El vuelo JK 5022
03.09.08 @ 19:09:57. Archivado en Política, Sociedad
De nuevo ha llegado septiembre. Sin embargo, para los 154 fallecidos en el accidente aéreo del avión de Spanair en el aeropuerto Madrid-Barajas, la vida se detuvo dramáticamente el pasado 20 de agosto. Tras esa fría cifra que apenas impresiona, se esconde la historia personal de 154 cuerpos con nombres y apellidos que vieron sus esperanzas, sus ilusiones y su futuro truncado en tan sólo unas décimas de segundo. Este accidente, al margen del enorme dolor, ha dejado en evidencia que cuando la mala fortuna se une a las acciones desafortunadas se producen tragedias de enormes proporciones. Porque lo más doloroso del accidente del ya famoso vuelo JK 5022 de Spanair es que muchos de nosotros tenemos la sensación de que, tal vez, de haber tomado la compañía o la tripulación otras decisiones, el accidente podría haberse evitado.
Uno duda de que, visto lo sucedido, el avión estuviese en perfectas condiciones para volar, y de que todo lo sucedido se debiese tan solo a la mala fortuna. Puede que desde la decisión del piloto de regresar al aeropuerto tras detectar el primer fallo, todo se hiciese según el reglamento. Puede que las medidas adoptadas por la compañía fuesen las oportunas. Puede que las revisiones realizadas fuesen las necesarias. Pero también puede que no. Tras este accidente hemos conocido un sinfín de situaciones irregulares que viven pilotos y mecánicos diariamente. Un porcentaje importante de pilotos reconoce que se ha quedado dormido durante los vuelos debido a las excesivas horas de trabajo continuado. También reconocen que la compañía les amenaza veladamente con el despido si se niegan a volar en un avión que no reúne las condiciones necesarias de seguridad. Algunos inspectores reconocen abiertamente que muchos aviones “vuelan hasta reventar”. Por otra parte, todos sabemos como se hacen las revisiones habituales de cualquier tipo de vehículo o aparato en este país. Un par de miradas a las ruedas, a los niveles esenciales y poco más. Eso sí, a toda velocidad y bajo presión, porque a los cinco minutos hay que revisar otro aparato Los mecánicos miran por encima que el avión cumpla con lo que se llama “lista de equipos mínimos” y el inspector jefe de la revisión firma el documento que el mecánico le pone por delante. Para qué engañarse; como se hace en muchas ocasiones con las revisiones de centrales, de edificios, de infraestructuras, etc, etc, etc.
Quizá el principal problema sea el de siempre; la rentabilidad. Las compañías aéreas, en muchos casos debido a su total y absoluta mala gestión, se ven obligadas a reducir ciertos gastos en pro de una mayor rentabilidad. Y como no pueden prescindir de pilotos ni de aviones, lo más lógico es que prescindan de mecánicos y de todo lo relacionado con la seguridad y la revisión de aparatos.
Lo más probable es que todo lo sucedido fuese un cúmulo de desafortunadas coincidencias. Pero aún así, el caso no puede morir en los tribunales, y los responsables políticos deben endurecer las inspecciones de los aparatos y las condiciones que deben reunir tanto los aviones como las distintas compañías aéreas, como se hace con los conductores particulares, transportistas y sus respectivos vehículos. Pero, como siempre, los políticos y los grandes empresarios –cegados por su avaricia y su falta de escrúpulos- sólo toman medidas cuando se derrama la sangre de inocentes y esa sangre puede salpicar su hermosa carrera o su hermoso traje.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


