
(PD/EFE).- Tras los disturbios de marzo, este viernes el Tibet vuelve como ensueño turístico para 15 viajeros chinos. Aún queda por ver cuándo lo podrán disfrutar los extranjeros.
"Tíbet va a mantener su imagen como un destino turístico seguro, sano y civilizado", ha señalado Zhanor, subdirector del Buró de Turismo de la Región Autónoma del Tíbet, a la agencia de noticias Xinhua.
El grupo turístico, compuesto por 15 personas, ha partido desde la ciudad de Xining (capital de Qinghai) en el tren inaugurado en julio de 2006 y que ha supuesto una avalancha turística china para el Tíbet.
Otros tres grupos con un total de 34 turistas chinos tienen previsto visitar la región a finales de esta semana.
La agencia estatal señala que estos viajes son una muestra de la "vuelta a la normalidad" tras las revueltas de marzo.
Según el Gobierno chino, una veintena de civiles han muerto a manos de tibetanos violentos instigados por el Dalai Lama, mientras que grupos tibetanos en el exilio sostienen que fueron más de cien los muertos causados por la represión militar china posterior a la protesta.
Ambos datos no han sido contrastados debido a que las autoridades chinas dejaron de emitir visados para turistas, observadores y periodistas extranjeros tras los disturbios, alegando cuestiones de seguridad y "reconstrucción de las instalaciones turísticas" y los monasterios destrozados durante la revuelta.
Sin embargo turistas chinos individualmente han podido entrar en la región.
Los grupos de activistas tibetanos y los defensores de los derechos humanos han reaccionado a la represión en Tíbet pidiendo un boicot a los Juegos Olímpicos de Pekín e intentando frenar el recorrido de la antorcha olímpica, mientras que en China se ha desatado un ferviente sentimiento nacionalista y acusan a la prensa extranjera de haber tergiversado la revuelta tibetana.
Lunes, 7 de julio