Predicar con el ejemplo
17.02.10 @ 09:59:18. Archivado en Política
Hace unos días, el presidente Zapatero participaba en el Desayuno Nacional de Oración en EEUU junto al presidente Obama. Para tal acto, nuestro presidente eligió un texto del Deuteronomio en el que resaltó, entre otros aspectos, la defensa de los derechos de los inmigrantes. Si ya es curioso ver a Zapatero participando animadamente en un acto religioso, lo es más aún oírlo hablar de los derechos de los inmigrantes, mucho más si tenemos en cuenta que los españoles somos extranjeros en nuestro propio país dependiendo de la comunidad autónoma en la que estemos.
Según la Agencia Catalana de Consumo, organismo responsable de las multas impuestas a los comerciantes que no rotulan en catalán, en el año 2008 se alcanzaron los 209 establecimientos sancionados con una recaudación de 208.200 euros. Para poder perseguir a aquellos que rotulan en español, de un modo que recuerda a una época no muy lejana de la peor historia de Europa, la Generalitat dispone de oficinas virtuales que permiten al ciudadano denunciar a los establecimientos que no cumplen con la obligación de proporcionar información al consumidor en catalán. En este sentido, la Plataforma per la Llengua y su rama juvenil, el colectivo Esbarzer, cuya finalidad es trabajar “para promover la lengua catalana como instrumento de cohesión social”, se jactan de haber tramitado 3.500 quejas contra el Gremio de empresarios del cine; todo un éxito. Gracias a esta actividad tan propia de un sistema “policial”, y según la información aparecida en diferentes diarios, en los últimos tres años, esta plataforma ha recibido subvenciones por valor de 1,7 millones de euros. Además,
L´Esbarzer comparte sede con Òmnium Cultural, una plataforma impulsora de campañas de inmersión lingüística que fue declarada en 2009 ni más ni menos que entidad de «utilidad pública» por la Generalitat y que, por tanto, disfruta de exenciones fiscales. Entre 2004 y 2008, esta entidad recibió unas ayudas de 7,6 millones; una actividad más que lucrativa. Teniendo en cuenta estos datos, resulta curioso que muchos catalanes protesten por tener que dar parte de su dinero al estado español y que no protesten, en cambio, por el despilfarro que su gobierno está realizando con este tipo de subvenciones. En fin.
Durante mi infancia y mi juventud, por temas relacionados con el trabajo de mi padre, cada año tenía que cambiar de colegio y de ciudad, por lo que tuve que estudiar en distintas comunidades autónomas. Hoy por hoy eso sería imposible, ya que habría tenido que aprender, por ejemplo, matemáticas en catalán, gallego y vasco sin entender ni papa. Evidentemente, y a pesar de estar dentro de España, mi derecho a la educación se habría visto vulnerado.
Tal vez Zapatero, mientras leía el Deuteronomio, se olvidó de que su Partido Socialista en Cataluña persigue a los ciudadanos que quieren ejercer su derecho a rotular los carteles como quieran, a estudiar en español o a doblar las películas al idioma que les dé la gana. Tal vez, Zapatero debería leer el pasaje de Mateo en el que dice “por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado", porque una cosa es predicar dando lecciones de vida y otra muy distinta es predicar con el ejemplo.
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