Aborto: ¿libre? elección
18.03.09 @ 20:46:23. Archivado en Cultura, Sociedad
El tema del aborto es un tema extremadamente complejo, un tema en el que confluyen aspectos morales, religiosos, científicos y educativos. Sobre los aspectos morales, poco se puede decir; nosotros mismos hemos creado una cultura sin moralidad social, donde el enjuiciamiento ético de una acción queda reducido al uso de la libertad individual y personal, por lo cual todo acto –por el mero hecho de ser libre- es justificable. El único problema es delimitar dónde termina la libertad de abortar de la madre y dónde comienza la libertad de vivir del feto. Es ahí donde entran entonces los aspectos religiosos y científicos. Desde el punto de vista religioso, las cosas han ido variando a lo largo de los años. Hasta 1869, la Iglesia católica decía que el feto se convertía en un ser con alma después de 40 días de la concepción si era varón y 80 días si era mujer. Después de 1869, el papa Pío IX estipuló que el aborto significaba eliminar una vida humana. Teniendo en cuenta este tipo de variaciones, poco se puede decir; ahora sí, ahora no. Pero desde el punto de vista científico, sí hay más que decir. Para que un aborto no pueda ser considerado un asesinato desde el punto de vista penal, primero debe establecerse científicamente cuándo un embrión –que es un ser vivo- es o no un ser humano. Varias son las opciones: cuando el embrión o feto tienen la capacidad de moverse, en el momento en que se desarrolla el sistema nervioso, al iniciar la función cerebral o cuando comienza a latir el corazón. Los científicos no terminan de ponerse de acuerdo. Por ello, cada gobierno establece un tiempo “no muy avanzado” y unas condiciones personales mínimas para poder abortar.
Por otro lado, lo grave para muchos no es que una señora de treinta años y con tres hijos decida abortar después de un fallo en sus medidas anticonceptivas. Lo que escandaliza a muchos es el aumento desmesurado de embarazos no deseados en adolescentes, los cuales, en un 90%, terminan en aborto, y, en algunos casos, en más de una ocasión. Y es curioso, porque legalmente los chicos y chicas de 16 años no pueden fumar ni conducir ni votar, pero dentro de poco podrán elegir si abortar o no. Es decir; socialmente se considera que los chicos de 16 años no tienen la capacidad mental suficiente para elegir a su presidente de gobierno, pero a nadie le escandaliza ya que a esa edad los adolescentes mantengan relaciones sexuales a diestro y siniestro. Los resultados: cuatro de cada diez adolescentes de entre 15 y 17 años han mantenido una relación completa y la mitad de ellos asegura haberlas tenido con más de una pareja; la tasa de embarazos entre chicas de 10 a 17 años se ha cuadruplicado en diez años; el número de abortos entre jóvenes y adolescentes aumentó en España casi un 17 por ciento en 2007 respecto al año anterior; la PDD –píldora del día después- es tomada por los adolescentes como un método anticonceptivo más. Dicen algunos “expertos” que el problema de los embarazos no deseados –que son los que terminan en aborto- se debe a la falta de educación sexual. Y es curioso, porque vivimos justamente en la llamada “era de la información”, donde cualquier gilipollas con un ordenador es capaz de aprender desde física nuclear hasta chino mandarín.
Como decía al principio, el tema del aborto es un tema demasiado complejo. Hay opiniones para todos los gustos; desde los que lo definen como un asesinato hasta los que sostienen que debería ser totalmente libre. Pero todo eso da igual, porque lo importante es seguir manteniendo nuestra sociedad libre y hedonista, donde las consecuencias de nuestros actos no nos molesten. Y si lo hacen, los tiramos por el váter cañerías abajo.
Comentarios:
Lea usted mi artículo sobre el tema si en verdad le apetece.
Atentamente. José Luis Palomera Ruiz
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