Periodista Digital / Época.- Fue durante el funeral del etarra José Miguel Beñaran, Argala, el 24 de diciembre de 1978. En la homilía, el cura comparó a Argala con Cristo: “En estos días José Miguel se ha identificado con la muerte de Jesús, que no fue una muerte religiosa, sino un asesinato político a manos del poder militar de ocupación”.
De ejemplos del apoyo logístico a ETA, según un amplio reportaje que firma Gonzalo Altozano en el último número de la revista Época, está lleno Los curas de ETA (Ed. La esfera de los libros), de Jesús Bastante, responsable de información ociorreligiosa del Abc y autor también de Setién, un pastor entre lobos, biografía del polémico obispo emérito de San Sebastián.
Recuerda Bastante en su libro que el cura Juan Arrecibita fue detenido a finales de los setenta por su presunta participación en el atentado contra Telefónica en la madrileña calle Ríos Rosas; que el fraile capuchino Eustaquio Mendizábal, Txiquía, fue uno de los primeros jefes del aparato militar de ETA; que el también capuchino Fernando Arburúa se llevó la palma por ser entre 1978 y 1981 uno de los pistoleros más sangrientos de la banda, y que la parroquia del Buen Pastor de Vitoria fue escenario de un encierro de protesta protagonizado por Batasuna en febrero de 2002.
Ejemplos de apoyos ideológicos también se han cocido -y a calderadas- en muchos despachos parroquiales del País Vasco. En mayo de 2002 veía la luz Preparar la paz, carta pastoral de los obispos vascos en la que mostraban su desacuerdo con la ilegalización de Batasuna (“sean cuales fueren” sus relaciones con ETA).
No es extraño que el considerado por muchos “ideólogo de Batasuna” sea un sacerdote: Félix Placer Ugarte, profesor de la Facultad de Teología de Vitoria. Como recuerda Bastante en Los curas de ETA:
“Desde la Coordinadora de Sacerdotes de Euskal Herria defiende (Placer) el derecho de autodeterminación y la independencia del pueblo vasco. En su tesis doctoral, Creer en Euskal Herria -en estudio por la Congregación para la Doctrina de la Fe-, recoge textos (...) que justifican la violencia terrorista como ‘mal menor´”.
Placer pertenece a la Coordinadora de Sacerdotes de Euskal Herria, organización aberzale que esta misma semana arremetió contra el PP, el PSOE y la Conferencia Episcopal porque “con sus actitudes oponen crecientes obstáculos” al proceso de negociación.
Y aquí entra de lleno la responsabilidad de aquellos prelados que han puesto una vela a Dios y otra a Sabino Arana, inventor del nacionalismo vasco y cuyas obras completas parecen haber leído con más devoción que el Evangelio, salvo, quizás, aquel párrafo que dice:
“Los obispos, ciertamente, son los pastores de los católicos; mas no para guiarlos y apacentarlos en la política, sino para guiarlos y apacentarlos en la religión. Lo que al clero toca es cristianizar a los hombres, y es lo que se abandona cuando el tiempo que en ello debe emplearse se invierte en discutir cuestiones políticas”.
Lea el reportaje completo en la revista Época.