Más crisi, por favor
18.12.11 @ 18:10:27. Archivado en Política, Economía
En realidad, esta crisis que estamos padeciendo es un chollo. No para la mayoría de nosotros, por supuesto, pero sí para la mayoría de los que tienen el poder. Y es que, a pesar de la que está cayendo, no hay ningún gran empresario, ningún directivo de la banca, ningún político que se haya ido al paro. Al contrario, la gran mayoría de los banqueros, grandes empresarios y políticos han visto como en los últimos años sus sueldos han aumentado considerablemente, muy por encima del IPC, hasta el punto de que las ventas de productos de lujo se han disparado en todo el mundo en los últimos tres años. Y es que esta gente sabe lo que se hace, y sabe –por encima de todo- que cuenta con la estupidez y la sumisión de un porcentaje importante de la población.
Europa –esa que inició su andadura con el paso cambiado y que aún sigue buscando el equilibrio- está preocupada por si el euro desaparece, y los grandes mandatarios de los países europeos se reúnen cada dos por tres hasta altas horas de la madrugada buscando una solución. Pero la solución no deberían buscarla ahora, sino hace cinco o seis años, cuando todos los países se pasaban por el forro los acuerdos sobre la deuda sin ser sancionados por ello. Esta situación de crisis ha causado en la población una sensación de peligro, y gracias a esa angustia la población está dispuesta a sacrificarse hasta donde haga falta para salir de ella. Y eso lo saben a la perfección los mandamases del mundo, que aprovechan esa agonía para asegurarnos sin rubor alguno que si queremos salir de esta crisis deben subirnos los impuestos y bajarnos los sueldos. Y nosotros –que somos ingenuos hasta la idiotez- nos creemos a toda esa gente que, precisamente, fue la responsable de que estemos donde estamos, y aceptamos todas las medidas sin pedir -sin exigir- nada a cambio, como por ejemplo que todos los responsables de su negligente actuación sean juzgados por ello. De este modo, los culpables no solo no pagarán por su mala gestión, sino que además serán premiados con dinero público.
Esta sensación de que todos debemos sacrificarnos llega a situaciones inauditas. Por ejemplo, hace unos días –en referencia a pasar los festivos a los lunes por eso de mejorar la productividad- una mujer salía en la tele diciendo que ella trabajaba en un supermercado muy conocido y que trabajaba cerca de diez horas diarias sin importar si eran festivos o no, así que se atrevía a pedir que todo el mundo trabajase lo mismo. Esta señora no lo sabe, porque muy posiblemente no volvió a cultivarse desde que le cayeron los dientes de leche, pero la sumisión es la mejor arma con la que cuenta el poder. Por eso, esta mujer, en vez de exigir una mejora en sus condiciones laborales acordes a los enormes beneficios de esa conocidísima empresa, en vez de exigir que los sueldos de sus directivos no supongan el 60% de los gastos, en vez de exigir que se acabe con la descomunal corrupción política y empresarial de nuestro país, en vez de exigir que los directivos de los bancos devuelvan todo el dinero que se están llevando en indemnizaciones, en vez de exigir a los políticos que reduzcan sus vergonzosos sueldos y jubilaciones, en vez de exigir todo esto exige que el resto del mundo se joda como ella, con jornadas de diez horas y sueldos de esclavos. Con mentalidades así, sin duda, nos merecemos esta crisis y todas las que nos vengan.
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