Qué viva España
04.02.12 @ 17:32:46. Archivado en Política
Hace poco más de un año, en un gesto mal calculado —gajes del oficio—, me hice un pequeño corte en el ojo derecho con una funda de plástico. Después de acudir al médico de urgencias me diagnosticaron una pequeña úlcera en la córnea, así que estuve una semana y media como el pirata de la canción con un parche en el ojo y un dolor de mil demonio. Un mes después de haberme incorporado a mi trabajo, debido a la sequedad en el ojo, la herida volvió a aparecer. Para explicar lo que voy a contar a continuación he de de señalar que cuando aprobé la oposición elegí una entidad sanitaria distinta a la Seguridad Social, sobre todo porque en la Seguridad Social las consultas son de mañana y odio dejar el trabajo para este tipo de cuestiones si no son absolutamente imprescindibles.
Pues bien, hace unos días, a eso de las once de la noche y sin razón aparente, mi maltrecho ojo comenzó a enrojecerse hasta adoptar ese hermoso color típico de un tomate maduro. Recordando el dolor que sufrí la primera y la segunda vez, acudí de inmediato a un centro de urgencias de mi entidad sanitaria para ponerle remedio cuanto antes. Cuando llegué al lugar en cuestión me enteré de que el centro médico ya no tenía urgencias, tal vez por eso de reducir personal a costa de rebajar servicios,
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