(PD/Agencias).- La sumisión que Puras lleva manifestando ante Ferraz está caldeando los ánimos entre los miembros de la Ejecutiva del PSOE navarro. Las críticas veladas se han convertido en una oposición abierta dentro del propio partido.
María Carmen Ochoa, alcaldesa de Olite, ha sido la primera en hacer pública esta oposición afirmando que "cuando a una persona se le encomienda una tarae y no la hace tien sus responsabilidades y las tiene que asumir".
En un partido se milita porque se cree en las ideas y no por un puesto.
Y es que parece que la reunión mantenida entre los miembros del PSN no ha servido para calmar unos ánimos y pocos son los que disimulan su enfado con Puras al romper, en el último momento, las negociaciones con Nafarroa Bai, que Ochoa considera la "única salida".
Ha perdido credibilidad y él mismo tiene que ver que no puede ser un interlocutor.
Las contradictorias declaraciones de Puras así como el acercamiento a UPN está poniendo nervioso a la cúpula del partido que ve en Puras, una herramienta al servicio de Ferraz.
Ya lo destapó El Semanal Digital. El diario de Antonio Martín Beaumont no sólo señalaba a Puras como blanco de las críticas, además citaba las declaraciones de un miembro del PSN que acusaba al secretario general, Carlos Chivite, de haber obviado a su partido en favor de los intereses de Zapatero.
Ya no sólo es que ellos dos no hayan contado para nada con la gente de Navarra durante la negociación, sino que ni siquiera se han dignado a darnos una explicación convincente de por qué se ha roto, aunque todos aquí sepamos de qué va esto.
La encrucijada de Puras
Estas críticas no son del todo desaforadas. Las negociaciones entre el PSN y Nafarroa Bai han tenido como telón de fondo el precio político que tendrá que pagar Zapatero por este pacto.
Un acuerdo con los anexionistas podría verse como una cesión ante el nacionalismo vasco que pasaría inevitablemente factura al presidente. A diferencia de otros pactos como el del tripartito catalán, estas negociaciones se producen muy cerca de las elecciones y cualquier paso podría ser fatal para Ferraz.