(PD/Agencias).- La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, homenajeará este miércoles a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, con una cena sólo para mujeres en el Palacio de El Pardo. A la cena recepción han sido invitadas más de 200 mujeres. Desde Moncloa se apunta que «no es que los hombres no puedan entrar a la cena; es que, simplemente, no han sido invitados».
El hecho de que la cena sea exclusivamente para mujeres ha causado cierta sorpresa en medios diplomáticos chilenos. Desde el equipo asesor de Bachelet se daba por hecho que el homenaje, aunque con una marcada «impronta femenina», también contaría con la presencia de «varios hombres», aunque no pudieron precisar el nombre de estos invitados.
Desde Chile se ha hecho llegar el mensaje de que se considera «extraño» que se intente imprimir un «sesgo de tipo feminista» al encuentro.
«Bachelet», recuerdan, «tiene un gabinete paritario y con ello demuestra que otorga el mismo papel a las mujeres y a los hombres, y lo mismo», añaden, «sucede en España».
En el listado de invitadas a la cena figuran la presidenta de la Comunidad de Madrid, todas las ministras, secretarias de Estado y subsecretarias, la presidenta del Tribunal Constitucional, las presidentas de las comisiones parlamentarias, las directoras de museos, las presidentas de organizaciones de mujeres, catedráticas, escritoras, periodistas, empresarias y banqueras.
A falta de algunas confirmaciones, en Moncloa se daba por hecho que en la reunión se mezclarán nombres como los de Ana Patricia Botín, Esperanza Aguirre, Ana Palacio, Amelia Valcárcel, Almudena Grandes, Rosa Regàs, Ana Diosdado o María Emilia Casas.
Escribe respecto a la cena el editorialista de El Mundo:

Habría que entender a la presidenta de Chile si en algún momento de su estancia en Madrid tiene la impresión de que no está en España sino en aquel legendario y remoto país de las Amazonas, que según los griegos estaba habitado única y exclusivamente por mujeres y en el que ningún varón tenía permiso para residir.
Desde el entorno gubernamental se pretende justificar esta "masiva cena oficial en El Pardo sólo para mujeres" diciendo que servirá de estímulo a Bachelet para luchar contra la discriminación en su país.
Es un argumento inconsistente, que además ofende al pueblo chileno, que acaba de votar a una mujer como presidenta. Cuando el PSOE proponga como candidata a la Moncloa a una mujer -por ejemplo, la propia Fernández de la Vega-, entonces podrá dar lecciones a otros países.
Por otra parte, desde el entorno del Gobierno se apunta que habrá otros actos oficiales con Bachelet a los que sí podrán acudir hombres, y que las mujeres invitadas al Pardo son todas destacadas personalidades del mundo político, empresarial, mediático y cultural español. Faltaría más. La objeción está en la exclusión total de los hombres de la lista de invitados a ese acto.
El Gobierno parece no entender que la igualdad consiste en que mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades. No en crear compensatoriamente un entorno totalmente artificial en el que la presencia masculina sea testimonial, por no decir nula. Lo peor del caso, sin embargo, es que no se trata de un hecho aislado.
Llueve sobre mojado tras el polémico viaje de Fernández de la Vega a Africa, al que sólo fueron invitadas mujeres periodistas. Y encaja dentro de la más que discutible iniciativa gubernamental de impulsar que en los consejos de administración de las empresas y en las instituciones, incluido el propio Parlamento, haya un número mínimo de mujeres.
Ahora bien, con la cena para Bachelet el Gobierno de la cuota da un paso más allá. Al utilizar el concepto de mujer como un elemento o criterio determinante en la organización de un acto oficial en honor a un jefe de Estado, la vicepresidenta lleva su planteamiento a un extremo inaceptable por discriminatorio y excluyente.
Si, en lugar de ser una mujer, el jefe del Estado extranjero de visita en España fuera negro o gay, ¿deberían los invitados a una de las cenas oficiales ser también todos negros o gays?
El formato de la cena es simétrico al de los países árabes que sólo invitan a hombres a los actos oficiales. En su exageración sexista, la cena organizada por el Gobierno para Bachelet se solapa con ese otro extremo que encarnan las asociaciones religiosas más integristas, que se empeñan en propugnar la separación de hombres y mujeres en la vida cotidiana.
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