De saldo
29.09.10 @ 19:16:04. Archivado en Política
Excepto raras excepciones, y al margen de piquetes, la huelga general del 29-S ha tenido menos seguimiento que las rebajas de otoño de El Corte Inglés. Y es que los españoles somos así; nos matamos por un jersey de marca con el 50% de descuento pero nos importa un carajo que nos reduzcan la nómina.
La primera conclusión que podemos extraer después de comprobar la escasa participación en la huelga “general” –qué risa- del 29-S, es que la clase política española y los sindicatos ya ni siquiera nos producen desencanto. Ahora, como mucho, nos asquean. Para la mayoría de los ciudadanos, los políticos y los sindicatos son como esos diminutos ácaros que habitan en nuestras casas; sabemos que están ahí, pero los dejamos en paz porque no nos molestan excesivamente. Y, al igual que los ácaros, ambos aprovechan esa dejadez para alimentarse de nuestra piel muerta. Y es que, hoy por hoy, los políticos y los sindicalistas han caído a unos niveles tan bajos que Rajoy o Zapatero tienen la misma credibilidad que Dinio.
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