El rostro de la costumbre
20.01.10 @ 11:02:39. Archivado en Política
Las calles de Puerto Príncipe están sembradas de cadáveres. Los cuerpos de los muertos por el seísmo en Haití se acumulan en calles y aceras, como si de simples trozos de carne se tratara. Cuerpos sin nombre y sin historia, amontonados al azar unos encima de otros. Es lo bueno que tienen los países pobres; que las muertes siempre son anónimas.
Todos los gobiernos internacionales se han puesto manos a la obra. El impacto del seísmo ha sido de tal magnitud que todos se apresuran a quedar bien frente a las cámaras y mostrar lo humanos que son; casi doscientos mil muertos, trescientos mil heridos, un millón de personas sin hogar, sin comida y sin agua, durmiendo a la intemperie junto a los cadáveres en descomposición. Sin embargo, las ayudas llegan con cuenta gotas. Se hace casi imposible realizar el reparto de comida por culpa de los saqueos constantes.
autor
Contacto


