CINE-SEMINCI
Campanella iguala el fenómeno migratorio en países, épocas y razones
Agencia EFE
Viernes, 28 de octubre 2005
El director argentino Juan José
Campanella, conocido por creaciones como "El hijo de la novia"
(2001) y "Luna de Avellaneda" (2004), estrenó anoche en el Festival
de Valladolid el primer capítulo de la serie televisiva "Vientos de
agua", donde concibe la emigración como un fenómeno igualitario en
todos los países y épocas, impulsado siempre por las mismas razones.
Los actores Héctor y Ernesto Alterio, Eduardo Blanco y Silvia
Abascal protagonizan entre otros la entrega inaugural de "Vientos de
agua", serie televisiva producida por la cadena "Tele 5" y "100
Bares", que fue proyectada en exclusiva dentro de la programación de
la 50 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).
Campanella (Buenos Aires, 1959) firma junto a Juan Pablo Domenech
un guión donde se trasluce la obligación moral y el compromiso
solidario que deben tener los países con el drama de quienes
abandonan tierra y familia para ganarse la vida lejos de su patria,
especialmente si quienes ahora piden ayuda la ofrecieron antes.
La serie arranca en una pequeña población minera de la costa
asturiana en el convulso año de 1934, donde se perciben los primeros
conatos de una revolución política y social producida dos años antes
de la Guerra Civil (1936-1939).
El trabajo en la mina, sacrificado, insuficientemente remunerado
y expuesto con frecuencia a enfermedades irreversibles cuando no a
la muerte por malas condiciones de seguridad, alienta el sueño de un
joven picador de emigrar a la Argentina, horizonte en aquellos años
de un destino prometedor y una vida mejor.
El minero fallece después de una explosión de grisú y su hermano,
interpretado por Ernesto Alterio, recoge el testigo del sueño y
decide embarcarse rumbo a la Argentina, donde se casa y tiene tres
hijos, uno de los cuales, encarnado por Eduardo Blanco, se encuentra
desempleado y sin un futuro halagüeño en la Argentina de 2001,
sacudida por una gran crisis política, social y económica.
El hijo del emigrante asturiano de 1934 realizará ahora la
travesía inversa a la que efectuó su progenitor, e intentará
labrarse un camino en el país de donde salieron tantos trabajadores
acogidos en la Argentina décadas atrás.
Todo ello lo narra Campanella en el capítulo inaugural de la
serie, donde presenta dos historias paralelas en tiempos distintos:
la Asturias de 1934 y el Buenos Aires de 2001, donde el viejo
emigrante es interpretado por Héctor Alterio.
En sucesivas entregas, cuyo rodaje continúa aún, intervendrán
actores como Valeria Bertuccelli y Marta Etura.
La presentación del primer capítulo en Valladolid de "Vientos de
agua" obedece, entre otras razones, a la espacial vinculación de
Juan José Campanella con la Semana Internacional de Cine de
Valladolid (Seminci), donde ha cosechado triunfos con cuantas cintas
ha presentado: "El niño que gritó puta", Premio al Mejor Actor en la
edición de 1991, y "El mismo amor, la misma lluvia", Premio de la
Juventud en 1999.
Con "El hijo de la novia" obtuvo la Espiga de Plata y el Premio
del Público en 2001, y con "Luna de Avellaneda" recibió en 2004 el
galardón al Mejor Actor, Ricardo Darín.