Caramelos envenenados
26.11.11 @ 12:41:37. Archivado en Política
Al final no hubo sorpresas; tal como marcaba el guión, el PSOE no pudo remontar el vuelo y el PP se hizo con la mayoría absoluta. Hay quien afirma que el Partido Popular no ganó estas elecciones por méritos propios sino por deméritos del PSOE, y puede que exista algo de verdad en ello, pero —a fin de cuentas— ese aspecto no tiene la menor importancia, ya que la alternancia política casi siempre suele venir precedida por el desgaste del partido en el Gobierno, mucho más cuando su gestión —como es el caso— ha sido un auténtico despropósito. Sea como fuere, dentro de unas semanas tendremos nuevo Gobierno, y la situación a la que tendrá que enfrentarse el PP no es nada fácil.
Para comenzar, y con urgencia, deberán poner todos los medios a su alcance para mitigar la crisis económica y crear empleo. Pero, además de este problema de primer orden, deberán enfrentarse a otros de menor calado que también requieren de una solución urgente, entre otros, la crisis educativa —que es la riqueza del futuro— y la crisis judicial —ya que somos un país importador de delincuentes por la laxitud de nuestro sistema jurídico—.
Por su parte, tras el resultado en las elecciones, el PSOE también tendrá que enfrentarse a su propio calvario. Después del batacazo, el PSOE debe afrontar una renovación absolutamente necesaria y urgente. El Partido Socialista Obrero Español —si de verdad quiere seguir llamándose así—, tendrá que volver a recuperar la ideología socialista —y no seguir viviendo de esa absurda palabrería repleta de ideas huecas y demagógicas—, tendrá que recuperar su preocupación por los trabajadores —y no solo por las minorías que parecen acumular en sus carnes todo el sufrimiento del mundo— y deberá volver a recuperar su espíritu de español —dejando así de ser un partido ´multinacionalista´—. Y para conseguir todo ello, es fundamental que haga una purga en la que desaparezcan de sus filas todos esos políticos —y políticas— repletos de mediocridad, sin capacidad alguna más que para sonreír, sin ningún tipo de valía y sin más ideología que la camaradería y el enriquecimiento personal.
Por otra parte, y aunque no han concurrido a las elecciones, habrá que hablar de los sindicatos, esas organizaciones que tanto daño han hecho a los trabajadores. Es cierto que los sindicatos no concurrieron a las elecciones, pero su futura actuación se presume tan importante como la de otros partidos políticos, ya que ellos marcarán en buena medida la buena o mala convivencia política para los próximos meses. Y para que la buena convivencia política sea posible, habrá que recordarles que durante estos últimos dos años tan dramáticos, los sindicatos no han aparecido en la escena política ni para decir esta boca es mía. Eso, incluso, después de las durísimas medidas y del descontrol del Gobierno socialista. Por eso, ahora, se les exige cierta dignidad a la hora de no protestar con el PP lo que no tuvieron el coraje de protestar con el PSOE.
Comienza una nueva etapa y, como todas las nuevas etapas, está llena de esperanzas, especialmente para aquellos que padecen situaciones más difíciles. Puede que haya que tomar duras medidas de austeridad, puede que no todo sea tan fácil, pero al menos habrá que exigirles a los miembros del nuevo Gobierno que —al contrario de lo que nos tienen acostumbrados—, por una vez, no nos defrauden.
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