayoría de las personas que me encuentro cada mañana cuando llego a mi puesto de trabajo. Por supuesto, no pongo los intermitentes. Incluso he arrancado el mando de los intermitentes de mi coche por si algún día me entra la estúpida tentación de pensar otra vez en los demás. Cuando paso por una rotonda, por ejemplo, me encanta ver la cara de los otros conductores que tienen que esperar para salir porque no tienen ni pajolera idea de por dónde voy a ir.
Como español medio, también he decidido eliminar palabras de mi vocabulario. Después de ver los programas más vistos de la televisión española, he comprobado que se puede vivir perfectamente con apenas unas 200 palabras. Para ello, he incorporado un montón de latiguillos y frases sueltas que parecen funcionar muy bien y que valen para todo: “mazo”, “marrón”, “sí o qué”, “la patata”, “¿hola?” … Además, como español medio, todo lo que hablo lo hablo ahora a voces, para qué la gente de cinco mesas más allá del restaurante pueda oírme. Por supuesto, de las 200 palabras, unas 75 son tacos, que es más o menos una de cada tres.
Como español medio, también he decidido comprarme un taladro. De vez en cuando, a eso de las cuatro de la tarde, lo enchufo y comienzo a hacer algunos agujeros en las paredes. Algunas veces lo hago por las mañanas, aunque a eso de las nueve de la mañana de los sábados y los domingos lo que más me gusta es poner la música a tope al tiempo que paso la aspiradora. Ya, a eso de las doce de la noche, pongo si eso una lavadora. Como español medio, también he decidido quejarme de todo, pero no hacer nada. Por ejemplo, me quejo de la sanidad pública, pero cada vez que puedo le digo a la gente que, ante cualquier cosa, se vaya al hospital para que colapse las urgencias. Por ejemplo, también me quejo de la educación, pero luego desautorizo a los profesores y educo a mi hijo como si fuera Orzowei. También me quejo de la administración pública, pero siempre que puedo me escaqueo del trabajo o finjo que hago algo mientras dejo pasar el tiempo. Como español medio, también he decidido hablar mal de los gobiernos y de los corruptos, esos malditos desgraciados que hunden el país. A cambio de eso, pago todo lo que puedo en negro, me he descargado ya unas cien películas y otros tantos libros, y compro los CD’s de música en el Top Manta de mi barrio. Además, como español medio, también he decidido compartir con los demás la felicidad que me dan mis hijos. Por esa razón, los dejo en la calle tirados hasta las diez de la noche dando balonazos y gritos. Y en los restaurantes, les digo que se vayan a dar vueltas hasta las otras mesas para que así puedan interactuar con otros comensales. Y eso sí, sobre todo y por encima de todo, he decidido crear mi propia Hacienda pública, mi idioma y mi propia bandera.
En fin, que todavía estoy descubriendo poco a poco las costumbres típicas que nos han convertido en uno de los países más civilizados y cultos del mundo. Y es que no me extraña que aquí vengan tantos millones de turistas, porque entre que nadie cumple las normas y todo es trapicheo, la verdad es que en España se vive como Dios.
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Repensar el socialismo

21.05.16 | 12:07. Archivado en Política, Sociedad

Me considero una persona de izquierdas. Un progresista, o como quieran ustedes llamarlo. Cuando digo que me considero una persona de izquierdas, no me refiero a que me gusten Pedro Sánchez o Pablo Iglesias, que son -sin duda- el reflejo de la burguesía y la antítesis del socialismo. Me refiero a que para mí la sociedad está por encima del individuo. De esa idea radica su nombre. Esa es su esencia. En España, irónicamente, los que se llaman socialistas -PSOE y Podemos- son precisamente los que defienden las libertades individuales por encima de la sociedad. Sin embargo, en el socialismo, por encima de la sociedad no está ningún derecho individual. Gracias a ese socialismo mal entendido del PSOE y de Podemos que le hace el juego al capitalismo más feroz tenemos un país donde el derecho de un ladrón o de un asesino está por encima del derecho de la sociedad a estar protegido de ese ladrón o de ese asesino. Gracias a ese socialismo mal entendido tenemos defraudadores que ponen las cuentas a nombre de testaferros y nunca les pasa nada porque no tienen nada a su nombre. Lo mismo sucede con quienes roban al estado, ya sea a través de su cargo o de subvenciones. Para un socialista, el robo al propio estado es un delito mayor, ya que se roba el dinero de todos. Sin embargo, tenemos socialistas corruptos y partidos que los apoyan y acogen. Un socialismo bien entendido no permitiría que los bancos y las eléctricas se forraran a costa de los ciudadanos con cláusulas abusivas y comisiones inventadas. Un socialismo bien entendido controlaría el precio de la vivienda para que un empresario no pudiese subir el precio de un año para otro en un 30%. Un socialismo bien entendido aumentaría las ayudas sociales, pero penalizaría a todos aquellos que se llevan infinidad de euros al mes en ayudas sociales y luego no dan un palo al agua. Un socialismo bien entendido mejoraría la red educativa española, pero también penalizaría a todos aquellos padres que tienen hijos maleducados y violentos que impiden el derecho a la educación de los demás, porque -como digo- el derecho de la sociedad para educarse está por encima del derecho de un desgraciado a joderle la clase a los otros. Un socialismo bien entendido no daría palmas de alegría por ser el país que más turismo atrae, sino por ser el país que más turistas exporta. Un socialismo bien entendido apoyaría la cultura en general sin importar la ideología política del artista. Un socialismo bien entendido procuraría un reparto más equitativo de la riqueza, una mayor protección del medio ambiente, un respeto máximo a los animales. Un socialismo bien entendido no se quedaría con el gesto, con decir miembros y “miembras”, sino que se preocuparía por equiparar los sueldos de las mujeres por realizar el mismo trabajo. Un socialismo bien entendido no puede defender que el concepto de libertad quede reducido al derecho a fornicar en la calle, emborracharse en los parques, enseñar las tetas para protestar o darse un “pico” en el parlamento. Con esa filosofía, los socialistas quedamos representados por personajes corruptos que creen que ser progresista es el compadreo, la camaradería, el pelotazo de los programas de televisión, la incultura, la laxitud moral, la fiesta y el cachondeo. Triste final para una ideología.
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La dulce ignorancia: sobre el abandono escolar

08.05.16 | 10:12. Archivado en Cultura, Política, Sociedad, Educación

Uno de cada cinco alumnos en España deja de formarse tras acabar la ESO. Esa es la principal conclusión que podemos extraer de los datos publicados el miércoles pasado por la oficina comunitaria de estadística Eurostat. Según esos datos, España renueva otro año más el poco gratificante título de ser el país de la Unión Europea con la tasa más alta de abandono escolar, con casi un 20% en 2015. De esta forma, España tiene el mayor porcentaje de jóvenes de entre 18 y 24 años que tienen, como mucho, una educación secundaria y que actualmente no siguen estudiando ni formándose. Para hacernos una idea de dónde estamos, basta decir que España duplica la media de la tasa de abandono escolar de la UE, que está situada en un 10%, y que además nuestro país se encuentra aún lejos del objetivo fijado por Bruselas para 2020, que está en el 15%.
Con respecto al sexo, los hombres siguen demostrando una menor implicación e interés por los estudios. Así, el 24% de los hombres en España abandona sus estudios tras la Educación Secundaria Obligatoria, mientras que en el caso de las mujeres el porcentaje se sitúa en el 15,8%.
Otro de los datos curiosos publicados por Eurostat es que, en nuestro país, también ha descendido el porcentaje de aquellas personas entre 30 y 34 años que han finalizado estudios superiores. Este porcentaje se sitúa en un 40,9% en 2015, mientras que en 2014 registró un 42,3%.

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Hacia unas nuevas elecciones

30.04.16 | 17:21. Archivado en Política

Desde hace muchos años, tengo amigos que se definen a sí mismos como de izquierdas. También tengo amigos que se definen como de derechas y otros como de centro. Incluso tengo amigos que se aproximan a lo que podría calificarse como una izquierda y una derecha un poco radical. De vez en cuando, nos reunimos y hablamos de educación, de inmigración, de políticas sociales, de economía, de fútbol, de cervezas. Cuando hablamos de cómo mejorar nuestro país, cada uno de mis amigos muestra sus propias opiniones e ideas. Como es lógico, coincido con ellos en muchos puntos y difiero en otros tantos. Sinceramente, no creo que en sentido unos sean mejores que otros, ya que todos opinan sobre lo que creen sinceramente que sería mejor para la gran mayoría de los ciudadanos y de la sociedad. Todos tienen ese fin común. Por eso, aunque sus pensamientos no coincidan con las míos, todas sus opiniones me parecen interesantes, e incluso en ocasiones me hacen dudar de si en el fondo no estarán en lo cierto.
Los miembros del congreso de Ciudadanos, el PSOE, el PP y Podemos no han llegado finalmente a un acuerdo para formar gobierno. Ha habido romances, amoríos de una noche, roces, caricias, pero al final no ha habido cama.

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La Feria de la Democracia y la corrupción

24.04.16 | 11:36. Archivado en Política, Sociedad, Economía

La democracia en los países comienza a defenderse desde las instituciones. Las instituciones son las responsables de cumplir y hacer cumplir los principios básicos de cualquier democracia. Cuando un ministro –como fue el caso del impresentable ex ministro Rodrigo Rato- sale en los medios de comunicación advirtiendo de los perjuicios que causa a la sociedad defraudar a Hacienda y ataca a los posibles defraudadores, los ciudadanos nos lo creemos y confiamos en él y en sus actuaciones. Cuando luego nos enteramos de que el primer sinvergüenza, caradura y presunto “ladrón” es precisamente la persona encargada de mantener a raya a los defraudadores, se te queda cara de gilipollas. A medida que vamos sabiendo gracias a la prensa y a las actuaciones policiales y judiciales que los nombres de los mayores ladrones de este país están en la banca, en las grandes empresas y en los respectivos gobiernos -ya sea nacional, de las comunidades autonómicas o de los ayuntamientos-, nos vamos dando cuenta de que en España los que gobiernan, los que mandan, lo hacen con el único fin de favorecerse a ellos mismos y a sus esbirros, que en todas las ocasiones son compañeros de partido, familiares o amigos; en cualquier caso, gentuza sin dignidad ni escrúpulos, sin moral ni integridad, sin ética ni valores; es decir, simples bestias.
Ahora –para acabar de rematar la faena- nos enteramos de que los responsables del tan alabado colectivo de funcionarios públicos Manos Limpias y los responsables de la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios, Ausbanc, constituían una especie de mafia de tipos trajeados y con aire elegante, una organización criminal que presuntamente practicaba la extorsión, la estafa, la administración desleal y el fraude en las subvenciones. Precisamente, todo lo que perseguían.
Cuando las instituciones encargadas de legislar y gobernar un país, una comunidad autónoma o un ayuntamiento son las corruptas, las que albergan más ladrones por metro cuadrado que cualquier otro lugar, es que algo está podrido en una democracia. Sin embargo, los ciudadanos de este país parece que ya hemos asumido que eso es así, lo que implica que como nación no tenemos curación posible. Vamos a la Feria de Abril y a los San Fermines en manada, cada año batimos récord de asistencia, pero apenas nos juntamos cuatro para manifestarnos en contra de esta lacra que estamos sufriendo. No tenemos conciencia de país ni de sociedad ni si quiera de tribu. Aquí cada cual va a lo suyo. Y somos estúpidos, tremendamente estúpidos, porque mientras nosotros bailamos como locos con nuestro rebujito en la mano, cientos de ladrones se ríen de nosotros robando o saliendo de la cárcel a los dos días de haber ingresado. Todo ese dinero que nos roban mientras bailamos o corremos delante de los toros o vemos la Champions son menos camas de hospital, menos ambulancias, menos lentejas en los comedores escolares, menos ayudas al estudio, menos subvenciones a los emprendedores, menos inversión en ciencia. Nuestros hijos tienen hambre, no tienen becas para estudiar ni para el comedor del colegio, no podemos pagarnos una vivienda digna, no podemos permitirnos más que comer de ofertas y cada día nos cuesta más llegar a fin de mes. Sin embargo, bailamos. Y eso es lo que nos diferencia del resto del mundo, porque mientras en otros lugares la gente se reúne y protesta, aquí lo celebramos en una caseta de feria.
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Quiero aparecer en los papeles de Panamá

10.04.16 | 12:22. Archivado en Política

Me encantaría ser un sinvergüenza, un jeta, un caradura. Me encantaría ser de esas personas que no tienen ningún tipo de escrúpulos, que no tienen ningún tipo de ética, ni de moral, ni valores, ni tampoco principios. Me encantaría ser de esos cabronazos que se levantan por la mañana y se miran el ombligo, sin importarles lo que le suceda al resto del mundo. Me gustaría ser de esos tipejos capaces de vender a su propia madre para aparecer en un programa de bocachanclas rodeado de falso glamour y estúpida intelectualidad. Me encantaría ser un sinvergüenza, predicar una cosa y hacer la contraria -legislar una cosa y hacer la contraria- y aparecer en una de esas listas tan de moda, como la lista Falciani, rodeado de cientos de miles de “presuntos” defraudadores y evasores fiscales. Me encantaría que todo me la sudara; el cine, el fútbol y el honor -sobre todo el honor-, y aparecer en alguna lista, como los papeles de panamá, rodeado de cientos de “presuntos” delincuentes, evasores, defraudadores y caraduras, a los que les importa un pimiento la patria, la sociedad y las personas. Me encantaría ser un jeta, un sinvergüenza, un caradura, un bocachanclas…, pero un caradura español. Porque en el resto de Europa y en la mayoría de los países civilizados aún queda un mínimo de dignidad, y cuando uno es descubierto y queda con el culo al aire, por lo menos tiene la decencia de irse. De dimitir. Pero en España no. En España, si nos descubren robando, podemos no dimitir. Podemos seguir quedándonos en el mismo puesto sin que nada suceda. Y sin pedir perdón. Seas político, juez, futbolista, cineasta o familia de la familia de la familia real.

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Educación Emocional para todos

21.03.16 | 17:16. Archivado en Cultura, Sociedad, Educación

El pasado fin de semana presenté mi último libro "Educación Emocional para todos", publicado por la Editorial LoQueNoExiste. Se trata de un libro de divulgación dirigido al público en general, con un breve apartado específico para padres, docentes y cualquier persona relacionada con la educación de los menores.

¿Qué es la educación emocional?
De una manera sencilla, podemos decir que la educación emocional es la educación encaminada a la enseñanza y aprendizaje del conocimiento y gestión de las emociones. Aunque el concepto pueda parecer moderno, en esencia no lo es. Desde la aparición del ser humano, la educación emocional siempre ha estado presente, solo que dependiendo de la época y del entorno social, dicha educación era tratada de un modo o de otro, muchas veces de manera equivocada, ya que lo que se hacía era enseñar la represión de dichas emociones.
Hoy en día, sin embargo, la educación emocional comienza a tener mayor relevancia debido al hecho de que en la actualidad la neurociencia está comenzando a demostrar que el ser humano es principalmente un ser emocional; un ser emocional que racionaliza sus emociones, pero un ser emocional a fin de cuentas.

¿Por qué es importante la educación emocional?
En un lenguaje coloquial, se puede decir que la educación emocional es importante por dos razones fundamentales:

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Los semáforos paritarios

13.03.16 | 00:21. Archivado en Política, Sociedad

Estos días se están instalando por toda España los llamados “semáforos paritarios”, una circunstancia que -sin duda ninguna- mejorará mucho la situación de la mujer no solo en España sino en el mundo entero. Para que los semáforos sean “paritarios” los responsables de su defensa e instalación han decidido que nada mejor que dibujar en el semáforo la figura de una mujer, ya que –al parecer- la figura que aparecía hasta ahora era la de un hombre. Un hombre raro, también es cierto, pero un hombre, al fin y al cabo. Para conseguir esa figura femenina, sus responsables han pensado que lo mejor era hacer un monigote con falda, que es una característica que no sé hasta qué punto define a una mujer ni hasta qué punto es aún más sexista. Pero es que la gente paritaria es así; llegan hasta el gesto pero no entienden el fondo.
A pesar de que los semáforos de nuestro país empiecen a reflejar a un supuesto hombre y a una supuesta mujer, aun así, los semáforos seguirán sin ser paritarios, ya que no reflejan la diversidad que somos. Para empezar, no todos los hombres son como el monigote del semáforo. Hay hombres gordos que ahora no sabrán si pueden cruzar o no. También hay hombres delgados, altos y bajos que se quedarán parados en la acera dubitativos. Asimismo, tampoco aparecen mujeres con pantalones, las cuales se tendrán que quedar en su acera sin poder cruzar para toda la vida. Tampoco los ancianos –y ancianas- con bastón aparecen reflejados en los semáforos.

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El valor de la vivienda

28.02.16 | 12:13. Archivado en Política, Sociedad


Hace un par de semanas, mientras estaba pasando de un canal a otro, encontré en televisión un programa sobre casas. Se trata de un programa repetido de una famosa cadena nacional donde algunas personas abren las puertas de sus viviendas a los reporteros para mostrarlas al público. Es un programa muy interesante y entretenido, donde los dueños de las casas -en su mayoría de lujo, ya sea por la antigüedad, por la enormidad o por la localización- nos enseñan cada una de las estancias, la decoración de sus viviendas y cuentan alguna que otra anécdota curiosa, especialmente con las viviendas antiguas.
Para ser sincero, debo reconocer que cuando veo esas enormes y preciosas casas, con sus piscinas, con sus jacuzzis, con sus cuadros del siglo XV, con sus grandísimos espacios, con sus chimeneas encendidas, con sus salas de billar, con sus enormes y cómodos sofás, con sus vinotecas o con sus bellos jardines, siento una cierta envidia. Una envidia sana. Pero, sobre todo, siento una profunda decepción.

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De qué Justicia hablamos

21.02.16 | 11:05. Archivado en Política, Sociedad

Manolo nació en el año en que comenzó la Guerra Civil. Ahora tiene 80 años. Manolo trabajó duramente durante 65 años, aunque en realidad, por aquella época, todos los niños comenzaban a trabajar casi nada más nacer. Y mucho más en un pequeño pueblo, donde siempre había que echar una mano en el cuidado del campo o de los animales. Manolo abandonó la escuela con diez años. A esa edad comenzó a dedicarse por entero a ayudar a su padre. Como la mayoría de las familias, la familia de Manolo pasó miserias y penurias durante los años de la posguerra. Su mujer, Lola, tiene actualmente 75 años, y también dejó los estudios muy joven, a los doce años, para ayudar a su madre en las tareas del hogar y la labranza. Después de años y años de duro trabajo, Manolo y Lola se jubilaron. Ahora viven en una casa de campo que consiguieron gracias al esfuerzo, al sacrificio, al trabajo y a las arrugas de sus rostros.
Hace unos meses, unos ladrones entraron en casa de Manolo y Lola para robarles. Los ladrones cogieron a Lola y la ataron. A Manolo lo agarraron y le golpearon durante varios minutos para tirarlo finalmente al suelo. Uno de los ladrones le metió entonces el cañón de una pistola en la boca y amenazó con matarlo si no le decía dónde estaba el dinero. Al final, se llevaron unos seiscientos euros, joyas y teléfonos móviles, y dejaron a Manolo malherido, que fue trasladado al hospital con infinidad de magulladuras. Pasó ingresado una semana; dolorido, golpeado, humillado. Y ahora viene lo más gracioso de toda esta historia.

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Sobre la libertad de expresión

14.02.16 | 18:15. Archivado en Política, Sociedad

La libertad de expresión es algo curioso. Según quién la utilice, puede ser buena o mala. Por ejemplo, hace unos días, dos titiriteros de la compañía “Títeres desde Abajo” fueron detenidos y enviados a prisión sin fianza por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo. Desde entonces, muchos artistas, políticos y ciudadanos en general han pedido la liberad de los dos titiriteros basándose en el famoso derecho a la libertad de expresión. Para saber de lo que estamos hablando –y según se ha publicado en distintos medios y afirmó el público presente-, durante el desarrollo de la obra “La Bruja y don Cristóbal”, los dos titiriteros detenidos escenificaron numerosas acciones violentas, como el ahorcamiento de un guiñol vestido de juez, el apuñalamiento de un policía y la violación de una monja y su posterior apuñalamiento con un crucifijo. Asimismo, exhibieron una pancarta con la leyenda “Gora alka-ETA”.
Con respecto a este suceso, Ada Colau –coincidiendo con otras muchas personas- afirmaba en Facebook que “En una democracia sana hay que proteger toda libertad de expresión, hasta la que no nos guste"”. Y ahí está lo difícil del asunto. Por norma general, en este país se defiende o se critica cualquier actuación política según qué partido la cometa. Así, si son los de izquierdas los que cometen una mala actuación, los de derechas la criticarán, y los de izquierdas se defenderán diciendo que

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Martes, 23 de mayo

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