Torero, torero
25.02.09 @ 12:24:23. Archivado en Política
Según parece, una norma no escrita que los diputados llaman cortesía parlamentaria permite a sus señorías librarse de sus obligaciones en el Congreso para participar en las campañas electorales de sus respectivos partidos. Por eso, ahora, debido a las elecciones gallegas y vascas, nuestros queridos diputados van a tomarse dos semanitas más de vacaciones. Esto se traduce en que, de los 124 días que el resto de los mortales tendrían que trabajar de enero a junio, los parlamentarios sólo trabajarán 43. El resto de los 81 días se estarán tocando las partes pudendas, algo que, aparte de los bostezos con que nos deleitan sesión tras sesión, tampoco difiere mucho de lo que hacen en esos 43 días de trabajo. Y es que el mundo está muy mal repartido: aquellos que quieren trabajar no pueden y aquellos que pueden, no quieren trabajar. Esto sería comprensible si sus señorías estuviesen todo el día dándole que te pego al martillo pilón –o a cualquier otra cosa, me da igual- pero teniendo en cuenta que de lo poco que saben hacer es, entre otras lindezas, gritarle al ya ex Ministro de Justicia “torero, torero”, no creo que puedan quejarse. Porque, además, por hacer estas chorradas tan típicas del tendido de las Ventas o de las fulanas de un lupanar, nuestras señorías cobran un salario mínimo de 3.996 euros al mes, que puede llegar hasta los 6.500 por otros conceptos. Seguro que si nuestras señorías cobraran mil euros al mes, con un horario fijo de lunes a sábado, más de la mitad recogerían sus bártulos y se irían para sus casas.
Hace unos días, en el programa La Noria de Telecinco, María Antonia Iglesias venía a decir que no le gustaba esa tendencia del periodismo actual de criticar constantemente a la clase política, como si los políticos perteneciesen a una raza a parte de la sociedad. Y es verdad; nuestros políticos no son de una raza distinta; son de otro planeta. Porque, aunque no lo crean, la política es como un juego de rol; una vez que estás metido en ella no existe nada más, y la vida cotidiana pasa a ser irreal y la vida irreal –que es la política- pasa a ser la única vida verdadera, donde el fin último del juego es, exclusivamente, mantenerse en el poder cueste lo que cueste.
Si echamos un vistazo a la multitud de casos de corrupción política que han salido a la luz pública –y que son tan sólo la punta del iceberg-, a las declaraciones estúpidas a que nos tienen acostumbrados, a su falta de sensibilidad social, a su lenguaje ajeno a la realidad, a sus mentiras constantes nos damos cuenta enseguida de que ese mundo al que pertenecen los políticos es un mundo donde no existe apenas la moralidad, la honestidad ni la ética. Por eso, se entiende que el ex Ministro de Justicia, Fernández Bermejo, haya dimitido por ir como Orzowei de cacería sin licencia, pero no por no acudir de inmediato a la casa de los padres de Mari Luz o de Marta del Castillo a mostrarles su ayuda, o por no recoger el clamor popular y promover de manera inmediata un cambio de las leyes, cosa que sí hacen de inmediato cuando se trata de subirse los sueldos. Para ello, cambiarían hasta la Constitución. Y es que, están demasiado ocupados en sus juegos de rol, matando contrarios, y no tienen tiempo para ponerse a trabajar al servicio de la sociedad. Aunque dice Zapatero que estudiarán la posibilidad de cambiar el código penal, las ayudas ante las crisis y un sinfín de cosas más. Lo que pasa es que los políticos actuales son tan zoquetes que para cuando acaben de estudiar y estudiar, ya estaremos todos muertos o matados.
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