Un negro con camiseta sin mangas
18.09.08 @ 09:29:52. Archivado en Política, Economía
Desde hace unas semanas, circula por la Red uno de los videos más divertidos que se han hecho para explicar la crisis hipotecaria que estalló en EEUU hace un año. Está realizado para el programa The Last Laugh -La última risa- por John Bird y John Fortune, dos humoristas británicos. Ambos humoristas simulan una entrevista; uno de ellos hace de un banquero de alta gama y el otro del entrevistador. El segundo pregunta cuáles han sido las causas de la crisis financiera en EEUU por la cual ha habido tantas familias que no han podido pagar sus hipotecas, y el supuesto banquero responde “Imagínese a un negro desempleado con camiseta sin mangas sentado en el portal derruido de una casa en algún lugar de Alabama, y entonces llega un tipo y le pregunta: ¿Te gustaría comprar esta casa antes de que se derrumbe? Si quieres, yo te presto el dinero”. Este individuo, que no es un banquero sino un vendedor de hipotecas, vende posteriormente al banco dicha hipoteca. Luego, el banco la empaqueta con otras deudas similares y las vende en Wall Street como deuda estructurada. Un enorme y absurdo entramado financiero. El video es gracioso, y son muchos los analistas y foreros que celebran esta explicación diciendo que es muy realista. Y puede que sea así, pero yo, que no dejo de ser un pobre imbécil, no acabo de creérmelo del todo.
Primero fue la quiebra del famoso banco Bear Stearns en EEUU debido a la crisis subprime, luego la intervención de las poderosas hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, la quiebra de Martinsa-Fadesa en España, del operador de viajes XL en el Reino Unido, la quiebra del poderosísimo banco Leman Brothers –casi nada-, Alitalia que se queda en tierra por falta de combustible, la nacionalización de AIG -la mayor aseguradora mundial-. Merril Lynch, Morgan Stanley, HBOS, y así, un millar de pequeñas, medianas y grandes empresas en crisis o echando el cerrojo. El mundo económico mundial está revuelto, por no decir podrido. Nadie escapa de la quema, ni siquiera las empresas cuyos nombres asombraban al mundo hasta hace bien poco. Siendo sincero, dudo que un par de millares de negros con camisetas sin mangas sean capaces de hundir a todas estas empresas por no pagar sus hipotecas.
El sistema económico mundial sufre muchos y graves problemas. Vivimos en una época donde el dinero no existe; lo que existe son infinidad de productos financieros oscuros y especulativos, y la cotización de las empresas ya no depende tanto de su potencial como de aspectos técnicos complejos –como el apalancamiento o el subyacente- y de calificaciones de rating; valoraciones que hacen determinadas firmas financieras que mueven los precios de las acciones a su antojo y realizan análisis negativos de otras empresas hasta llevarlas a la quiebra –imagino que con oscuras intenciones- mientras su propia firma está rayando la bancarrota. Un auténtico disparate.
Sea como fuere, si estas grandes empresas tienen que caer, que caigan. El podrido mundo económico tiene que sanearse. Por ello, es aberrante que los bancos mundiales aporten chorros de dinero a grandes empresas que no han sabido gestionar billones de dólares. Sin embargo, la economía mundial está tan enmarañada y tan entretejida que hay que procurar mantener a flote a todas estas grandes empresas generadoras de riqueza, porque todas las economías mundiales estamos unidas como escaladores sujetos por una única cuerda. Lo malo de todo esto es que los primeros en caer al precipicio seremos -como siempre- los negros con camisetas sin mangas.
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