
(PD).- Su pasión por el vino les convirtió en pandilla. Venían años trabajando en las bodegas de familia pero deseaban potenciar su estilo juvenil. Lo consiguieron y lo transformaron todo. Raúl, Alejandro, los hermanos Peique, Amancio, Ricardo y Álvaro convirtieron a El Bierzo en una prometedora Borgoña.
Según cuenta Expansación, veinte años antes, el grupo de jóvenes emprendedores compartía aula de estudios. Nunca imaginaron que, dos décadas después, serían artífices de un milagro gastronómico. La uva Mencía, uva autóctona de la zona, no estaba muy dotada para evolucionar y envejecer. Sus atributos serían explotados por la pandilla leonesa en un futuro no muy lejano.
Pasaron los años. Se reunían y discutían de vinos por la zona de bares de Villafranca y la amistad no tardó en llegar. Raúl Pérez; venido de la bodega familiar de Castroventosa y fichado por Tilenus, Alejandro Luna de Luna Beberide junto con los hermanos Peique y Amancio, procedentes de Domino de Tares y Gregory, no tardaron en entablar fructíferas conversaciones con Ricardo y Álvaro Pérez Palacios. Éste último, ya famoso enólogo estrella y tío de Ricardo.
Era el año 2000 y el veterano Palacios maquinaba una genial idea. Marchó al pueblo de Corullón a trabajar con viñas viejas y de gran altura. Consiguió unas mencías inigualables que después vinificaba a la moderna, con envejecimiento en roble francés. Sus vinos impresionaron a todos y, el resto, a modo competitivo pero amistoso, hicieron lo propio.
“Es como si estuviéramos haciendo una carrera por ver quién trabajaba a más altura, con los viñedos más complicados” aseguran. Todos visitaban las bodegas de sus colegas con total confianza. Cataban e intentaban mejorar. Así nació un nuevo concepto de vinos de El Bierzo. Con ello, la nueva Borgoña "a la española".
El Bierzo fue, es y será tierra de vinos. Me alegro que haya paisanos míos que se lo estén currando y hagan lo posible e imposible por crear unos mencias crianzas, reservas, etc...... No les será fácil, pero se que lo conseguirán. Tampoco olviden a los clientes como yo que compramos buen vino para beber en la mesa a cualquier hora, y no solo sea posible beber vino berciano en los restaurantes y pagarlo con un ojo de la cara.
Domingo, 7 de septiembre