Maestros y vacaciones
09.06.09 @ 18:12:58. Archivado en Educación
Hace unos días, en un centro comercial, escuché por pura casualidad una conversación entre dos mujeres sobre sus respectivas hijas. Una le decía a la otra que su hija estaba estudiando magisterio, pero –se justificaba- que podría haber estudiado una licenciatura, porque la niña había sacado casi una media de nueve entre bachillerato y selectividad. La otra, fingiendo su pesar, le respondía que con esas notas era una pena que hubiese elegido magisterio, pero la animaba diciéndole que no se quejara, que los maestros tenían muchas vacaciones. Y tras ese comentario, ambas comenzaron a reírse en mitad del pasillo como dos hienas en celo.
Por desgracia, la conversación entre estas dos señoras en el centro comercial no es algo puntual. Entre la Educación Primaria, la Secundaria y la Universitaria, los ciudadanos españoles tienen la idea de que la Educación Primaria es la que menor valor tiene. Se considera que los maestros tienen muchas vacaciones y que el magisterio es una carrera menor, una carrera destinada a rebotados y a aquellos que no pueden acceder a una licenciatura. Sin embargo, desde la perspectiva educativa y del desarrollo de la personalidad, la etapa de Educación Primaria es fundamental, ya que es en esta etapa donde se adquieren los conocimientos básicos y donde se establecen las bases de la evolución psicológica posterior del individuo. Por ello, aquellos que consideran que los profesionales que se ocupan de educar esta etapa tan fundamental ejercen una profesión menor, son personas cuya ignorancia, estupidez y, sobre todo, irresponsabilidad no conoce límites. La valoración social de los maestros y la transmisión de esa valoración es lo que diferencia a un país líder en educación como Finlandia de un país de ignorantes como España, donde los colegios se caen a cachos y donde se valora socialmente más a un profesor de universidad, con su maletín y su traje, que a un maestro de Educación Primaria con sus zapatos llenos de polvo del patio del colegio.
Por otro lado, es cierto que los maestros disfrutan de más vacaciones que la mayoría de los trabajadores. Sin embargo, esas vacaciones no están puestas en función de los gustos veraniegos de los maestros, sino en función del rendimiento escolar de los alumnos. Además, los maestros no ponen unos ladrillos encima de otros, ni apilan cajas en un almacén –con todo el respeto-, sino que interactúan constantemente con cientos de niños, intentando que todos ellos adquieran unos conocimientos mínimos y un desarrollo integral equilibrado. Esto conlleva un desgate psicológico que muchos de los que los critican no soportarían ni una semana. De todos modos, no creo que nadie estudie magisterio por las vacaciones, y, en caso de que así fuera, lo que me preocuparía no serían los días festivos de los que pudiera disfrutar dicho individuo, sino el enorme daño que una persona cuya máxima aspiración son los meses de vacaciones causaría a un grupo de niños. Es en esa preocupación dónde radica la diferencia entre los ciudadanos responsables y los ciudadanos que sólo enmascaran su envidia.
Pero lo peor, con todo, no son las vacaciones de los niños ni las vacaciones de los maestros, sino las vacaciones de los padres; porque si tenemos en cuenta la escasísima educación que los padres de hoy transmiten a sus hijos, el poco tiempo que comparten con ellos, lo poco que los escuchan o situaciones semejantes, entonces podríamos afirmar que -en su profesión de padres-, los padres de hoy sí que están de vacaciones. Pero no dos meses, como los maestros, sino todo el año.
Comentarios:
1º me consta que los maestros/as de primaria, infantil incluido, trabajamos mucho más de lo que se piensa, pues la mayoria preparan en sus casa materiales complementarios, programaciones de aula y actividades extraescolares.
2º tenemos que estar en constante actualización y adaptación a las mil y una reformas, o desformas, de educación de cada político de turno.
3º no estamos protegidos ni por las administraciones ni por nadie.
4º yo soy maestro y todo el verano estoy preparando mis programaciones para el proximo curso.
por estas razones quiero expresarle a esas madres y otras que piensan lo mismo, que se den una vuelta por un colegio en hora de trabajo y veran lo que e...
Soy profesor en Coyhaique,Chile.
No es buen profesor de universidad ni de bachiller, ni de secundaria el que critica por sistema la "labor" del de primaria o de infantil. (A veces curre).
Ni es buen profesor el que critica sistemáticamente a los padres... Da la sensación de que nadie está seguro de de sus "éxitos", nade quiere "firmar su obra" y por si acaso se mete uno con el anterior.
Y si no es normal que el que echó los cimientos se atribuya medallas; tampoco lo es que lo haga el que puso la banderita al acabar el tejado. Quizá es que nuestra propia educación personal adolece de algo y presenta alguna fisura que transmitimos a nuestros "edificios".
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