14.11.06 @ 13:46:00. Archivado en Actualidad, TVE
La televisión es un medio con una gran capacidad creativa. Esta fortaleza viene dada, en gran parte, por su propia naturaleza: dispone tanto de imágenes como de sonidos para comunicar. Sin embargo, desde su nacimiento, ha sido acusada de un modo sistemático de falta de calidad en su contenido y de ejercer una influencia negativa sobre la sociedad. A estas críticas, en el caso de la televisión pública, hay que sumarle la falta de independencia política y el despilfarro de cuantiosas sumas económicas.
En España, a pesar de tener televisión desde hace 50 años, el mercado televisivo sigue en un periodo de crecimiento y de maduración, sin que haya logrado alcanzar un estado de estabilidad: relaciones cambiantes y débiles entre cadenas y productoras; creación de cientos de pequeñas productoras para programas únicos; excesiva y variopinta regulación sobre TV; aparición de nuevos canales analógicos en un contexto de expansión de la televisión digital; ausencia de un modelo definido y estable de televisión pública; inexistencia de proyectos a largo plazo en las diferentes cadenas; mimetismo en las parrillas de programación; etc. En buena medida, estos problemas que arrastra la televisión en España se deben a la todavía reciente aparición de los operadores privados (hace 16 años). No obstante, es necesario plantearse si tres lustros no son suficientes para que un determinado mercado se asiente.
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