La España tribal
12.02.09 @ 09:14:14. Archivado en Política
El fin de semana pasado, en Galicia, se llevó a cabo una manifestación a favor de la enseñanza del castellano y en contra de la imposición del gallego en la escuela y en la administración. Una manifestación donde, por cierto, los radicales nacionalistas volvieron a exhibir su carácter democrático mientras repartías botellazos y mamporros a diestro y siniestro. En Cataluña, desde hace años, se multa a los empresarios que rotulan en castellano las fachadas de sus comercios, como a cualquier otro tipo de delincuente, y apenas hay dos o tres horas de lengua castellana en Educación Primaria. En el País Vasco, además de colocar de muy mala gana la bandera española en las fachadas de las instituciones públicas, dentro de un año será obligatorio para los comercios, bajo pena de multa, atender en Euskera a todos los clientes que así lo soliciten.
Cuando en un país hay que manifestarse a favor del idioma propio, es que algo no funciona. Yo supongo que este tipo de cosas no pueden darse en otro país que no sea España. Es cierto que, como se dice, en todas partes cuecen habas, pero en nuestro país somos especialistas en cocerlas en cacerolas de un tamaño extraordinario. Desde luego, en ningún otro lugar se da un espectáculo tan lamentable con respecto al idioma. De hecho, muchas de las empresas extranjeras que deciden instalarse en España se escandalizan con las enormes diferencias idiomáticas y con las obligaciones –o imposiciones- que, debido a ello, tienen que cumplir para no ser multados.
La división en comunidades autónomas, que en un principio estuvieron diseñadas para respetar el carácter propio de cada zona –incluido el idioma- y para acercar la administración a los ciudadanos, ha supuesto un auténtico fracaso. Las diferencias culturales dentro de nuestro país –si es que existen- sólo han servido para mirarnos con recelo entre unos y otros. Y, por lo que respecta a la administración, lo único que se ha conseguido es que se duplique el número de ladrones que se esconden en las administraciones públicas. Las trabas administrativas son las mismas, pero eso sí; los ladrones ahora están más cerca.
Es casi imposible que en un territorio tan pequeño como España, y que ha compartido una historia común, existan tantas diferencias culturales entre los ciudadanos de unas comunidades autónomas y de otras. Las únicas diferencias que existen son aquellas que han inventado y publicitado los partidos nacionalistas, auténticas máquinas de generar odio, racismo y violencia a lo largo de toda la historia mundial. Y como, además, el carácter español es una mezcla entre lo paranoico y lo cerril, al final, lo que tenemos es un grave problema de identidad, una nación sin conciencia social de ningún tipo y con ciudadanos que tienen vulnerados sus derechos por no hablar un idioma autonómico.
Por ello, las comunidades autónomas tal y como están concebidas hoy en día deberían desaparecer por completo, ya que aquellos que las gobiernan no han sabido aprovechar las transferencias para crear un país más rico económica y culturalmente, sino para generar odio entre aquellos que se consideran españoles y aquellos que se sienten sólo vascos, gallegos, catalanes o lo que sea. España no puede seguir siendo un país de clanes enzarzados en guerras de banderas y de idiomas como si fuésemos simples tribus del Paleolítico. El futuro del país pasa, precisamente, por discriminar políticamente a aquellos que, como en tristes épocas pasadas, sólo saben generar segregaciones.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


