(PD).- El Gobierno Zapatero ha enviado al secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, a La Habana para que asista a la XIV Cumbre del Movimiento de No Alineados. Es la primera vez, desde que España ingresó en la Alianza Atlántica, en mayo de 1982, que un alto cargo del Ejecutivo acude a una reunión de este movimiento, del que nuestro país no forma parte ni siquiera como observador.
El «número dos» de Exteriores tendrá oportunidad de coincidir durante los próximos días con dirigentes tan poco democráticos y tan antinorteamericanos como el venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales, el iraní Mahmud Ahmadineyad o el norcoreano Kim Jong-il, o Raúl Castro. También con los representantes sirios y de otros países cuyo comportamiento internacional bordea lo delictivo.
Ver al secretario de Estado, Bernardino León, asistiendo a una reunión que ha sido planificada con el fin de glorificar la figura de Fidel Castro es una imagen lamentable. Con su presencia en La Habana, España no hace ningún favor al proceso de transición democrática que debe abrirse en la isla tras la muerte de Castro.
En realidad, con este hecho se avivan los rescoldos de la tiranía cubana al respaldar sus iniciativas exteriores y, de paso, al permitir que se asocie el nombre de una democracia occidental como es España con una dictadura en descomposición a la que sostienen los petrodólares de Hugo Chávez y el reclamo espectral de la figura de Fidel Castro.
El Gobierno socialista vuelve a ofrecer al mundo una imagen desenfocada de España que agrava el descrédito de la política exterior española.