El fin del mundo
11.06.08 @ 09:33:13. Archivado en Política, Economía
Según las profecías de los mayas, el sábado 22 de diciembre de 2012 se producirá el fin del mundo. No se trata de un fin del mundo literal, sino de una profunda trasformación. No sabemos lo que sucederá de aquí a 2012; lo que sí parece claro es que estamos viviendo una época convulsa, llena de cambios y trasformaciones; una etapa que bien podría denominarse como “la edad de la vulnerabilidad”. Los ciudadanos cada vez somos más vulnerables frente a los cambios sociales, económicos y climáticos. Lo sucedido estos días es un claro ejemplo de ello.
Por un lado, esta semana hemos asistido en España y en el resto de Europa a constantes huelgas y manifestaciones en contra de la subida del gasóleo. Los ciudadanos hemos acudido en masa a llenar los depósitos de nuestros coches, aterrorizados ante la posibilidad de quedarnos sin suministro. El pánico se ha apoderado de nuestros cuerpos, y en los supermercados hemos podido contemplar escenas escalofriantes; enormes pasillos vacíos de productos a causa del miedo. Por otro lado, este martes, los ministros de Empleo de la Unión Europea aprobaron la ampliación de la jornada laboral máxima a 65 horas semanales. Aquellos que hablaban de las enormes virtudes de la globalización no se daban cuenta entonces de que la globalización era, ante todo, economía, y en este sentido los países desarrollados social y económicamente tenían más que perder que los países en vías de desarrollo, en los que los sueldos y los derechos eran enormemente más precarios. Ahora, debido a la enorme competencia de los países emergentes, para que esa masa informe e incoherente que es Europa pueda ser productiva necesita ampliar el número de horas de trabajo o reducir los sueldos. Algo así como un regreso a la Europa feudal de siglos pasados.
Estos dos acontecimientos marcarán un antes y un después en el devenir de Europa y del mundo en general. Los precios de las materias primas, de los combustibles y de los alimentos, según todos los expertos, seguirán subiendo en los próximos dos, tres o cuatro años. Muchos de los ciudadanos de clase media y media-baja, poco a poco, nos veremos obligados a prescindir de ciertos “lujos” alimenticios y de rebajar nuestro consumo; llamaremos menos por teléfono, compraremos productos más baratos, ahorraremos en el consumo energético; y todo ello repercutirá en la economía de las empresas, que, como consecuencia, se verán obligadas a reducir personal aumentando así las cifras del paro.
Los políticos europeos -inútiles hasta decir basta- no han sabido predecir este cambio de ciclo económico. Y no han sabido predecirlo porque gobiernan, como mucho, a cuatro años vista. La política económica de Europa, al contrario que la de EEUU, está basada en el proteccionismo, el intervencionismo, la subvención, el blindaje; aspectos que limitan claramente el libre comercio. La Europa que hemos inventado es tan estúpida que, dependiendo del petróleo sin tener petróleo, no ha sido capaz de crear una política energética alternativa seria, coherente y, sobre todo, que limite esa dependencia. Pero, al margen de nuestros gobernantes, la culpa también es nuestra, de esos ciudadanos que elegimos y soportamos a unos políticos sin principios ni categoría; felices cuando nos enriquecemos y pedigüeños cuando se nos tuerce el camino. Unos ciudadanos ignorantes como pollos hacinados en un camión camino del matadero, felices con las miserias que recibimos e incapaces de reaccionar ante el negro futuro que nos espera.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/171492
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
autor
Contacto








