(PD).- Son el resto más glorioso del pasado histórico de nuestra Comunidad. Omnipresentes en el paisaje, singulares en su emplazamiento, un rosario de castillos siembra toda la geografía regional y no hay cerro que, todavía hoy, no muestre las imponentes fortificaciones que hicieron respetables los señoríos castellanos y leoneses.
Demuestran la grandeza de sus ciudades y la vitalidad de estos pueblos. Surgen como torres defensivas a partir del siglo VIII y su construcción se prolonga hasta el siglo XV, fecha en que los castillos comienzan a perder su función original.
Los castillos fueron fortalezas, máquinas de guerra con un claro valor estratégico que ejercían labores de vigilancia, protección y defensa frente al acecho del enemigo.
Los señores medievales los construyeron para morar en su interior y parece curioso que todavía se mantengan en pie estas imponentes fortificaciones que vigilan desde lo alto de los cerros y que fueron el mejor símbolo del poder de la época.
Desde sus almenas se ha escrito la historia de los pueblos, y sus piedras centenarias recuerdan un tiempo en que los territorios que hoy pisamos eran los dueños del mundo.
Actualmente hay casi 300 castillos repartidos por toda la geografía regional, lo que la convierte en la segunda en importancia de todo el país y ocupa el primer puesto en cuanto a categoría de estos monumentos, ya que 16 de ellos están considerados de gran importancia por su antigüedad.
Algunas fortalezas se encuentran en lugares prácticamente inaccesibles, retiradas de los núcleos urbanos e incluidas en éstos, de otras tan sólo quedan los vestigios, de aquí que se haya realizado una selección de los más atractivos turísticamente hablando.
Domingo, 20 de julio