La dictadura de la moda
22.10.09 @ 11:12:33. Archivado en Sociedad, Educación
El diseñador Karl Lagerfeld volvió a dejar con la boca abierta hace unas semanas a los asistentes al desfile de Chanel dentro de la Pasarela de Prêt-à-Porter de París. Eso, al menos, es lo que recogen con júbilo las crónicas del particularísimo mundo de la moda. Para los que no pertenecemos a ese exquisito mundo donde los pedos huelen a rosas, lo que nos dejó con la boca abierta fue, de nuevo, la extremada delgadez de algunas modelos. Sin embargo, esto no es ninguna novedad, ya que el modisto, diseñador o lo que sea, siente una aversión enfermiza por los kilos. Ya hace unos años, cuando creó una colección de ropa para la firma H&M, se negó a hacer una talla mayor de la 38, asegurando que él no "diseñaba para mujeres con sobrepeso". Sin embargo, sus declaraciones subieron aún más de tono hace unos días, cuando la famosa revista alemana Brigitte decidió poner en su portada a mujeres sin retocar, sin Photoshop y con tallas normales. Ante esta decisión, Lagerfeld señaló con ese divino desprecio que sólo posee la gente con glamur que le parecía "una cosa absurda” y que “todos esos que critican a las modelos por aparecer huesudas o anoréxicas son las típicas madres gordas que se sientan en el sofá todo el día comiendo patatas fritas".
Yo no soy mujer, tampoco estoy gordo y rara vez como patatas fritas en el sofá. Y sin embargo, curiosamente, no me gustan las mujeres cuya visión me recuerde a un palo de fregona con ropa. Es más, creo que una mujer así es lo menos atractivo que pueda existir bajo el firmamento. Sólo de verlas ya me duelen los huesos. Pero claro, para gustos se pintan colores. Puede que haya gente que defienda que la talla perfecta es la 34, como Lagerfeld, o que consideren que una modelo perfecta es aquella que posea la cabeza más grande que la pelvis, como ha hecho la firma de moda Ralph Lauren en su última campaña publicitaria. Sin embargo, eso también puede ser producto de la falta de riego en el cerebro, ya que la gente como Lagerfeld lleva una dieta tan estricta que apenas come.
A mí, los gustos estéticos de cada cual me son indiferentes. Cada uno tiene su particular visión de la estética. Lo que sí me parece despreciable es el fanatismo en cualquiera de sus múltiples versiones. Y, en el mundo de la moda, hay mucho fanático. La lucha entre delgadez extrema y mujer real dentro de la pasarela no existe; la extremada delgadez de las modelos fue una imposición de los diseñadores. Porque la mujer real nace con curvas, come patatas fritas donde le sale de sus partes y tiene muchísimas más cosas que hacer antes que sentarse en el sofá y escuchar las estupideces de Karl Lagerfeld. El problema no es que haya gente a la que le guste un tipo de mujer u otro. El problema es que los diseñadores se nieguen a que exista en las tiendas una talla por encima de la 38. Los niños y adolescentes sufren a diario ese bombardeo de la dictadura estética. Ellos imitan, copian y desean aquello que se califica como perfección. Por eso, hay que pedir cierta responsabilidad social a las firmas de moda, penalizando las actitudes discriminatorias por razón de peso. Porque, en realidad, el tipo de mujer que le gusta a la firma Ralph Lauren o a Lagerfeld no existe; se tiene que crear con el Photoshop o a base de una dieta absolutamente insana. Lo que sí existe, en cambio, es gente tan estúpida que tiene los ojos del glamur más grande que su propio cerebro.
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