Naturaleza muerta
18.06.08 @ 19:54:08. Archivado en Sociedad
Los osos polares son más raros que un perro verde; se tiran durmiendo medio año, viven en zonas congeladas y, por si fuera poco, comen focas. La última excentricidad de estos bichos enormes la hemos conocido esta misma semana. Según parece, un oso polar llegó a las costas de Islandia desde Groenlandia montado en un trozo de hielo tras recorrer cientos de kilómetros. Pero, a ver; ¿a quién se le ocurre viajar en un trozo de hielo? Si alguien quiere sufrir penalidades de verdad, lo mejor es que coja un vuelo con Iberia en el aeropuerto de Barajas. A ver dónde le aparecen las maletas. En fin. El caso es que este oso polar se ve que llegó hambriento del largo viaje –como cuando viajas con Iberia-. Por eso, nada más poner el pie –o la pezuña- en costas islandesas, se adentró en una reserva natural de pájaros raros y arrambló con todo bicho viviente que se le puso a tiro. Según las autoridades, la llegada de osos polares a Islandia en trozos de hielo no es algo del todo inusual; este fenómeno suele producirse cada diez o quince años. Lo extraño es que este oso en cuestión es el segundo que alcanza las costas islandesas en apenas dos semanas. Ya se sabe, por lo del deshielo y esas chorradas. Al primero de los osos, como no podía ser de otro modo, lo acribillaron a balazos. Cosas de la policía; matan a osos, mazan a palos a los huelguistas, pero acarician a los delincuentes. Qué se le va a hacer.
El caso es que cada vez que leo o escucho una anécdota sobre animales, recuerdo aquella maravillosa rueda de prensa de la antigua Secretaria General del Medio Ambiente, doña María del Carmen Martorell, que allá por el año 2002 afirmaba que los linces eran poco inteligentes por no saber adaptarse al medio y porque corrían a lo loco, sin mirar si venía algún coche. Y es que esta mujer tenía más razón que un santo. Los animales, en su conjunto, son bastante torpes. Los osos, ahora que llega el calentamiento global y todas esas pijadas que dicen los miembros –y “miembras”- de grupos ecologistas, no son capaces de adaptarse al deshielo. Ya no digamos al desierto en que se va a convertir el Ártico. Sin lugar a dudas, el hombre es el animal que mejor ha sabido adaptarse al medio. Como Rajoy. O mejor dicho; el hombre es el único animal que sabe adaptar el medio a su antojo. Como Zapatero. Por eso, los seres humanos hemos conseguido en pocos años de evolución adueñarnos de todo el planeta. Algo así como las cucarachas, que no hay quién se libre de ellas.
Seguramente, a ningún oso polar ni a ningún lince se le habría ocurrido destrozar media costa levantina para levantar enormes edificios. Eso sólo se le puede ocurrir al hombre, porque somos listos. Tampoco imagino a ningún elefante arrancándole los huevos –con perdón- a un cazador para disecarlos y colgarlos en la pared de su salón, justo encima de la chimenea. Eso solo lo hacemos los humanos con los colmillos de los elefantes, porque somos listos. A ningún león, a ninguna cebra, a ninguna jirafa se le ocurriría arrasar las zonas verdes del planeta. Ni contaminar las aguas. Ni contaminar el aire. Eso lo hacemos los humanos porque somos listos.
Y es que los humanos hemos llegado a un perfecto equilibrio con nuestro ecosistema. Nuestra relación con la naturaleza es casi perfecta; la tenemos encerrada en las urnas de cristal de los museos, de las Expos y de los zoológicos. Por eso, las distintas consejerías de educación este año van a invadir los colegios de medios informáticos, para que los niños puedan ver a los animales y a las plantas en su futuro hábitat; es decir; atrapada en una triste pantalla de ordenador. Hacia eso caminamos. Porque somos inteligentes. Como las cucarachas.
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